Darío Reina, director de Cáritas Córdoba: "El trabajador pobre es el perfil que más está aumentando"

Solidaridad

El responsable de la entidad humanitaria, que cumple un año en el cargo, advierte que la demanda de ayuda en la provincia "va a ser creciente"

Cáritas Diocesana de Córdoba abre este verano el Ala de Baja Exigencia de la Casa de Acogida Madre del Redentor

Darío Reina posa en la sede de Cáritas.
Darío Reina posa en la sede de Cáritas. / Juan Ayala

Darío Reina fue nombrado director de Cáritas Córdoba en junio de 2024. Tras un año completo al frente de la institución humanitaria que opera a nivel nacional, se siente orgulloso de estar cumpliendo con una labor tan noble como la de ayudar a quienes más lo necesitan. Eso sí, el responsable advierte de la situación de pobreza que atraviesa la provincia, con una demanda de ayuda que todo apunta a que "va a ser creciente" en los próximos años.

Pregunta.¿Qué valoración hace de su primer año al frente de Cáritas?

Respuesta.La valoración es muy positiva en todos los aspectos. En lo personal, porque trabajar en Cáritas te enriquece. Cáritas es querida, es respetada y da gusto sentir eso cuando llamas a cualquier puerta. Cuando hay momentos de dificultad, sale el Señor con la providencia, sales del paso y se solucionan las cosas. Las experiencias del primer año han sido intensas, pero positivas.

P.Cuando llegó la entidad estaba superando un desequilibrio presupuestario. ¿Cómo está Cáritas ahora mismo?

R.Cuando nosotros llegamos a la nueva directiva en junio del año pasado, ese trabajo de reestructuración ya se había hecho. Económicamente, Cáritas está en una situación ajustada. Las necesidades no son ilimitadas, pero son muy grandes y nuestros recursos son limitados. Sabemos hasta dónde podemos llegar. Si tuviéramos el doble de presupuesto sería fantástico, pero aun así seguiríamos necesitando. En el programa de personas sin hogar atendemos a 40 residentes, a 20 en las casas de acogida y por la noche se pueden atender a otras 50, es decir, 100 personas cada día, pero la lista que tenemos de espera es de otras 100 personas. Si somos capaces de implicar a más y llegar a más, pues podremos ayudar a más personas.

P.¿Cómo define la labor de Cáritas?

R.Cáritas es la Iglesia. La iglesia tiene que atender a las personas necesitadas. Por ese mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo y por la certeza de que en la persona necesitada está la presencia de Jesús, para un ser cristiano es indisociable el ejercicio de la caridad con ser cristiano. La iglesia siempre ha hecho la caridad y, en un momento dado, sobre todo cuando los laicos se implican en este proceso, se dio la necesidad de ser más eficientes de forma institucional. Eso es Cáritas, el ejercicio de la caridad organizado.

P.¿Cómo se organiza Cáritas para expandir su misión?

R.El mayor tesoro de Cáritas son sus Cáritas Parroquiales. Es la comunidad que se organiza para atender a sus hermanos que están cerca. En Córdoba, hasta en el último rincón de la diócesis, en el pueblo más pequeño, hay un grupo de voluntarios dispuestos a acoger y atender a cualquier persona que lo necesita en la medida de sus posibilidades. Esa es la forma de trabajar de Cáritas. Sin embargo, a nivel parroquial hay cosas que no se pueden abordar. Por ejemplo, a nivel diocesano tenemos la casa de acogida para personas sin hogar, también tenemos una residencia de ancianos y trabajadores sociales que van a esas parroquias a prestar ayuda. Es decir, proyectos que a nivel parroquial no pueden alcanzar, entonces nos organizamos a nivel diocesano. A nivel regional hay un Cáritas que nos da apoyo técnico y a nivel España otra institución con la que tenemos contacto directo y que nos da apoyo de cualquier aspecto, ya sea económico, informático o instructivo.

Darío Reina posa en la sede de Cáritas.
Darío Reina posa en la sede de Cáritas. / Juan Ayala

P.¿A qué retos se enfrenta la institución habitualmente?

