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Futuros terribles

  • 'Caos' recopila 14 historietas fantásticas realizadas por el dibujante español Rafael Aura León para la mítica revista '1984'

Detalle de un dibujo de la obra de Auraleón. Detalle de un dibujo de la obra de Auraleón.

Detalle de un dibujo de la obra de Auraleón.

En estos tiempos en que las librerías de cómics se inundan, mes tras mes, de novedades y reediciones, resulta paradójico y triste que el tebeo español sea ese gran desconocido para los lectores. La pérdida de sellos como De Ponent, Sins Entido o EDT ha diezmado el flujo de nuestras viñetas, y claro está que siempre hay valientes o francotiradores dispuestos a jugarse los cuartos, pero el panorama es delicado, y, en el caso del rescate de autores de otras épocas, realmente desolador. Nos estamos quedando sin memoria, de modo que lo que peligra es el futuro. Pero no estoy para quejarme, el motivo de este artículo es justamente el contrario, celebrar la publicación de Caos, de Auraleón.

Editado por Isla de Nabumbu, en colaboración con la Asociación Cultural Tebeosfera, Caos recoge las 14 historietas fantásticas realizadas por Rafael Aura León (Barcelona, 1936-1993) para la mítica revista 1984, junto con una decimoquinta publicada por otra inolvidable cabecera de Toutain, Comix Internacional, todas alumbradas entre 1982 y 1983.

Auraleón perteneció a la generación de autores vinculados a la agencia Selecciones Ilustradas, de modo que su línea portentosa acabó embelleciendo las revistas estadounidenses de la editorial Warren, siempre con guiones ajenos. Sólo en el caso de lo recogido en Caos, se atrevió el artista a ejercer la doble función de escritor y dibujante. Al respecto de los cómics aquí incluidos, y en palabras de Javier Alcázar, que firma la estupenda introducción del volumen, repaso histórico y temático del contenido: "Teniendo en cuenta que la mayoría de estas historias tenían seis páginas y no permitían un excesivo lucimiento en este aspecto, Auraleón nos muestra futuros terribles asolados por la guerra y el hambre, civilizaciones ajenas que en el mejor de los casos se burlan del ser humano, y personajes que, desde luego no pueden ser tomados por héroes ejemplares: inseguros, trastornados o crueles, siempre equivocados. (...) si la falta de oficio se apreciaba en los guiones, justo lo opuesto emanaba del aspecto visual de estas historietas. Auraleón era ya un artista maduro y experimentado y aquí lo demostró, usando técnicas mixtas y complejas y modificando su estilo según las necesidades de cada historia. Siempre en blanco y negro, inicialmente se decantó por un trazo fino de tinta acompañado de fondos muy trabajados a lápiz, ambientes que en muchos casos centraban la atención del lector por su espectacularidad".Alcázar repasa también la influencia y ecos de otros artistas en la obra del catalán, y el solo listado sirve para mostrar la enorme altura gráfica de estas páginas: Longarón, Breccia, Battaglia, Toppi, Josep Maria Beà, Moebius, Enki Bilal; palabras mayores.Caos es una delicia de principio a fin, y la presente edición (con su gran formato y el cuidado que se ha puesto en la restauración y reproducción del material) hace justicia no sólo a Auraleón, sino a toda una generación de historietistas españoles. Y, por añadidura, a nuestra historieta en su conjunto.

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