Crítica de Cine

Realidad vegetativa

No era fácil prever que una nueva y libre versión de aquella estupenda e inquietante La invasión de ladrones de cuerpos (1956, Don Siegel), película que ya conoció remakes en Hollywood de la mano de Philip Kaufman (1978) y Abel Ferrara (1993), iba a encarnarse ahora entre un grupo de adolescentes de clase media de Santiago de Chile amantes del manga y el J-Pop.

El debutante Roberto Doveris, hasta ahora autor de videoclips y premiado en Berlín por esta película, inserta tangencialmente el recuerdo y la atmósfera de aquel relato existencialista de invasión alienígena y posesión vegetal en la vida de una joven, Florencia, que se debate entre sus tareas domésticas al cuidado de su hermano discapacitado, una madre enferma ingresada en el hospital, las aficiones adolescentes y el despertar del deseo sexual a través de la pantalla del ordenador y de extraños juegos eróticos de voyeurismo.

Con todos estos elementos, Doveris trenza un retrato impresionista que escruta espacios y cuerpos antes que trazar una historia, lo que convierte Las plantas en una interesante y suspendida fábula de iniciación con ciertos tics del cine indie digital: a saber, un gusto por lo derivativo, la distancia dramática y el extrañamiento de lo real (cortesía de una buena labor sonora y de la música compuesta por la propia protagonista, la argentina Victoria Castillo) que, en ocasiones, puede tender a ensimismarse demasiado en detrimento del espectador no-cómplice.

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