Tribuna

¿Para qué sirve un barómetro de opinión pública?

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PARA qué sirven los sondeos electorales? Para nada, según algunos, pero como dijo Alfonso Guerra en el asunto de la "señorita Trini", a raíz de perder las elecciones primarias del PSOE en Madrid, siempre hay unos que pierden y otros que ganan. Y son los que salen perjudicados con sus resultados los que dicen que no sirven para nada, cuando en el fondo saben que sí y para mucho, porque sin ellos no podrían ir viendo cómo evolucionan sus actuaciones y corregirlas o al menos intentarlo. Alegarán defectos intentando desacreditar al mensajero, diciendo que la fecha para realizarlos no era la adecuada, que la muestra no era suficientemente grande, o que el cuestionario no era el adecuado... Todo, menos admitir que los ciudadanos no están conformes con lo que se está haciendo con el fin de no desmoralizar a los propios, dar justificaciones a los medios afines y ganar tiempo de reacción ante el día D. Y si no sirven para nada, ¿por qué los utilizan los partidos políticos para su uso interno? ¿No será que el problema surge cuando las encargan y publican de forma independiente los medios de comunicación?

Un barómetro puede tratar temas puntuales, preguntando sobre cuestiones concretas de actualidad y aportando una foto fija de la opinión de los ciudadanos acerca de éste, pero tiene otra parte muy importante y diferente que es la constituida por las preguntas fijas, aquellas que se repiten en cada oleada y que marcan las tendencias, la evolución de la opinión ciudadana en el tiempo. Es en esta parte en la que, digamos, se refleja a modo de resumen el estado de ánimo que se ha ido formando con las actuaciones políticas.

El Barómetro Joly de Opinión Pública, realizado por el Instituto de Investigación Commentia, cumple con ésta, su séptima oleada, desde que se lanzó en otoño de 2008, a los ocho meses de celebrarse las pasadas elecciones legislativas y cuando la crisis ya había hecho acto de presencia. Viene analizando temas de actualidad, como los lectores han podido ir comprobando, pero mantiene constante un cuerpo central, repitiendo oleada tras oleada las mismas preguntas, que son las que marcan las tendencias en la valoración y opinión sobre la situación económica y política para los andaluces.

El trabajo de campo -los días en las que se realizan las entrevistas- unas veces ha coincidido en fechas desfavorables para el Gobierno, como en la oleada de junio, pero otras se ha realizado en días favorables, como en esta ocasión, que se ha llevado a cabo en los días inmediatamente posteriores a la remodelación del Gobierno por el presidente Rodríguez Zapatero y el subsiguiente efecto Rubalcaba, con una favorable impresión, principalmente entre los votantes del PSOE. Las entrevistas del Barómetro Joly se realizan telefónicamente a una muestra de ciudadanos andaluces distribuida de forma proporcional por provincia y tamaño de municipio y respetando unas cuotas de género y edad muy estrictas, con el fin de garantizar la máxima representatividad. Además la objetividad de sus resultados viene avalada por el hecho de tratarse de un sondeo encargado por una empresa privada, independiente, un medio de comunicación andaluz con casi 150 años de trayectoria profesional y, por tanto, muy alejado del sesgo partidista que se puede ver en otros barómetros o estudios realizados por instituciones públicas controladas por los gobiernos central y autonómico.

Como ya se ha podido leer en las páginas de los diarios del Grupo Joly, el Barómetro Joly de Opinión Pública presenta tendencias muy claras y una de ellas podría ser un hecho de los llamados históricos. Los ciudadanos andaluces están preocupados por el paro (86% de las respuestas) y lo que les interesa es la marcha de la economía como vía para resolver su principal problema; desconfían del presidente Rodríguez Zapatero y del Gobierno de Andalucía para salir de la crisis y el Partido Popular se viene perfilando (especialmente en las últimas oleadas) como la alternativa creíble, hasta tal punto que si se celebrasen las elecciones hoy, la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta es muy real, lo que representaría un cambio histórico en Andalucía tras la hegemonía del PSOE en los últimos 30 años. Nada hace pensar que el año 2011 vaya a ser económicamente bueno, y así también lo refleja el Barómetro, por lo que la situación electoral para el partido gobernante no es muy halagüeña y, si eso es bien gestionado por la oposición, es posible que dentro de un año o algo más, el panorama político en Andalucía pudiese ser muy diferente al vivido desde hace tres décadas. Son tendencias, pero hechas sobre encuestas. A lo mejor no sirven para nada. ¿O sí? Ya veremos.

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