Córdoba CF

Tensa vuelta a los entrenamientos y una visita sorpresa

  • Pawel pasó para saludar a sus excompañeros en una sesión en la que la plantilla recibió algunos reproches

Javi Lara llega junto a Álex Quintanilla a las instalaciones de El Fontanar. Javi Lara llega junto a Álex Quintanilla a las instalaciones de El Fontanar.

Javi Lara llega junto a Álex Quintanilla a las instalaciones de El Fontanar. / juan ayala

La tensa situación deportiva que atraviesa el Córdoba se tradujo ayer en una vuelta a los entrenamientos un tanto desagradable para los jugadores blanquiverdes, que escucharon algunos reproches de un grupo de aficionados que se acercó a presenciar la sesión matinal a El Fontanar. Un trago desagradable que no impidió que las sonrisas volvieran a las caras de los futbolistas al término de la sesión, cuando pudieron saludar a Pawel Kieszek, de paso ayer por la ciudad y presente en el trabajo de los que fueron sus compañeros hasta hace apenas dos meses.

Pasadas las 10:00, la plantilla cordobesista llegó a las instalaciones municipales de El Fontanar, donde Sandoval había programado un entrenamiento a puerta abierta, al que se acercaron un pequeño grupo de aficionados. Nada más enfilar el camino hacia el césped, los jugadores escucharon algunos reproches por parte de los seguidores, que les demandaban más compromiso y ganas a raíz de la mala situación deportiva que atraviesa el club. A pesar de lo incómodo de la situación, los jugadores iniciaron la sesión de trabajo sin pasar a mayores, pero fue al finalizar la misma cuando Javi Lara se quiso parar con uno de esos aficionados a aclarar lo sucedido. La escena no pasó a mayores, tras el intercambio de impresiones.

Esa tensión que ayer se respiraba en el regreso al trabajo del equipo de Sandoval quedó rebajada por momentos cuando antes de poner rumbo de vuelta hacia El Arcángel, los futbolistas pudieron saludar a Pawel Kieszek. El que fuera hasta el pasado agosto portero del CCF pasó ayer por Córdoba y no quiso perder la ocasión de saludar a sus compañeros, con los que bromeó al término de un entrenamiento que el polaco siguió en su parte final, después de fotografiarse con algunos de los aficionados presentes. Fue la nota amable de una mañana complicada en una semana que no será nada fácil para la plantilla blanquiverde.

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