Así combate la delincuencia el Grupo Rayo en el Distrito Sur de Córdoba: controles, patrullas y una exhaustiva vigilancia

Seguridad

La unidad trabaja a diario para solventar las quejas vecinales contra imprudencias al volante, menudeo de droga, botellones, ruidos

El Grupo Rayo de la Policía Local de Córdoba en acción por el Distrito Sur, en imágenes

El Grupo Rayo, durante una de sus intervenciones en el Distrito Sur.
El Grupo Rayo, durante una de sus intervenciones en el Distrito Sur. / Miguel Ángel Salas

Son las 15:00 de un miércoles y, como es habitual desde finales de noviembre, el Grupo Rayo de la Policía Local se dispone a partir hacia el Distrito Sur con diferentes instrucciones y una misión muy clara: mantener en correcto funcionamiento la seguridad vial y corregir las conductas incívicas en una zona desde la que llegan a diario múltiples quejas vecinales alertando de problemas de vandalismo, robos, ruidos y alteración del orden público.

Desde la Jefatura de la Policía Local de Córdoba, en la avenida de los Custodios, parten seis agentes -uno de ellos secretario de la Oficina de Denuncia y Atención a la Mujer y al Menor (Odam) y otro de la unidad de siniestros viales- con la oficial Gema al mando, además de un agente de acompañamiento desde sala. Les toca prestar servicio como el indicativo Rayo 50 y Rayo 51 en una furgoneta blindada con nuevas rejillas de seguridad en sus faros escoltada por un coche patrulla.

Poner en funcionamiento el Grupo Rayo ha supuesto incrementar en ocho el número de agentes por turno destinados en los barrios del Campo de la Verdad, el Sector Sur y el Guadalquivir, pasando de los 24 uniformados por turno que prestan servicio en la actualidad a 32. Esta nueva unidad presta un servicio centrado únicamente en el Distrito Sur (salvo en caso de que se mande atender una gran urgencia en otro punto de la ciudad) de manera diaria y extraordinaria para no mermar el servicio habitual de Policía Local en la ciudad.

Con la tranquilidad de poder centrarse en cuerpo y alma a la seguridad de uno de los distritos más poblados de Córdoba con alrededor de 35.000 vecinos, el Grupo Rayo se enfrenta a otra jornada rutinaria en horario de tarde. Hasta las 23:00 estarán patrullando los puntos más señalados de la zona donde el vandalismo se manifiesta con más frecuencia. En otras fecha, principalmente los fines de semana, el horario cambia y esta nueva unidad realiza su servicio, por ejemplo, de 21:00 a 01:00 de la madrugada.

La primera de las paradas en esta jornada es un control de alcohol y drogas. La seguridad vial es una de las principales labores a mantener del Grupo Rayo, de ahí que habitualmente programen hasta tres controles de este tipo en diferentes lugares del sur de la ciudad a lo largo del servicio. Pasadas las 16:00, los agentes de la Policía Local colocan todo el dispositivo habitual en la calle Libertador José Gervasio Artigas, punto de entrada al barrio Guadalquivir desde la autovía A-4.

Control de alcoholemia del Grupo Rayo en Sector Sur.
Control de alcoholemia del Grupo Rayo en Sector Sur. / Miguel Ángel Salas

"La idea es hacer varios controles cortos (no más de 30 minutos) para que sean efectivos. El objetivo, más que sancionar a quienes incumplen las normas y ponen en peligro la seguridad vial, es tener presencia en la zona para prevenir infracciones. Es una demanda vecinal que está dando resultados", explica la oficial Gema mientras supervisa que todos los vehículos que van pasando por el control procedan con normalidad. Boquillas fuera, soplar durante varios segundos y un resultado que se repite mayoritariamente: 0,0 en la tasa de alcohol.

Por suerte, en esta primera parada de seguridad vial, nadie ha superado el límite general de alcohol al volante, de 0,25 miligramos por litro en aire espirado para conductores normales (0,0 mg/l para noveles y profesionales) o los 0,6 que suponen un delito penal, con multas, retirada de puntos y prisión. "No sé por qué me pongo nerviosa si no he bebido nada", señala una de las que han tenido que pasar por este control en el Guadalquivir que termina con 12 coches parados, más de una decena de pruebas realizadas y dos multas por tener la ITV caducada.

El Grupo Rayo recoge el control en cuestión de minutos para dirigirse hacia su próximo objetivo: luchar contra los aparcacoches. Son muchos los lugares donde estas personas ejercen como controladores de aparcamientos sin ningún tipo de permiso. En el Distrito Sur, además del solar de la calle Carmen Olmedo Checa y el de la avenida de Cádiz, hay otros parkings que constantemente tienen a "gorrillas" incordiando a los conductores como las plazas de los alrededores del centro comercial El Arcángel.

Y allá que se dirigen. La furgoneta y el coche patrulla de la Policía Local llegan rápido a la calle Escritor Sebastián Cuevas. Tan solo con su presencia ya son varios los que huyen, pero los agentes están rápidos y pillan a tres aparcacoches. "Lo hago porque necesito dinero para vivir", se justifica uno de los infractores, de origen extranjero y sin techo, ya que duerme en plena calle frente al albergue esperando a coger un sitio que se quede libre alguna noche.

