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¡Leed, leed, malditos!

  • El periodista más cáustico del futuro regresa a las librerías de la mano de sus autores, Warren Ellis y Darick Robertson

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

Oculto, alejado de la gran ciudad que casi lo consumió, Spider Jerusalem se ha sumergido en el vacío que supone la ausencia de noticias, ese silencio que hace que no se vuelva loco.

Pero las cosas van a cambiar, y radicalmente, para el periodista. Por mucho que haya querido alejarse del mundanal ruido, aún tiene deudas que pagar. Y la primera lo lleva de nuevo a vestir el traje del columnista más letal que conoció el mundo.

Regresa a La Palabra, y lo hace con la misma, o más fuerza. Su única manera de tratar los problemas que azotan a la ciudad de Los Ángeles 8 no ha cambiado, más bien todo lo contrario, se ha agudizado. El obligado retorno, la ausencia (al principio) de drogas y el ruido de la gran urbe hacen que Jerusalem afile sus artículos más que nunca.

Nos encontramos en un futuro distópico que parece salido de una pesadilla del escritor William Burroughs. Un mundo ruidoso, donde miles de almas comparten espacio, sudor, implantes… Un lugar poco recomendable, donde los ricos son muy ricos y los pobres sobreviven en pútridos callejones. Y en todas estas injusticias estará presente Spider, y no porque se considere un héroe, más bien todo lo contrario. Él solo quería que lo dejaran en paz, pero si ha de volver lo va a hacer por la puerta grande, y si hay algo que tiene muy claro es que la profesión de periodista consiste en sacar la verdad a la luz de la manera más objetiva, cueste lo que cueste.

Y así se inicia nuestro viaje como lectores. Como calentamiento, Jerusalem tratará el problema de los Transitorios, humanos que han mezclado su ADN con el de los alienígenas, convirtiéndose en los parias de la gran ciudad, malviviendo en un gueto.

Pero, ¡qué casualidad! Resulta que Spider conocer, y muy bien, a su carismático líder, Fred Cristo. Un tipo que tiene sus propios planes.

Resulta impresionante la manera en la que Spider escribe su primera crónica, desde el mismo lugar en la que se desarrolla y que implica a los Transitorios y una revuelta que es sofocada por la brutal fuerza policial de la ciudad. Frase a frase, los habitantes de la urbe van a compartir el dolor, los golpes, la sangre, hasta la muerte en un suceso que llevará de nuevo al protagonista al candelero…

Imagino que estaréis familiarizados con la obra del guionista británico Warren Ellis (Global Frequency, The Wild Storm, Red, Planetary, Injection, Trees…), que en este Transmetropolitan creó una de sus obras más personales, dejando un auténtico clásico moderno en el recién fenecido sello Vértigo, de la editorial DC Comics. Un auténtico cóctel de cinismo, realidad, pasado por el filtro de una ciencia ficción sucia, desprovista de cualquier atisbo de humanidad, en la que el protagonista se mueve como pez en el agua, pese a ir esquivando imaginarios (y otros no tanto) puñales que le son lanzados por todos los que le odian profundamente.

Junto a Ellis, compartiendo el timón de esta genial obra, el dibujante Darick Robertson (The Boys, Happy…), un artista capaz de estar ahí, al pie del cañón, durante todos los números (en este primer volumen que publica ECC se recopilan los doce primeros números, así como algunos bocetos previos del personaje y algo muy interesante, un guion de Ellis acompañado de la plasmación gráfica de Robertson).

Eso sí, preparaos porque el viaje va a ser muy movidito. Spider se las verá, cara a cara, con La Bestia, apodo que le endosó nada menos que al presidente del país, un tipo que guarda nos pocas semejanzas con, ejem, otro presidente de la actualidad…

Seremos testigos del terrible monstruo en el que se ha convertido la caja tonta, la droga catódica que hace que millones de espectadores babeen frente a ella. Spider culminará su día padeciendo los rigores de una 'Bomba-Compra'…

Como no podía ser de otra manera, en un futuro tan falto de esperanza surgen cientos, miles de religiones. Y claro, ¿cómo reunirlas a todas? Pues en una multitudinaria convención a la que acudirá el protagonista con Channon, su ayudante, y en la que seguro que la va a liar.

Channon, que va a sufrir la separación de su novio, el cual contrata un procedimiento por el cual abandonas tu cuerpo físico y te conviertes es una nube de nanobots. Maravilloso.

Una de las historias más dura contenidas en este volumen será la de Mary, una fotógrafo que vivió en el siglo XX y despierta en este sucio futuro. Spider será el único que escuche su historia y la lleve a los medios.

Y esto solo es el principio. Una visita a antiguas civilizaciones, el misterioso robo de la cabeza de alguien muy cercano a Spider, intentos de asesinato, un vengativo chucho policía, recuerdos franceses, una venganza, ¿un hijo?...

Bienvenidos a Transmetropolitan, un futuro que guarda inquietantes similitudes con nuestro presente.

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