Sanidad

“La sarna nunca ha estado erradicada”

  • Los recientes brotes de sarna en el centro penitenciario no representan una alarma

  • Los síntomas de infestación pueden tardar entres seis y ocho semanas en manifestarse

Carmen Alcántara, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba. Carmen Alcántara, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba.

Carmen Alcántara, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba. / Jordi Vidal

Los últimos brotes de sarna surgidos en el centro penitenciario de Córdoba han puesto de nuevo a esta afección en el punto de mira de los ciudadanos. Erróneamente considerada como erradicada, se trata de una enfermedad más común de lo que se puede pensar a pie de calle y que no está limitada a ninguna condición social o económica.

Así lo explica la dermatóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba, Carmen Alcántara, que explica que “la sarna puede afectar a todos los niveles socioeconómicos y nunca ha estado erradicada”. En concreto, Alcántara afirma que “se trata de una infestación cutánea producida por el ácaro parásito Sarcoptes scabiei” que especialmente se contagia “en condiciones de hacinamiento”.

Además, la dermatóloga señala que “tiene un carácter estacional, el mayor número de contagios se produce en invierno”, siendo una incidencia que va en aumento en los últimos años en establecimientos en los que se concentra un gran número de personas, como pueden ser los colegios, hospitales, residencias o el propio centro penitenciario.

Sobre su contagio, aunque se suele asociar a condiciones de falta de higiene, la realidad es que “se trata de un ácaro que se transmite en el contacto de piel con piel, o con objetos que hayan estado en contacto con el ácaro”.

Alcántara aclara que “al tratarse de un parásito, necesita estar en un cuerpo humano para mantenerse con vida, aunque es capaz de sobrevivir cerca de cuatro días fuera del mismo”, en casos en los que consigue adherirse a telas, como pueden ser la de la ropa diaria o toallas.

Con esto se descarta la transmisión de la sarna a través de los animales, ya que “son parásitos distintos y el de los humanos no puede sobrevivir en una mascota”.

La manifestación de la sarna se produce entre las seis y ocho semanas posteriores al contagio y se produce “en forma de un picor intenso, especialmente por la noche, y la aparición de erupciones en la piel” de zonas como los dedos, muñecas, areolas, pies y genitales.

Alcántara también aclara que “en casos de hipersensibilidad también se pueden dar signos en el torso, pero no en la cala o en el cuero cabelludo”.

En cuanto al diagnóstico, este se realiza “a través de una dermatoscopia que muestre la lesión cutánea a través de los surcos generados a través del movimiento del ácaro”. Una vez detectada la patología, se aplica un tratamiento que depende de la gravedad de la infección y de la edad de la persona afectada.

Persona con signos de sarna. Persona con signos de sarna.

Persona con signos de sarna.

Generalmente, el procedimiento requiere la aplicación de una crema, “aunque a veces se requiere de un tratamiento por vía oral. Además, surgen muchos casos en los que se necesita aplicar antibióticos, pero esto ocurre únicamente cuando la herida se ve infectada por bacterias”.

Finalmente, la dermatóloga recalca que es necesario eliminar cualquier posible contaminación, es decir “lavar todas las prendas y telas con las que la persona infectada haya estado en contacto los últimos cinco días”.

Además, aclara que “todas las personas cercanas deben aplicarse el tratamiento aunque no tengan síntomas”, siendo necesario un aislamiento de 24 horas por parte de los posibles afectados para evitar el contagio de piel con piel.

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