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  • Aquí han surgido agrupaciones que han paseado con orgullo el nombre de la ciudad de Córdoba por medio mundo, el Cuarteto Clásico de Córdoba es un ejemplo de ello

Cuarteto Clásico de Córdoba. Cuarteto Clásico de Córdoba.

Cuarteto Clásico de Córdoba. / El Día

Dentro del tipo de música llamada clásica, normalmente se dice que se va a contracorriente y casi cualquier resultado de los ímprobos esfuerzos que realizan los interpretes es digno de mención a la menor ocasión, todo ello sin olvidar el complicado contexto actual para cualquier tipo de evento o actividad musical.

Que duda cabe de que Córdoba es una ciudad musical y que aquí han surgido o se han desarrollado y/o asentado agrupaciones que han llevado y paseado con orgullo el nombre de la ciudad califal por medio mundo. Podemos decir sin dudas que el Cuarteto Clásico de Córdoba (CCC) cumple con estas observaciones y ha dejado una huella en la meca de la llamada música clásica: Centroeuropa, donde, más allá del hecho musical, se han convertido en un potencial ejemplo para tantos otros proyectos que buscan desarrollarse en medio de la pandemia.

Este cuarteto nace como una iniciativa divulgativa al amparo de la Asociación Española de Investigación Artística y Performativa con una clara apuesta por llevar a escena el repertorio especializado de la música de cámara, buscando dejar a un lado cualquier clase de prejuicio y presentar las obras cumbre de la literatura musical para cuarteto en el convencimiento de que en Córdoba existe un público ciertamente ávido de este tipo de obras.

Este proyecto, conformado por Luis Rubén Gallardo y Salvador Campos (violines I y II respectivamente), David Fernández (viola) y Rodrigo Simón (violonchelo) ya va por su tercer año de vida y durante este tiempo han acometido obras de compositores de distinta índole estética, como Ph. Glass, C. Debussy, I. Stravinski, G. Verdi, D. Milhaud, C. M. von Webern, J. Turina, G. Puccini o A. Dvorak, entre otros.

Esta apuesta, sacrificada como en todo campo de trabajo, ha tenido sus frutos. Ahí quedan la fantástica acogida del público en sus presentaciones en salas como la Orive o el Teatro Góngora, aquí en Córdoba y lugares algo distantes como la Sociedad Mendelssohn de Berlín. Gracias a este éxito, fueron invitados a la grabación de un directo en la mítica sala de cámara Mendelssohn-Remise de Berlín.

Desgraciadamente, el confinamiento de media Europa y las cancelaciones de todas las actuaciones, por las medidas de prevención ante la pandemia, dieron al traste con este proyecto que gracias a la intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores volvió a resurgir y se concretó en tres conciertos, no sin una importante gestión por todas las partes ante una situación cambiante a cada minuto y con un sinfín de incógnitas. El primero de ellos fue el pasado 20 de agosto en la antes mencionada Mendelssohn-Remise de Berlín.

Es digno de reseñar los elogios poco comunes vertidos por la organización hacia la excelencia interpretativa mostrada por el cuarteto en obras de compositores como F. Mendelssohn, tan cercanas al selecto público alemán, o los agradecimientos de la Embajada Española en el país teutón resaltando “lo crucial de visualizar la excelencia de las formaciones españolas musicales españolas en el exterior en momentos tan delicados”.

Esta visualización continuó el 22 de agosto en la histórica Kostel sv. Mikuláše de Praga, con una gran expectación de medios especializados, como Radio Internacional de Praga, que cubrieron el evento con un extenso reporte, afirmando que el grupo cordobés había dado el salto al panorama internacional gracias a sus sólidos fundamentos interpretativos y a su íntima relación con la audiencia.

Dos días más tarde, el cuarteto actuó en Bratislava, la capital eslovaca, en un marco incomparable para las exigencias acústicas del estilo, el Moyzes Hall de la Universidad Comenius.

El concierto estaba organizado por la Embajada de España en Eslovaquia y el Instituto Cervantes con la presencia de embajadores invitados de seis países, en un acto que reivindicaba la cultura hispánica y que obligó a los músicos, gratamente, a realizar varios bises ante una acogida realmente calurosa. Por suerte para lo melómanos cordobeses, los éxitos de esta agrupación también se disfrutan en nuestro entorno porque nada tiene sentido sin raíces, y la de los cuatro componentes de la formación está aquí, donde desearían que su trabajo y su laborioso esfuerzo musical y personal alcance su mayor y mejor dimensión.

Esta gira estival culminó dentro del XIX Festival Internacional de Música Sefardí, con un concierto en el Real Jardín Botánico de la capital cordobesa como “epílogo sonoro de la experiencia”, con el título de Inspiraciones Compartidas.

Los protagonistas de este proyecto han manifestado su deseo de que esta experiencia sea solo el embrión de una larga lista de iniciativas y propuestas que sitúen el repertorio de la música de cámara de todo tipo en el interés del público general, de una forma pura, sin edulcorantes y fusiones simplificadoras.

Hemos de perderle el miedo a enfrentarnos y a disfrutar de discursos musicales complejos que han llegado a nuestro tiempo gracias a generaciones previas que se han conmovido con este tipo de música, que es, entre otras, nuestro patrimonio humano, nuestro ADN cultural.

Reflexionemos pues en lo que fue el núcleo del mensaje de la gira del Cuarteto Clásico de Córdoba: nada, por aparentemente distante e irreconciliable, nos hace realmente distintos. Son siempre más los elementos de unión, los deseos y necesidades compartidas. Definitivamente una gran verdad artística y muy pertinente en tiempo de crisis.

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