Córdoba CF

El Córdoba CF y los 'méritos' de una caída

  • El descenso, a falta de confirmación, es consecuencia de una trayectoria perenne en la zona roja

  • La incapacidad para reponerse a los golpes y los vaivenes en la gestión, otros puntos clave

Piovaccari ayuda a levantarse a Andrés Martín ante Campabadal, en el Córdoba-Lugo. Piovaccari ayuda a levantarse a Andrés Martín ante Campabadal, en el Córdoba-Lugo.

Piovaccari ayuda a levantarse a Andrés Martín ante Campabadal, en el Córdoba-Lugo. / Juan Ayala

A la espera de que las matemáticas certifiquen un descenso que ya es un hecho, es momento de analizar por qué el Córdoba CF ha llegado a esta dramática situación. No son pocos los méritos que a lo largo del presente curso ha ido acumulando el conjunto blanquiverde para llegar al momento en la que se halla actualmente, y que supone uno de los más tristes capítulos de su historia. Cierto es que desde el verano ya todo comenzó torcido, pero la aportación realizada por los distintos actores desde entonces solo ha empeorado el panorama sombrío del que es ahora mismo el peor equipo de la categoría de plata.

En descenso, más que nadie

El Córdoba solo ha estado fuera de las posiciones que conducen a Segunda B en una decena de las últimas 76 jornadas. Y de todas ellas, apenas una corresponde al ejercicio 18-19. Queda claro que la crisis actual es más estructural que accidental, y tarde o temprano conduciría a un desenlace tan cruel como el que ya se divisa dentro y fuera de El Arcángel tras el 0-4 ante el Lugo. Nadie acumula más fechas en el pozo que los blanquiverdes, que apenas si han podido respirar con cierta calma en la lejana primera jornada, tras aquel 3-3 ante el Numancia que al final ha sido el único marcador que ha otorgado algún premio al equipo. Desde entonces, el hábitat del cuadro cordobesista ha sido la zona roja, con hasta nueve semanas (el doble si se mira todo el campeonato anterior) en la posición de colista. Porque por mucho que desde enero ya esté fuera de juego, el Reus no tiene cabida en estas cuentas.

El peor de la segunda vuelta

Con solo ocho puntos, fruto de un par de victorias y otros tantos empates, el CCF es el peor equipo en lo que va de segunda vuelta en Segunda. Por encima, el Nàstic (11) y el Alcorcón (12), a más de un encuentro de distancia, lo que refleja lo mal que le ha venido el mercado de invierno al club de El Arcángel. Sin ir más lejos, al ecuador de la competición los blanquiverdes eran penúltimos, con dos puntos de margen sobre los tarraconenses –ahora un punto por encima– y a solo cuatro de una permanencia que ya se ve a once... más el average particular. Una involución que se ha traducido en el peor final.

El peor local de LaLiga 1|2|3

Si los objetivos se consiguen en casa, estaba claro que el Córdoba iba a acabar lejos del suyo. Porque ya a mitad del último tercio del campeonato, el equipo que ahora dirige Rafa Navarro es el peor local de la categoría, después de haber sumado solo 19 puntos (cuatro victorias y siete empates, por seis derrotas) consecuencia directa de su fragilidad en el área propia (31 goles encajados en 17 partidos). Por encima está el Extremadura (20), que sin embargo supo sacar adelante la final contra su entonces rival más directo, el propio equipo cordobesista, con la suficiencia necesaria para llevarse el average.

Fuera, también muy flojo

El complemento de los partidos a domicilio no ha servido tampoco de sostén al CCF, que para completar su posición de colista también está a la cola en cuanto a réditos de visitante. Solo el Nàstic (6 puntos) ha rascado menos que la escuadra cordobesista (7), en cuyo casillero brilla el triunfo logrado en Tenerife, y los empates de Gijón, Zaragoza, Reus y Cádiz; en el resto de salidas, el denominador común fue la derrota. Como ocurre de local, los 33 tantos encajados es la causa principal de tan pobre rendimiento lejos de El Arcángel.

Subcampeón en derrotas

A pesar de su condición de farolillo rojo, el Córdoba no es el equipo que más encuentros ha perdido en las 34 jornadas que ya se han consumido del presente curso. Eso sí, las 18 que acumula le otorgan este dudoso subcampeonato, solo por detrás del Nàstic (21), y reflejan que no ha puntuado en más de la mitad de las jornadas. Y teniendo en cuenta que nadie ha conseguido menos triunfos (5) –los mismos que tiene el Reus, que dejó de competir en enero–, está patente que la temporada no podía salir bien.

Nadie recibe más goles

Desde el arranque de la campaña, después de encajar siete goles en los dos primeros partidos en El Arcángel –ninguna victoria, por cierto–, ya se vio claro que el principal problema de este Córdoba iba a estar en su capacidad para defender el arco propio. Después de 34 partidos, el número de goles encajados ya está en 64, lo que supone un promedio de 1,88. Una cifra imposible de resolver por mucha eficacia ofensiva que se tenga y que basta para condenar a cualquiera. Todo después de utilizar hasta cuatro porteros, lo que evidencia que quizás el señalado Stefanovic no era el único culpable del mal inicio...

¿Remontar? Un imposible

Cuando el Lugo se adelantó el domingo, un manto de pesimismo se dejó caer sobre el cordobesismo. Y no era para menos. En toda la temporada, el CCF no ha conseguido voltear un partido que inició perdiendo. Sí fue capaz de remontar algún marcador adverso en pleno partido (el 1-2 del Extremadura), pero lo más que el conjunto blanquiverde logró cuando fue el primero en encajar un golpe fue igualar. De hecho, sumó cuatro empates después de irse al descanso por debajo, lo que evidencia la incapacidad de superar todo golpe de una plantilla que, por si fuera poco, se ha mostrado terriblemente débil de mente ante cualquier adversidad sobrevenida.

Inestabilidad en el banquillo

En un ejercicio en el que el baile en los banquillos ha sido constante, y ha salpicado hasta a clubes con un objetivo ambicioso –los últimos, el Deportivo y el Málaga, en la pelea por el ascenso–, el Córdoba ha tenido hasta cuatro entrenadores, si se tiene en cuenta a Francisco Rodríguez, dimitido en la mitad de la pretemporada viendo venir lo que después se ha desencadenado. La popular apuesta por Sandoval, héroe de la permanencia la campaña previa, sin mayor respaldo que el que pudiera brindarle la afición –la plantilla ya advirtió el problema– duró solo 14 jornadas, siendo relevado por Curro Torres a finales de noviembre. Pero el ex futbolista del Valencia, entre otros, tampoco fue la solución y, tras 13 jornadas de clara involución, fue despedido para jugar la arriesgada última carta de Rafa Navarro. Otra apuesta que ha terminado saliendo rana, porque lejos de frenar el deterioro del equipo, lo ha empeorado todavía más, hasta llegar a esta situación sin retorno.

33 futbolistas utilizados

Si movido ha sido el campeonato en el banquillo, no menos lo ha sido en el terreno de juego. Hasta 33 futbolistas ha utilizado el Córdoba en 34 jornadas, aunque uno salió ya iniciada la liga, aún en agosto (Stefanovic), y siete más se sumaron a la lista de bajas en el mercado de invierno por uno u otro motivo. Desde el filial irrumpió primero el portero Alberto González y luego un Andrés Martín que ha terminado por ser el único argumento fiable, de presente y de futuro, dentro de una entidad que se ha ido ganando a pulso descender con casi dos meses de antelación.

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