María Rosal | Directora de la Cátedra de Mujeres Leonor de Guzmán "El feminismo no puede parar ni por una pandemia ni por nada"

  • Recuerda que su conciencia feminista se despertó en la adolescencia cuando comprendió que por el hecho de ser mujer no iba a poder ir al instituto; ahora también dirige la Unidad de Igualdad de la UCO

María Rosal, en el Rectorado de la Universidad de Córdoba. María Rosal, en el Rectorado de la Universidad de Córdoba.

María Rosal, en el Rectorado de la Universidad de Córdoba. / Miguel Ángel Salas

Dirige la Unidad de Igualdad de la Universidad de Córdoba (UCO) y también es la directora de la Cátedra de Estudios de Mujeres Leonor de Guzmán desde 2015. María Rosal (Fernán Núñez, Córdoba, 1961), además de ser poeta y tener en su haber numerosas obras, defiende que es "la hora de las rectoras" en las universidades de España.

–Este lunes se celebra el Día Internacional de la Mujer, ¿cree que hay que salir a la calle en medio de una pandemia?

–Soy muy respetuosa con las normas y más con las normas sanitarias. Creo que si hay unas indicaciones sanitarias de que no debemos reunirnos, por mi parte lo respeto. Por otra parte, tenemos otras muchas formas de manifestarnos como lo estamos haciendo. Desde la cátedra y desde la Unidad de Igualdad nos estamos manifestando continuamente con la difusión y proyección social de nuestro trabajo. El feminismo no puede parar por una pandemia ni por nada. Pero lo mismo que hemos encontrado alternativas para nuestras clases y para el desarrollo de nuestras actividades, si el día 8 de marzo hay una indicación de sanidad de que no es conveniente que nos reunamos, personalmente respeto eso porque pienso que debemos colaborar en erradicar cuanto antes este virus que está causando muchas desgracias personales y económicas.

–¿Para ser feminista hay que ser de izquierdas?

–El feminismo plantea un análisis crítico de la realidad de la sociedad y una revisión de los estereotipos. No me gusta ser categórica porque luego te encuentras a personas que están en un signo político diferente y puede haber entendimiento. Hay muchas maneras de trabajar. Lo que sí planteo es que desde el feminismo se plantea una revisión crítica de la realidad y de los estereotipos para transformar el mundo y no para perpetuarlos.

–¿Considera que el discurso de Vox sobre la igualdad y el feminismo está haciendo daño?

–No me gustaría ser altavoz de determinadas posturas que no comparto y, precisamente pienso que no habría que dar ningún altavoz. No entro en nombrar a nadie, ni en debatir con nadie. Pienso que desde la UCO estamos trabajando desde el feminismo y desde el reconocimiento de las obras de las mujeres. Estamos haciendo una labor de transferencia fundamental desde el conocimiento científico y desde el pensamiento crítico y, si hay otras personas y si hay partidos políticos que piensan o actúan de otra manera, no es mi función entrar en debate, sino continuar trabando y mostrar con acciones y con actividades y formación e investigación el trabajo que se hace desde la UCO.

–¿Hasta cuando va a tener que luchar la mujer para alcanzar la igualdad?

–Creo que no podemos dejar de trabajar y de luchar nunca. El horizonte que veo no es para sentarnos y descansar. Es cierto que ahora con las redes sociales y los bulos, hay mucho que continuar combatiendo. El feminismo tiene mucho camino por delante, tenemos mucho por hacer y entiendo que tenemos seguir construyendo conocimiento con perspectiva de género, como los premios María Zambrano que entregamos por primera vez este año.

"Desde el feminismo se plantea una revisión crítica de la realidad y de los estereotipos"

–¿Están siendo eficaces las políticas de igualdad sobre la mujer rural?

–Desde la cátedra nos parece fundamental atender las zonas rurales, donde nos encontramos con mujeres con una gran necesidad de escuchar, de debatir y aportar ejemplos de superación y valentía. Muchas veces con malos tratos, con situaciones vejatorias, con complicaciones familiares importantes y, entonces es muy importante que la UCO llegue hasta los pueblos más pequeños. Tenemos que estar en las zonas rurales. Es fundamental que el conocimiento llegue a los pueblos y que llegue el debate. Cuando vamos a los pueblos de lo que se trata es de crear formación, debate, conciencia crítica para no aceptar esos roles que se nos han impuesto y también para no transmitirlos a sus hijas y a sus nietas o, por lo menos, que se lo cuestionen. La función de la Universidad es construir conocimiento y transmitirlo y, además, la Universidad es una institución promotora de valores, es un modelo, un ejemplo moral y, como tal debe difundir esos valores, entre los cuales, está la igualdad entre hombres y mujeres.