En dichos casos se procede con un chequeo superficial porque "no es la primera vez que se les incauta un arma", se les pide la documentación y esta se pasa por informática para conocer si tienen antecedentes penales. En el caso de que sean menores no acompañados, se le notifica a Fiscalía. En este caso, a los tres infractores -mayores de edad- se les ha multado con 100 euros según la ordenanza municipal por ejercer de aparcacoches ilegalmente, aunque "sin domicilio, son insolventes, y hasta que se tomen otro tipo de medidas con este tipo de situaciones, es complicado solucionar este tema", señala Gema sobre los gorrillas en Córdoba.

Dos agentes de la Policía Local, junto a una candela en el barrio Guadalquivir.
Dos agentes de la Policía Local, junto a una candela en el barrio Guadalquivir. / Miguel Ángel Salas

En el siguiente destino, el cruce de la calle Motril con la calle Libertador Simón Bolívar, el segundo control de alcohol y drogas de la tarde también resulta tranquilo. Ninguna denuncia pese a haber parado a más de 15 vehículos. "No por hacer controles en horas poco habituales dejamos de tener incidencias. En muchos casos encontramos a personas que han bebido, que no tienen los papeles del coche o incluso el permiso de conducir. El objetivo final es reducir las conductas de riesgo, mejorar la seguridad vial y dar más garantías a los usuarios de las vías", destaca uno de los agentes del Grupo Rayo.

Tras el segundo control, toca patrullar. Los agentes del Grupo Rayo, que cada turno rotan, reciben a diario instrucciones del inspector jefe distintas dependiendo de las demandas vecinales. En esta jornada es el momento de patrullar en busca de las famosas candelas que encienden en invierno por el barrio Guadalquivir. La primera la encuentran junto a la rotonda de la calle Libertador Hidalgo y Costilla. Al menos cinco jóvenes se alteran por la presencia de la cámara de fotos de el Día de Córdoba y se oponen a apagar el fuego, aunque ceden en cuanto la Policía les pide la documentación.

Con muchas quejas, protestas, y sin documentación física ni teléfonos a mano, tras una larga conversación, los agentes consiguen identificarlos a todos y que apaguen el fuego. Todos han sido denunciados por alteración de la pacífica convivencia (entre 100 y 300 euros). A menos de un kilómetro, en la calle Libertador Andrés de Santacruz, una familia con menores también se ve obligada a apagar su candela -de grandes proporciones- ante la petición policial, esta vez sin sanción "por acceder desde el primer minuto educadamente".

"Nosotros nos tenemos que mantener firmes. Si te pedimos el DNI, nos lo tienes que dar. Si no te identificas, te tenemos que poner una infracción y llevarte a que te identifiquen, así que cada uno sabrá lo que hace. Debemos tener muchísima mano izquierda, pero que ellos tengan claro que aquí mandamos nosotros", explica la oficial del Grupo Rayo en esta jornada que, por suerte, ha transcurrido sin grandes incidencias. En tan solo un mes, pues comenzó a operar el 26 de noviembre de 2025, esta unidad ya interpuso un total de 229 sanciones.

Pese a su poco tiempo en funcionamiento, el Grupo Rayo ya trabaja al completo funcionamiento. Una unidad que realiza intervenciones basadas en una presencia policial visible y cercana, mediante patrullaje dinámico y controles estáticos en puntos estratégicos, lo que les permite anticipar conflictos, disuadir conductas incívicas y detectar infracciones de forma temprana. Ante cualquier llamada vecinal, los agentes están ahí para ayudar.

Dos agentes del Grupo Rayo interrogan a un aparcacoches junto al centro comercial El Arcángel.
Dos agentes del Grupo Rayo interrogan a un aparcacoches junto al centro comercial El Arcángel. / Miguel Ángel Salas

Las noches, eso sí, son más complicadas. Botellones, altavoces a máxima potencia, candelas para combatir el frío, alcohol al volante, menudeo de drogas, robos en vehículos estacionados, pirómanos que queman contenedores de manera reincidente en muchas ocasiones... "En estos barrios se presume que hay más consumo y tenencia de drogas. Hacemos especial vigilancia a grupos de personas reunidas en parques donde hacen botellón y nos llaman los vecinos por el ruido, es lo principal que nos piden", aseguran los agentes del Grupo Rayo.

Tras acabar el último control de alcoholemia de la tarde en la plaza de Santa Teresa pasadas las 20:00 -también sin incidencias reseñables-, la Policía Local inspecciona el barro Guadalquivir en busca de puntos de acumulación de residuos sólidos urbanos para comunicarlos a Sadeco y que proceda a su posterior retirada. Toca hacer ronda de vigilancia dinámica por las calles, pues "por la noche es cuando más quejas suele haber, aquí la gente no entiende de días laborables", como advierte la oficial.

Disuadir algunos grupos que están alterando el orden público, vigilar que no haya hurtos en vehículos y, en definitiva, contribuir a que los vecinos del Distrito Sur puedan descansar y hacer su vida sin vandalismo en sus calles. Así termina la jornada un Grupo Rayo que, un día más, mantiene la paz en el sur de Córdoba. Mañana será otro día.

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