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Loco por la música Una situación insostenible

  • La falta de presupuesto han hecho mella en muchas orquestas de todo el país e, incluso la de Córdoba pasó por serias dificultades hace unos años

Un momento del concierto de la plaza de las Tendillas.

Un momento del concierto de la plaza de las Tendillas. / El Día

Aun se recuerda –aunque es preferible olvidarlo– cómo hace algunos años nuestra Orquesta de Córdoba sufrió una situación de desgaste tal que casi desaparece, tal y como están viviendo muchas agrupaciones profesionales de la música y sus integrantes.

Manifestaciones, concentraciones, artículos y un macro concierto en nuestra plaza de las Tendillas con directores, artistas y muchos músicos invitados engrosando las filas de la Orquesta visibilizaron la más que molesta problemática de indefensión institucional de aquel momento.

No pretendo echar leña al fuego. Esos tiempos, al parecer, ya pasaron y en nuestro buque insignia musical corren buenos tiempos económicos y hasta rumores de que definitivamente mas pronto que tarde tendrá un auditorio propio que reclaman desde su fundación hace mas de un cuarto de siglo y que por diversas razones no ha podio hacerse realidad.

Pero nuestro “sol” no alumbra para todos. Aún colean los problemas económicos en varias agrupaciones andaluzas, si bien es cierto que todas están mejor dotadas económicamente que la nuestra, pero eso es asunto para otro día. Lo que realmente importa es que ese riesgo de desaparecer que sufrimos en su momento, está planeando en otras muchas agrupaciones no solo andaluzas, sino de otras partes del territorio español y del mundo. Recientemente tuvimos noticias de que una de las orquestas de más renombre en Cataluña ha desaparecido. Me refiero a la Orquesta de Cadaqués, lugar cuanto menos renombrado por su famoso concurso de dirección orquestal que tuvo entre sus ganadores a la ex-titular de nuestra orquesta Gloria Isabel Ramos.

Otra grande del panorama musical español, la Orquesta de Galicia, está sufriendo actualmente grandes problemas de financiación y falta de acuerdos entre las instituciones implicadas en el futuro de su proyecto cultural y social.

Pero volvamos de nuestra comunidad. Aquí existen cuatro orquestas. Además de la de Córdoba están la Ciudad de Granada (OCG), la Real Sinfónica de Sevilla (ROSS) y la Filarmónica de Málaga , todas públicas y en algún momento han tenido o tienen falta de financiación y de proyectos de cara al futuro, lo cual lleva a que se de una situación de déficit, en algunos casos financiero, y en otros de plantilla.

A nuestra sociedad debería preocuparle este –al parecer y entender de algunos– desprecio a la música de calidad que lleva a que los músicos sientan que tienen falta de reconocimiento.

En según que casos, la situación económica lastra la calidad de las agrupaciones, de las programaciones, el mantenimiento del material de uso diario, la falta de espacios escénicos adecuados acústica y funcionalmente y la falta de personal. ¿Qué piensan realmente quienes, hipotéticamente, deberían cuidar la música y a sus intérpretes?

El mundo entero se fija y casi vive pendiente de una sociedad como la norteamericana. Es sabido que tiene cosas desagradables y aborrecibles, según nuestro prisma social, pero también poseen aspectos muy interesantes. En concreto, en lo referente a la industria de la música queda más que demostrado, ya que en casi todas las ciudades de mediano tamaño existe una orquesta. Ni que decir tiene que están apoyadas por una legislación que aquí al parecer no acaba de hacerse efectiva, como es la Ley de Mecenazgo, que a buen seguro ayudaría mucho al sostenimiento de nuestra agrupaciones musicales.

Si nos acercamos a nuestro entorno europeo, en Italia por ejemplo, las orquestas que más renombre tienen son las que se encuentran en las llamadas casas del bel canto, las óperas. A pesar de que es su cultura más autóctona y reconocida internacionalmente, hace no poco tiempo algunas de las más reconocidas, por falta de fondos y bajo criterios anti-musicales, corrieron riesgo de terminar desaparecidas.

Resulta curioso que como sociedad y con disimiles intereses comunes, no aprendamos que el arte en general y la música como pilar mas social, es un rubro de exportación y atracción social, cultural , educacional y económico de grandísimo valor que no debemos desaprovechar.

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