Turismo

Judería de Córdoba: un corazón al que le cuesta latir

  • Los comercios y restaurantes del Casco ven perder hasta el 90% de sus ventas

  • Las visitas a la Mezquita se han reducido en un 70% este año

Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba, sin turistas. Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba, sin turistas.

Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba, sin turistas. / Lolo Agredano

El corazón de Córdoba late en su Casco Histórico, el Patrimonio de la Humanidad que da vida al resto de la ciudad y que tras la finalización del estado de alarma por la pandemia de covid-19, late solo a medias.

Cada año miles de turistas de cientos de países del mundo se pasean por las calles de la Judería, se quedan en sus hoteles, degustan los productos típicos de sus restaurantes y bares, pasean a caballo y compran recuerdos en sus tiendas de souvenirs. Este verano, sin embargo, las palabras en otros idiomas y acentos no se funden ni se escuchan con la misma intensidad de siempre en las pequeñas callejas de piedra, el centro turístico de Córdoba agoniza en silencio.

Entorno de la Puerta del Puente Entorno de la Puerta del Puente

Entorno de la Puerta del Puente / Lolo Agredano

Desde muy temprano mujeres bajan con bolsas repletas de nueva mercancía para el cambio de temporada en las tiendas de la Judería, se termina el verano y aunque todavía hace calor, entra el otoño y hay que cambiar los maniquíes. Una de ellas, que trabaja desde hace tres años en una de estas tiendas, no recuerda una época tan difícil.

"Es verdad que agosto no es tan bueno en Córdoba como puede ser abril o mayo, los días calurosos pasan sin que la gente quiera salir a la calle y se vende menos, pero no recuerdo nunca haber vendido tan poco". El año pasado podía alcanzar los 300 euros en ventas en una jornada "mala", hoy a duras penas llega a los 70, "si el día es bueno", otros días cierra en cero.

Rematar la mercancía ha sido una opción para salir del género del verano, que venían acumulando desde marzo, y poder comprar la ropa de la nueva temporada. Ropa al 50% y 70% de descuento, dos por uno en complementos y mercancía seleccionada en cinco euros. Todo ello son esfuerzos de estos comerciantes para paliar los tres meses que han estado cerrados, aún con trabajadores en ERTE y pagando alquileres y servicios.

Comercios de la calle Céspedes Comercios de la calle Céspedes

Comercios de la calle Céspedes / Lolo Agredano

Hay poca esperanza, el dueño de uno de los locales de la concurrida calle Céspedes vaticina que septiembre será peor. "Las ventas son solo de un 10% o 20% de lo que estaba el año pasado, ruina total porque no hay turismo extranjero a excepción de algunos franceses y el turista nacional no consume estos productos", asegura mientras espera que algún cliente llegué a su puerta. Ante esta realidad, este comerciante afirma que para muchos de sus compañeros "es mejor permanecer cerrados".

Los cordobeses, por su parte, agradecen que las tiendas del Casco Histórico abran "para que se vea algo de vida", expresa un señor en su caminar diario en los alrededores de la Mezquita-Catedral. Sin embargo, en la calle Torrijos hay tiendas cerradas, incluyendo dos heladerías, y en la calle Corregidor Luis de la Cerda están cerrados el Hostal El Triunfo, el Hotel Hacienda Posada de Vallina y el Hostal Azahar, los tres se encuentran a muy pocos metros de distancia, uno al lado del otro con sus puertas cerradas y un folio en el que aún se puede leer que han cerrado en marzo por el estado de alarma. Han pasado más de 180 días.

Uno de los hoteles cerrados en la calle Corregidor Luis de la Cerda Uno de los hoteles cerrados en la calle Corregidor Luis de la Cerda

Uno de los hoteles cerrados en la calle Corregidor Luis de la Cerda / Lolo Agredano

En medio de este panorama, los vecinos han notado que mientras cierran unos locales, otros abren. Una de las razones podría ser una bajada en el precio de los alquileres en la Judería, donde se pueden conseguir locales pequeños hasta en 5,22 euros el metro cuadrado, aunque otros dan cuenta de una gran brecha, con precios de hasta 26 euros el metro cuadrado solo a pocas calles de distancia.

El alma de Córdoba agoniza. Los grupos de turistas que caminan bajo paraguas de colores son escasos y las largas colas para adquirir las entradas a la Mezquita-Catedral o al Alcázar de los Reyes Cristianos ya no son lo que eran. Según los datos del Cabildo Catedral, los visitantes de estos seis primeros meses al que es el principal monumento de la capital suman la cifra de 305.852, frente al millón con el que se cerró este mismo período en el año 2019, lo que supone un descenso de 762.367 turistas y una bajada porcentual del 71,3%. Hasta ahora, la ruta de las iglesias fernandinas y la visita a la torre-campanario aún permanecen cerradas.

Taquillas de acceso a la Mezquita-Catedral Taquillas de acceso a la Mezquita-Catedral

Taquillas de acceso a la Mezquita-Catedral / Lolo Agredano

El sector de los guías turísticos se ha visto duramente golpeado por la situación. Nuria Diéguez Aebi, que trabaja como guía oficial de turismo en la Mezquita-Catedral, asegura que la actividad de este sector ha descendido en un 95% para los que trabajan con turismo nacional y en su totalidad para los que guían a los extranjeros en sus viajes. "El futuro es incierto, determinadas agencias ya están cancelando reservas para el 2021, además de incierto es bastante oscuro", lamenta Diéguez, al tiempo que asegura que "es posible que el tipo de turismo que se produzca en el 2021 sea un turismo individual, es decir, no de grupos o masivo". Nuria señala también que "la gran mayoría de guías en Córdoba hizo su último grupo en marzo y, a día de hoy, no han  vuelto a trabajar".  

La hostelería tampoco escapa. El mítico Bar Santos calcula pérdidas de hasta el 90% por la crisis, han reducido el horario de atención y su dueño es quien está tras la barra atendiendo a los clientes, mientras los demás trabajadores continúan en el ERTE. Los bares y restaurantes más próximos a la Ribera congregan algo más de clientes residentes en Córdoba, pero también quedan vacíos al caer la noche.

Un centro sin vida no es sostenible. Los comerciantes, vecinos y empresarios del Casco Histórico se han reunido con el Ayuntamiento para idear propuestas que ayuden a salvar la economía del lugar. Así, estudian la creación de rutas turísticas que atraigan a las familias españolas a conocer Córdoba y sobre todo a los cordobeses a volverla a visitar. 

Bares y restaurantes del centro Bares y restaurantes del centro

Bares y restaurantes del centro / Lolo Agredano

De aprobarse, las rutas incluirán paseos en kayak al atardecer por el Guadalquivir, caminatas por los lugares emblemáticos como los Patios, las Caballerizas o la Mezquita, así como rutas guiadas por los propios vecinos por los barrios y callejas más conocidas del centro.  

En este sentido, Comercio Córdoba considera prioritario dirigir todos los esfuerzos económicos a la creación de ayudas directas para los comerciantes, a quienes "las cuentas no les dan para llegar a fin de mes". 

Así las cosas. Si en algo sí coincide el sector turismo con el comercio y la hostelería es en que "el único salvavidas" a la situación, es la creación de la vacuna del covid-19 y que llegue antes de que no haya vuelta atrás. 

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