El sabor de las heladerías de Córdoba resiste a la subida de precios

Gastronomía

Pese al aumento del coste de este antojo veraniego, los heladeros aseguran que el nivel de ventas es similar al de años anteriores

Las heladerías de Córdoba refrescan el verano, en fotografías

Cucurucho de helado de la heladería Gondomar.
Cucurucho de helado de la heladería Gondomar. / Juan Ayala

Más allá de echar el día en la piscina o recurrir al viaje por carretera para disfrutar de la playa, lo más clásico del verano son los helados. No hay discusión, pues pocos bocados hay más apetecibles para refrescarse y combatir las insoportables altas temperaturas que acechan a Córdoba todos los años en estas fechas. Ya sean de sabores tradicionales como el chocolate, el limón o el turrón; o más modernos como Kinder Bueno, Oreo o tarta de fresa, cuando el sol aprieta, apetece un buen helado.

La temporada ya comenzó en cuanto el calor apareció y las heladerías están más que abiertas para todo aquel amante de los helados o aquel que simplemente desee degustarlos. Eso sí, este 2022, al consumidor le toca rascarse algo más el bolsillo, pues la subida de precios de las materias primas, igual que está afectando a todos los sectores, por supuesto, también pasa factura a las heladerías. Unos 20 céntimos más caros están los productos según estiman algunos negocios como el clásico negocio heladero David Rico.

Eso sí, pese a que han tenido que aumentar los precios porque no queda otra que adaptarse a los malos tiempos actuales, eso no significa que el consumidor vaya a prescindir de saborear su helado favorito. Montse Mateo, dependiente en el local de la heladería David Rico situada en la mítica plaza de Las Tendillas, asegura que el verano transcurre con normalidad y que los helados más populares siguen encantando al público: sandía, mandarina, mantecado, chocolate o turrón entre muchos otros.

Helado de la heladería David Rico.
Helado de la heladería David Rico. / Juan Ayala

También ofrece sabores más vanguardistas como el yogur con mango o yogur de frutos rojos; helados sin azúcar de leche merengada, vainilla y chocolate e incluso veganos de mango y esencia de queso, y de vainilla negra con frambuesas. Una amplia variedad que es todo un reclamo ante las altas temperaturas, aunque con esta ola de calor que castiga sin piedad, los granizados, los batidos y los sorbetes están siendo la gran tendencia del verano, tal y como confirma Montse.

Otros establecimiento van más allá de lo tradicional. Es el caso de Ké Sabor, negocio que está viviendo su primer verano en la capital cordobesa y que deleita a sus clientes con todo un arsenal de sabores novedosos y fusiones impactantes a la par que sabrosas. Ubicado en la calle Concepción, 9, esta heladería abrió sus puertas en el centro de la ciudad el pasado 8 de abril y ofrece sabores que van desde lo clásico como el turrón, el chocolate o la nata con piñones, hasta el tocino de cielo, las gachas o la muerte por chocolate.

Por supuesto, también adaptados ante cualquier intolerancia, pues los hay sin lactosa como son de nocciola o de vainilla; además de sin azúcar como el de stracciatella y otra variedad de vainilla. Incluso ofrecen el sabor de la almendra como opción vegana, una alternativa sin productos de origen animal que ya es común ver en todas las heladerías de Córdoba.

"La seña es que tenemos sabores que no ves en todos sitios", comenta Miguel Ángel Morato, uno de los empleados de este local que destaca por su elaboración 100% artesanal en su obrador de Montalbán. Eso sí, en este establecimiento tampoco se libran de la global subida de precios de las materias primas y los servicios más básicos, pues como señala Miguel Ángel, esta situación no solo afecta a la elaboración de los helados, sino en el coste de las tarrinas, las cucharas y hasta de las pajitas que se emplean en los granizados y los batidos.

Miguel Ángel entrega un helado a un cliente de Ké Sabor.
Miguel Ángel entrega un helado a un cliente de Ké Sabor. / Juan Ayala

En la heladería Gondomar, que recibe el nombre de la calle donde está ubicada, Rocío Gómez, empleada del establecimiento, añade que, por ejemplo, ahora les sale mucho más caro mantener en frío los helados por el alto precio que se paga por la luz. A pesar de este sobrecoste, eso no impide que sean muchos los consumidores que cada día pasan por este pequeño rincón del dulce con el deseo de disfrutar de un buen helado, aunque, como admite Rocío, con tanto calor y las calles bastante vacías por la tarde, es cuando se esconde el sol el momento idóneo en el que más personas se acercan para hacerse con uno de los deseados bocados.

No es para menos, pues sabores como queso Philadelphia, turrón Aitana (clásico más chocolate y hojaldre), extra de nueces o Kinder sorprenden mucho a los clientes ante su fuerte sabor y su textura. Un golpe refrescante, azucarado y totalmente artesanal que resulta imprescindible en esta época veraniega para combatir el calor abrasador, aunque, como ocurre con absolutamente todo desde hace meses, a todos les toque rascarse el bolsillo una pizca más de lo que acostumbraban años anteriores.

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