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embajadores Gabriela Stan, presidenta de Córdoba Acoge

"Entre España y Rumanía no hay tanta diferencia"

  • Nacida en la ciudad de Ploiesti, Stan destaca el trabajo de las administraciones cordobesas con sus compatriotasl economía "Los rumanos gitanos viven allí de la mendicidad, porque el trabajo en la agricultura está difícil", asegura Stan

Rumanía es Bucarest, son los monasterios medievales del norte, los Cárpatos, Transilvania, es el lago Balatón y los pueblos medievales sobre los que corren leyendas sobre Drácula. "Los cordobeses no conocen bien la realidad de mi país, porque entre España y Rumanía no hay tantas diferencias. Al principio me decían que los rumanos no son como yo y una vez me enfadé muchísimo y pensé, incluso, en pasear con un cartel para asegurar que yo soy de aquel país". Así se expresa Gabriela Stan, una rumana originaria de la ciudad de Ploiesti (junto a la capital) que llegó a Córdoba en diciembre de 2003 y que ahora preside la asociación Córdoba Acoge, vinculada a la inmigración.

"Vine a esta ciudad directamente desde Rumanía porque aquí tenía el contacto de una compatriota. Trabajé como interna durante dos años y luego como intérprete de rumano en los juzgados y la policía", narra Stan, a quien Córdoba le "encantó desde el principio". "He tenido un trabajo en Sevilla y me han surgido oportunidades en Madrid, pero he preferido quedarme aquí", asegura Stan, que desde el pasado mes de octubre es mediadora intercultural y presidenta de Córdoba Acoge. "Cuando llegué, me sorprendió mucho el trabajo del voluntariado, no podía entender que la gente se implicara sin remuneración. En Rumanía no existe nada así", reconoce Stan, que se esfuerza en eliminar los tópicos asociados a su país natal.

"Los cordobeses creen que todos los rumanos son como los rumanos gitanos que emigran aquí. Pero son minoría, sólo dos de los 22 millones de habitantes son gitanos", asegura Stan, que considera que "no hay solución" para los campamentos de la capital. "La educación de los niños es la única solución para un cambio de vida, y la administración está haciendo muy buen trabajo. La diferencia es que en otras ciudades se quejan y no hacen nada, pero aquí sí se ve el esfuerzo", distingue. Stan relata que es la dificultad para vivir de la agricultura lo que impulsa a los rumanos a abandonar su país: "La situación económica allí es muy complicada, porque si no tienes tierras no puedes trabajar", aseguró. Así que la única salida de estos ciudadanos es vivir de la mendicidad.

Stan propone un viaje a su país con escala en los monasterios del norte del país, construcciones del siglo XV cubiertas de frescos: "Son preciosos. Hay uno pintado de azul, con un color único en el mundo. Los expertos no saben cómo se consiguió este color", subraya. Otra propuesta es ir a Brasov, próxima a uno de los castillos donde, según la leyenda, residió Drácula. Otra parada del itinerario podría ser la capital, Bucarest, o un popular cementerio donde "los visitantes ríen en lugar de llorar": "Las lápidas están llenas de chistes", dice.

Y, para comer, la ensalada de berenjena en verano y, en invierno, un guiso preparado con col, carne picada y arroz. En Córdoba, no obstante, Stan combina la gastronomía de su país con la típica española, como el salmorejo, la tortilla de patatas o las empanadas. Eso sí, hay un plato que se niega a probar: los caracoles.

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