La leishmania no te mata

Secretos Veterinarios

Esta patología se puede definir como una enfermedad traicionera, ya que su periodo de incubación suele ser de unos seis meses

La leishmania no te mata.
La leishmania no te mata. / El Día
Antonio Cabezuelo

02 de diciembre 2018 - 05:05

Después de la primera publicación en la sección Secretos Veterinarios y de haber recibido casi treinta correos electrónicos pidiéndonos que escribiéramos sobre las enfermedades más frecuentes de los animales, así como el tratamiento que necesita y su precio, he de comenzar diciendo que nuestra enfermedad estrella, por desgracia, en Córdoba y provincia es la temida y conocida enfermedad del mosquito o leishmaniosis.

Esta patología se puede definir como una enfermedad traicionera, ya que su periodo de incubación suele ser de unos seis meses, es decir, que desde que tu animal es picado por el dichoso mosquito, comienza a manifestar los síntomas y transcurridos dichos meses, cuando se visita al veterinario, es demasiado tarde.

El procedimiento es el siguiente y os pongo el caso clínico que ocurrió en nuestro centro hace unos dos meses. Se trata de Lobezno, un pastor alemán de cinco años que vive en la zona geográfica de Córdoba conocida como Las Jaras. Según los propietarios, el animal se encontraba bien de ánimo y comiendo como siempre, pero le notaron que había bajado de peso últimamente. Los dueños lo achacaron (casi nueve kilos) a que en este verano había estado muy agitado debido a la perra del vecino, una labradora, que estuvo con el celo durante el mes de agosto.

Lobezno, durante el periodo de celo de su vecina labradora, dejó de comer casi un 50% de dosis diaria recomendada, por lo que los dueños entendieron que su bajada de peso era debido al mismo estrés que estaba sufriendo el animal. El motivo de consulta es que transcurrido un mes después del celo de la perra, Lobezno no había vuelto a ser el que era en lo referente al peso, estando contento y activo, pero a la palpación, manifestaba todas las cosquillas y raspas de la columna.

Al propietario se le recomendó que, tras haber pasado el periodo estival de verano y por encontrarse el animal en una zona de alto riesgo de la leishmaniosis, hacer una analítica de sangre completa con la valoración interna de anticuerpos frente a la enfermedad. El dueño nos comentó que a su animal nunca le había faltado su collar antiparasitario contra la leishmaniosis y que incluso, en la época fuerte de verano, le suplementaban con la pipeta adicional.

Lobezno llegó a consulta con su bajada de peso significativa, pero ademas también se le pudo observar que los ganglios estaban aumentados de tamaño, tenía sequedad de toda la piel del cuerpo y las almohadillas se encontraban muy resecas y quebradizas, lo que nos hizo sospechar aún más del problema de enfermedad del mosquito. Tan sólo 24 horas más tarde, teníamos la analítica en nuestro poder y, efectivamente, nuestro paciente estaba sufriendo la temida enfermedad, a pesar de estar protegido con productos para ello.

Lobezno no sólo había bajado de peso, sino que además, la enfermedad le estaba haciendo daño en los riñones, por lo que decidimos empezar con el tratamiento de inmediato para poder frenar el avance y proporcionarle al animal una buena calidad de vida.

La enfermedad le estaba haciendo daño en los riñones, por lo que decidimos empezar con el tratamiento de inmediato

La primera pregunta que realizó el dueño de Lobezno es que no quería que su animal sufriera y si se iba a poner bueno con la medicación. La respuesta siempre debe ser clara y concisa: Lobezno nunca será un perro sano 100%, ya que la leishmaniosis es una enfermedad que nunca sale del animal, pero sí es cierto que debido al avance en los estudios, existen muchísimos animales que la padecen y, con buenos controles veterinarios, pueden llegar a vivir muchos años y con alta calidad de vida.

El problema de esta enfermedad es que a pesar de ser un problema de alto riesgo en Córdoba, muchos propietarios no confían en las vacunas existentes para ayudar a los perros a que no se contagie. Desde mi experiencia, todos los perros deberían ser vacunados, no sólo para disminuir la posibilidad de contagio, sino que, además, un perro vacunado que por culpa del destino haya sido contagiado de la leishmaniosis, siempre tendrá más defensas y fuerza para luchar contra la enfermedad que aquel animal que no haya sido vacunado.

El precio de las vacunas varían de una clínica a otra, desde los 40 hasta los 120 euros. Evidentemente, no todas las vacunas son iguales y está claro que como consecuencia no pueden tener el mismo coste. En nuestro centro hemos decidido que la vacuna que vamos a utilizar, por su bajo riesgo al administrarla, es la conocida como Letifend y el precio es de 70 euros (impuestos incluidos). Con esta vacuna, tu animal podrá coger unas defensas que oscilan, según cada animal, entre el 70% y 85%. Lobezno es un animal que tiene buenos cuidados en casa y sus propietarios están dispuestos hacer todo lo posible por salvar su vida, por lo que decidieron, que cueste lo que cueste, lo iban a intentar.

El precio de las vacunas varían de una clínica a otra, desde los 40 hasta los 120 euros

El coste de un tratamiento frente a la leishmaniosis, según el peso de Lobezno –que era de 30 kilos–, cuando siempre había sido de 39-40 kilos, es de unos 250 a 300 euros. Esto es lo que nos cobran las industrias farmacéuticas por el medicamento en cuestión que podría recuperar a Lobezno (en otra edición de Secretos Veterinarios os hablaré del abuso de precios en los medicamentos veterinarios, ajeno a las clínicas veterinarias).

Volviendo al tema de nuestro querido Lobezno, y habiendo transcurridos casi dos meses de tratamiento, le realizamos su revisión, encontrándonos con que había recuperado su peso casi un 70% –37 kilos–, la caspa de su pelo había desaparecido y sus ganglios estaban casi al 100% recuperados. Los dueños estaban felices de ver a su perro de nuevo ser el que era, con el brillo en el pelo y jugando como si de un cachorro se tratase. Espero que os haya gustado el caso clínico con final feliz.

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