–Dirige la Unidad de Igualdad de la UCO, es la responsable de la Cátedra Leonor de Guzmán y, además, da clases. ¿Cree que en la Universidad de Córdoba sigue habiendo machismo?

–Creo que sigue habiendo machismo en toda la sociedad porque nuestras raíces patriarcales están ahí y el androcentrismo también. Muchas veces ni siquiera lo vemos porque lo tenemos muy interiorizado. Eso en la sociedad en general, creo que en la UCO como es sociedad igual, tiene los mismos problemas en general. Pero quiero valorar todo el trabajo que se hace desde la Unidad de Igualdad de la Universidad de Córdoba y ese trabajo ha ido in crescendo porque cada año hemos podido avanzar más.

La directora de la Unidad de Igualdad de la UCO. La directora de la Unidad de Igualdad de la UCO.

La directora de la Unidad de Igualdad de la UCO.

–¿En qué se ha avanzado?

–Hemos avanzado muchísimo y estamos en el segundo Plan de Igualdad en la UCO. Uno de los problemas que tenemos las mujeres universitarias es que seguimos teniendo el rol de cuidadoras que se nos ha asignado históricamente. Seguimos ocupándonos de la crianza y, cuando por fin los hijos y las hijas son mayores y se van de casa te das cuenta que tienes que atender a tus mayores. Y eso, si no hay una persona dependiente antes. En muchos casos, la mujer en lugar de acceder a un puesto de responsabilidad o en lugar de producir más trabajos de investigación, o en lugar de aceptar ser la investigadora principal de un proyecto, pues acaba diciendo a sus compañeros de grupo que no puede porque tiene que cuidar a sus padres o porque tengo que tener un bebé porque el reloj biológico es el que es. Todas esas circunstancias las tenemos las mujeres y hacen que nuestra función pública y nuestra presencia en los puestos de poder y de responsabilidad sea menor. Pero eso no es solo en la Universidad, es en todo. Es necesario que los hombres se impliquen en los cuidados. Mayoritariamente, si hay que pedir una excedencia se la pide la mujer.

–El año que viene se celebran elecciones en el Rectorado de Córdoba, ¿es la hora de una rectora en Córdoba?

–Creo que es la hora de las rectoras en todas las universidades de España. Las mujeres tenemos que estar en todos los puestos de responsabilidad de manera general.

–¿Cuándo se levantó su conciencia feminista?

–Creo que tuvo mucho que ver mi adolescencia cuando comprendí que por el hecho de ser mujer, y mujer rural, no iba a poder ir al instituto, solo porque era mujer y vivíamos en un pueblo. Mi toma de conciencia como feminista la conozco cuando empiezo a leer, y fue muy temprana, en los últimos años de la escuela porque vi que peligraba que no pudiera ir al instituto solo por el hecho de ser mujer y no lo entendía y fue donde empecé a tomar conciencia. Creo que fue intuitiva o de supervivencia.

"Las mujeres tenemos que estar en todos los puestos de responsabilidad"

–¿Cómo llegó a dirigir la Cátedra Leonor de Guzmán?

–Siempre que se elige a una directora de cátedra se presentan varias candidaturas y se elige una terna que se presenta al rector y se decide quién es la directora. En esa terna, la asamblea y el consejo de la cátedra habían propuesto que fuera yo en primer lugar. Por tanto, había un consenso y un apoyo y me animaron mucho para que estuviera como directora. He tenido mucho apoyo de las personas que forman la cátedra, que trabajan con mucha ilusión, inventando, con ideas siempre renovadas. Quiero destacar el trabajo constante y creativo de Rocío Rubio, que es la administradora de la cátedra desde sus comienzos. Tiene un compromiso clarísimo con la igualdad. Entre las dos hemos formado un equipo de mucho compromiso, confianza y de mucho trabajo. Siempre creo que las mujeres debemos valorar el trabajo de otras mujeres, no podemos estar siempre en el foco las que hemos podido llegar a un puesto de responsabilidad. No hay que dejar a un lado el trabajo de otras mujeres. Cogernos del brazo nos hace fuertes y criticarnos entre nosotras nos debilita.