R.Los retos son muchos. Don Jesús (Fernández, obispo de Córdoba) dice que hay muchas clases de pobreza. Siempre pensamos en pobreza económica, pero pueden ser muchas: habitacional para personas sin hogar o con viviendas indignas, personas con pobreza alimentaria o cultural sin recursos mínimos, soledad no deseada en mayores, etcétera. Entonces el mayor reto que tenemos es ser capaces de identificar cada una de esas clases de pobreza y darle la atención que necesita.

P.¿Cómo es el trabajo diario?

R.Están los trabajadores que llevan a cabo su labor dentro de la institución o apoyando a las Cáritas Parroquiales. Luego están los voluntarios que trabajan día a día y se van implicando en los distintos proyectos. Las Cáritas Parroquiales las forman fundamentalmente voluntarios, por eso la idea es acoger a todos los que quieren echar una mano a nivel de formación y orientación, además de ofrecer todos los recursos que las personas necesitan, desde ayudarles con el trámite de una gestión u ofrecerle el pago de un suministro de luz porque se la cortan o, simplemente, un techo bajo el que dormir.

P.Cáritas atendió a casi 19.500 personas en 2024, 2.000 menos que el año anterior. ¿A qué se debe ese descenso?

R.Me gustaría pensar que es porque hay menos necesidad, pero la realidad no es esa. Responde a la reducción del cinturón que hizo Cáritas el año anterior. Por ejemplo, en lo que es el equipo de trabajadores sociales que atiende en el territorio, pasamos de seis personas a tres. En empleo teníamos a cuatro trabajadores en el programa y pasamos a dos. Programas que atendían a muchas personas como la ayuda a domicilio entendimos que no podíamos llegar y que estaban siendo atendidos por otras vías. Sabemos hasta dónde podemos llegar y tenemos que hacerlo de forma sostenible. Aunque sea con voluntad, no podemos implicarnos en cosas que no somos capaces de sostener porque será un perjuicio para las personas que queremos atender y para la institución.

P.Sin embargo, la demanda no ha descendido.

R.La demanda es la misma y va a ser creciente, es lo que estamos percibiendo. Hay muchas clases de pobreza y muchos perfiles de pobres. Tenemos a la persona en situación de exclusión que carece de los medios básicos para vivir. Nos encontramos con personas que vienen de otros países y viven en precario pese a que podrían trabajar o tienen estudios, pero que les faltan papeles o no tienen homologado el título. Y luego tenemos personas con una vida normalizada que se han encontrado con la subida del precio de la vivienda, del carburante y de la cesta de la compra y no llegan al final del mes. Cada vez vivimos en un ambiente más individualizado con menos apoyo de la familia al ser menos extensas y en un mundo cada vez más tecnológico que obliga a cambiar de sector laboral a muchos. El trabajador pobre es el perfil que más está aumentando en todas las Cáritas diocesanas de España.

La pobreza es una enfermedad de la que ninguno está libre"

P.¿La ayuda es más significativa en los barrios más pobres?

R.Allí se trabaja fundamentalmente desde su Cáritas Parroquial. Son puntos de referencia para las personas que necesitan ayuda. Es triste que varios barrios de Córdoba estén en ese ranking de los más pobres de Europa desde generaciones. Cuando hablas con sus vecinos, ves que tienen pocos objetivos de mejora a corto plazo. Por eso somos la voz que denuncia. No nos podemos acomodar ni podemos consentir que se herede la pobreza. No es normal que cada año sea noticia que en tal barrio haya habido un titulado universitario. El propósito de Cáritas no es solamente atender las necesidades básicas, sino la promoción de la persona.

P.¿Qué perfil tiene el voluntariado y qué motivaciones lo empujan a realizar esta labor?

R.El perfil es heterogéneo. Lo que más tenemos son personas de edad avanzada que han colaborado todo su vida en la parroquia y, cuando a cierta edad tienen más tiempo, se lo dedican a Cáritas. Hay proyectos nuestros como el de atención a personas sin hogar en los que mayoritariamente los voluntarios son jóvenes. Nuestra misión es ser capaces de mover cada vez a más jóvenes, no solo por necesidad, sino también para que conozcan cómo es esa realidad de la pobreza. Que cuando cruces un puente con el coche recuerden que debajo vive gente necesitada. Recibe más el que da que el que recibe y queremos llevar ese mensaje a la sociedad.

P.Y que también llegue a las administraciones.

