El roscón de Reyes de toda la vida triunfa frente a los nuevos sabores de moda: "Seguimos con la tradición que nos dejó mi padre"

Gastronomía

Obrador de la pastelería San Enrique antes del Día de Reyes.
Obrador de la pastelería San Enrique antes del Día de Reyes. / Miguel Ángel Salas

La época más dulce del año se cierra con el bocado más esperado de la Navidad: el roscón de Reyes. Una tradición romana que se popularizó en España en el siglo XIX y que ha evolucionado mucho en los últimos años. Tanto que, de comerse solo el bizcocho del roscón sin ningún tipo de relleno, en las últimas décadas no solo se vende con nata o con crema, los hay de sabores que eran inimaginables hace apenas 10 años como Kinder, Nutella, pistacho o galleta de Lotus.

Pese a que en los tiempos que corren la repostería más innovadora con sabores nuevos y rompedores está ganando mucho terreno, en los obradores de Córdoba siguen triunfando los dulces de toda la vida. Y un claro ejemplo son los roscones de Reyes. Nata, crema, chocolate o trufa son los sabores que más demanda tienen. Y, por supuesto, hechos con recetas que llevan décadas siendo un éxito entre distintas generaciones.

"Los primeros roscones eran solo de masa de bollería y de ellos se saboreaba el bizcocho. Luego se le añadieron la nata y la crema, pero con los sabores de ahora nos estamos alejando de la tradición y estamos dejando de degustar el agua de azahar, el limón y la naranja que dan el toque al bizcocho. Con esos sabores tan intensos que se le meten al rosco enmascaramos mucho su sabor original", explica Jesús Herrerías, repostero y uno de los dueños de la mítica pastelería El Portillo, en la barriada de El Higuerón (Extrarradio Llanos del Castillo, 1B).

Jesús Herrerías pertenece a la tercera generación de reposteros de El Portillo, un obrador clásico de Córdoba fundado en 1945 que no ha dejado de endulzar nunca la Navidad de los cordobeses: "Seguimos con la tradición que nos dejó mi padre, la llevamos a rajatabla", añade el dueño de esta pastelería que prevé vender cerca de 1.000 roscones de Reyes este año, principalmente de los rellenos de nata, que son "los más vendidos" entre una clientela "que es de toda la vida".

Uno de los roscones de El Portillo.
Uno de los roscones de El Portillo. / El Día

También venden mucho el de crema, o combinado mitad nata y mitad crema, de merengue o de chocolate y la novedad de este año en El Portillo, el de roscón de mousse de turrón, pues "hay que adaptarse algo a los tiempos" aunque se prefieran las recetas de toda la vida. Ocurre igual en obradores tradicionales que llevan toda la vida endulzando la vida de los cordobeses como la pastelería San Enrique (calle Fernández de Córdoba).

En esta clásica confitería de Campo de la Verdad llevan más de medio siglo elaborando roscones de Reyes con la misma receta y cocinados en horno de leña, el gran potenciador de su sabor tan característico y artesanal. "Ese es el secreto de nuestros roscones, que los hacemos como los hacía mi padre hace décadas", comenta Verónica Jurado, repostera de San Enrique, negocio que tiene preparados más de 1.000 roscones para vender desde este domingo hasta el Día de Reyes.

De tamaños pequeños, medianos y grandes; de sabores tradicionales como la nata, la crema y el merengue; y también adaptados a otros paladares con roscones de Nocilla o de Kinder. "Yo prefiero los de toda la vida, pero hay que hacer roscones para todos", señala Verónica sobre la elaboración de esos nuevos sabores que, aunque "los favoritos de los clientes" sean los de nata o crema, son también muy demandados.

Verónica entrega un roscón de Reyes en la pastelería San Enrique.
Verónica entrega un roscón de Reyes en la pastelería San Enrique. / Miguel Ángel Salas

En obradores clásicos como en Horno La Tradición tan solo hacen tres tipos de rellenos para el roscón de Reyes: de nata, de crema o mixto de los dos. Esos son "los sabores correctos", junto con la crema de vainilla o los roscones solos sin ningún tipo de relleno. "Aquí somos muy puristas con los sabores. El roscón se hace el día 5, no es normal que se vendan roscones desde hace un mes porque le quita el sentido al producto y tampoco que se hagan de todos los sabores posibles", recalca Florencio Villegas, maestro pastelero y gerente de La Tradición, negocio centenario cuyo obrador se encuentra en la barriada de Santa Cruz (tiene dos puntos de venta en avenida de Manolete, 19 y plaza de Vista Alegre, 4).

Aunque Florencio sigue la línea familiar de tres generaciones de panaderos, pues aprendió el oficio haciendo pasteles junto a su padre, la receta del roscón de Reyes es creación suya desde hace dos décadas: "Somos generosos en agua de azahar y en críticos para darle mucho sabor, somos generosos en el relleno y empleamos crocanti de almendra, naranja y fruta escarchada", indica el dueño de La Tradición, donde la cocina en horno de leña es su sello de calidad.

Eso sí, hacer los roscones artesanalmente tiene sus limitaciones. Mucho esfuerzo, horas y horas de intenso trabajo y "que la demanda se tiene que adaptar al tamaño del obrador, pues todos los productos son 100% artesanos hechos uno a uno". Así lo explica un Florencio Villegas que celebra que "ya se ha cerrado la lista de encargos de roscones" para este 2026 y que "se ha aumentado en algo más de 900 unidades". Al final, ya sea degustando los sabores de toda la vida o los menos habituales, las tradiciones siempre triunfan si están hechas con tanto cariño como los roscones de Reyes que se venden en Córdoba.

Roscón de La Tradición.
Roscón de La Tradición. / El Día
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