Andaluzas 22M

Editorial: Gobierno en solitario

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LA candidata socialista, Susana Díaz, anunció ayer, horas después de haber ganado las elecciones autonómicas por mayoría relativa (47 diputados), que se dispone a ser reelegida por el Parlamento y a gobernar Andalucía en solitario. Los resultados y la correlación de fuerzas derivada del 22-M avalan, en principio, esta posibilidad, no exenta de dificultades. Tras la constitución del nuevo Parlamento y la consiguiente ronda de entrevistas de su presidente, Díaz presentará su candidatura a la Presidencia de la Junta como cabeza de la lista más votada el domingo pasado.

Es probable que no sea elegida en primera votación, ya que no cuenta con los escaños suficientes para reunir una mayoría absoluta de parlamentarios, salvo que consiga pactar un Gobierno de coalición con alguna de las tres formaciones que harían posible dicha mayoría (PP, Podemos o Ciudadanos). Ninguna de las tres se muestra proclive a entrar en un Gobierno de coalición, ni la propia Susana Díaz es partidaria de repetir la experiencia de su Gobierno con IU. Su voluntad parece encaminarse hacia el logro de la investidura en alguna de las votaciones siguientes, que sólo requieren que su candidatura reciba más votos a favor que votos en contra.

Eso haría viable su elección si se abstienen los diputados del PP, los de Podemos o los de los dos grupos a la vez. Las dos organizaciones mencionadas se han mostrado favorables a una salida institucional de este tipo, aunque los contactos y negociaciones de los próximos días habrán de definir las contrapartidas que pueden pedir y las condiciones en que el acuerdo sería viable.

El Gobierno en solitario de los socialistas viene también favorecido por el hecho de que la Junta cuenta con un presupuesto en vigor para 2015, aprobado por el bipartito anterior, que le da amplia capacidad de maniobra y por las convocatorias electorales de los próximos meses (municipales, autonómicas y generales), que hacen que ningún partido adelante su política de alianzas alcanzando pactos en una comunidad autónoma determinada con quienes serán sus adversarios en los comicios venideros. A todos estos factores debería unirse el sentido de la responsabilidad de las formaciones políticas en liza, que han de hacer todo lo que esté en su mano para que Andalucía tenga pronto un Gobierno estable y sólido que pueda afrontar los graves problemas de la región. Fue la razón esgrimida por Susana Díaz para adelantar las elecciones autonómicas. Será necesario que todos pongan de su parte para que este objetivo se cumpla, porque es lo que conviene al interés general de los andaluces. Las negociaciones y tomas de posición de los próximos días habrán de satisfacer esta necesidad. Lo sabremos pronto.

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