R.Por supuesto. Las administraciones, tanto la estatal, autonómica, Diputación y Ayuntamiento nos ayudan, pero les reclamamos determinadas competencias que entendemos que forman parte de la sociedad. No es que miren para otro lado, pero quienes están cubriendo esa necesidad son las entidades del tercer sector. Nadie se plantea que la educación o la salud la impartiera este sector. Sin embargo, hay muchas personas en la calle que las atiende Cáritas o Cruz Roja. ¿Por qué nosotros? La sociedad debe poner los medios para atender a aquellos que están en situación de calle. La administración, como entidad que dirige la sociedad, no puede mirar para otro lado porque es un problema de todos y tendrá que dedicar presupuesto público a esa necesidad.

Darío Reina, durante la entrevista con 'el Día de Córdoba' en la sede de Cáritas.
Darío Reina, durante la entrevista con 'el Día de Córdoba' en la sede de Cáritas. / Juan Ayala

P.Dijo que se han reducido los ingresos en donaciones ordinarias, aunque el año pasado aumentaron debido a catástrofes como la dana. ¿Tienen alguna estrategia para revertir esta situación?

R.Trabajamos por concienciar a la sociedad de que necesitamos recursos. Llegamos a dónde podemos llegar gracias a los recursos que la sociedad nos ofrece, bien sea a través de donaciones particulares, de empresas o de la administración. Lo que percibimos es que nos mueve más la tragedia que lo ordinario. Cuando hay un terremoto, una inundación o una guerra, todos nos movemos, aquí tenemos los tres barrios más pobres de España y nos movemos menos. Catástrofes como la dana nos deben servir para entender que la pobreza no es algo ajeno a nosotros. La pobreza es una enfermedad de la que ninguno está libre. Por las circunstancias que sean, todos podemos caer en esa enfermedad. Tenemos que ser capaces implicarnos más, cada uno según sus posibilidades.

P.Culpa de ello tendrá también que el nivel de vida es cada vez más alto.

R.Claro. En la pandemia hubo una avalancha de recursos al igual que en cualquier catástrofe humanitaria. Conforme pasa el tiempo, la necesidad ya no es tan imperiosa y la situación económica de todos es más complicada. Antes de recortar de lo mío, pues recorto de los demás. Por eso los primeros que se resienten cuando llegan crisis económicas son las entidades como Cáritas.

P.¿Qué proyectos tiene Cáritas en marcha en Córdoba?

R.Estamos en año jubilar y todas las colectas de la diócesis se van a dedicar a hacer una ampliación de la casa de acogida Madre del Redentor. Se ampliará el ala de baja exigencia, la parte de la casa en la que durante todo el año se atiende a personas que están en la calle. Tenemos el proyecto Entidades con Corazón con el que queremos que empresas e instituciones se impliquen con nosotros no solo económicamente, también haciendo prácticas para personas vulnerables o con dificultad de encontrar trabajo porque tienen 55 años y el mercado laboral se lo impide. Y también queremos desarrollar la ayuda a personas mayores en soledad desde el proyecto Tejiendo Redes, mediante el que las parroquias hagan actividades con ellos, los visiten o les ayuden en tareas diarias. Además, queremos reforzar el equipo de trabajadores sociales en municipios de la provincia.

P.¿Está muy implicado el obispo, Jesús Fernández, en la institución?

R.Es muy sensible con este tema. Es el responsable de Cáritas por parte de la Conferencia Episcopal. Está desbordado con una agenda que es una locura, pero a todo lo que le pedimos que nos acompañe, él está dispuesto. Todos los que trabajamos aquí somos delegación del obispo. Cáritas no es algo accesorio a la parroquia o a la diócesis, sino que es algo fundamental que, si no está, nos estamos equivocando.

P.En lo personal, ¿se ha planteado algún objetivo a lograr al frente de la institución?

R.Cuando uno trabaja en Cáritas recibe más de lo que da. Mi reto es ser capaz de transmitir eso a la ciudadanía y de implicar a más personas, más instituciones y más empresas en la lucha contra la pobreza. Me iría de aquí contento si en vez de ser 1.000 voluntarios, fuéramos 2.000. O que si en lugar de 100 empresas haya 300. No lo voy a hacer yo, sino el equipo. Me quedaré satisfecho si ese mensaje hemos sido capaces de llevarlo a la gente.

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