Un momento de la entrevista concedida a 'el Día'. Un momento de la entrevista concedida a 'el Día'.

Un momento de la entrevista concedida a 'el Día'. / Miguel Ángel Salas

–¿Qué función tiene la cátedra?

–La cátedra tiene una historia valiosa, es un legado de mujeres mayores que ya se han jubilado y que desde la dirección que ocupo lo valoro, y reivindico el esfuerzo e incorporación de personas jóvenes para que puedan continuar. La función de la cátedra es realizar análisis y estudios del mundo contemporáneo, de la realidad, desde una perspectiva histórica, pero siempre con una visión feminista y de historia de las mujeres. Uno de los objetivos, como cátedra universitaria, es la transferencia del conocimiento a la sociedad. La cátedra tiene un compromiso muy importante desde una perspectiva de género de ese análisis de la realidad y entre sus obligaciones tiene fomentar el espíritu crítico y trasladar a la sociedad ese análisis desde una perspectiva feminista, pero sobre todo, un análisis científico; un análisis que, además, pretende ser divulgativo puesto que esa labor de transferencia a la sociedad nos parece fundamental.

–Desde su entrada en la dirección en 2015, ¿qué evolución ha tenido la cátedra?

–Estamos muy contentas puesto que se están incorporando hombres y mujeres jóvenes, que en muchos casos son docentes de la Universidad de Córdoba y, en otros estudiantes porque hacemos una difusión continua de nuestras actividades. Incluso, cuando vamos a los pueblos –la cátedra trabaja en convenio con el área de Igualdad de la Diputación de Córdoba– con nuestras actividades nos encontramos con personas jóvenes que nos dicen que quieren que les lleguen las actividades. La cátedra se ha difundido mucho en los últimos años. El valor de la cátedra ha estado en continuar en la misma línea en la que se fundó y en incrementar sus actividades.

–¿Cuáles son esas actividades a las que se refiere?

–Por una parte, en convenio con el área de Igualdad de la Diputación de Córdoba, donde he tenido la oportunidad de trabajar con dos diputadas, Ana María Guijarro primero y ahora Alba Doblas. El trabajo no es solo de apoyo institucional, va más allá, de apoyo de compromiso personal. Hemos hecho una labor de transferencia destacable en el sentido que ha ido creciendo cada año. Hemos desarrollado jornadas en municipios y también jornadas en institutos de Secundaria y Bachillerato.

–¿Y qué es lo que se persigue con todas estas actividades?

–Lo que pretendemos con estas jornadas es abordar temas de actualidad en relación con el feminismo con el objeto de desmontar con argumentos científicos la pervivencia de postulados patriarcales y estereotipos sexistas. Se ha hecho en pueblos pequeños y otros más grandes, como en Lucena. Ahora, con la pandemia hemos perdido la presencialidad tan deseada y lo echamos de menos. Muchas veces hemos oído comentarios tan vibrantes como alguna mujer mayor que dijo que si hubiéramos ido antes... Son experiencias que te hacen crecer y creer en tu trabajo.

–¿Y en el caso de los institutos con el alumnado adolescente?

–En nuestro trabajo en prevenir la violencia machista, quizás en una etapa en la que ellos no son conscientes, pensamos que había que crear un programa con el que nos dirigiéramos a los más jóvenes y el año pasado nos dieron el Premio Menina. Este año las hemos titulado Las claves del amor. Relaciones de control y prevención de la violencia.

–¿Qué respuesta ofrecen los más jóvenes?

–Magnífica. Queremos crear entre las personas jóvenes una conciencia de igualdad y de equidad en las relaciones personales y amorosas.

–¿En 2021 los jóvenes no tienen conciencia de igualdad?

–No puedo afirmarlo de esa manera tan tajante, pero lo que puedo decir, por lo que observamos, es que ellos y ellas, muchas veces, están insertos en los mitos del amor romántico y entienden que una pareja, normalmente el chico, le pueda pedir a la chica sus claves personales de las redes sociales y que controle su vida y sus relaciones. En ese sentido, hemos llevado conferencias como Amar en tiempos de Instagram. Con este proyecto hemos pasado por 45 centros. La respuesta es muy buena y siempre lo piden más centros de los que podemos llegar.

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