Los datos de la crisis de los cribados: 22 mujeres han desarrollado cáncer
La información oficial del SAS cifra en 2.317 las afectadas por los fallos en la comunicación de la detección precoz
Todas las perjudicadas están en tratamiento y no ha habido ninguna fallecida
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La polémica por los errores en los cribados del cáncer de mama ya tiene datos reales una vez que ha concluido todo el análisis de las pruebas médicas y la evaluación del programa de detección precoz. Un total de 22 mujeres a las que no se les comunicó que tenían lesiones sospechosas han desarrollado cáncer de mama según ha podido confirmar este diario. Las 22 mujeres pertenecen al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde se han concentrado el 90% de los casos de los errores, según informó el Gobierno andaluz que cifra en 2.317 el total de pacientes en toda Andalucía a las que no se les comunicó debidamente de que las mamografías que se les habían realizado presentaban lesiones sospechosas. Este hospital es el mayor de toda Andalucía.
Hay otro dato relevante también confirmado: ninguna de las pacientes afectadas por los errores en los cribados ha fallecido y todas ellas están recibiendo el tratamiento adecuado a su patología; algunas ya han sido operadas con buen pronóstico. Los errores en los cribados del cáncer de mama se produjeron, como ya es conocido, en los casos sospechosos, ya que sí se detectaron los casos graves y también se descartaron aquellos en los que no había ninguna patología.
Los errores han afectado a lo que, en términos técnicos, se denomina Bid-rad 3 y los profesionales han explicado a este diario que, de los 22 casos detectados, es probable que alguno se hubiese desarrollado como cáncer aunque el programa hubiese funcionado; es decir, que aunque se hubiese realizado bien el protocolo, no se habría podido detectar a tiempo porque la enfermedad ha dado la cara después de la mamografía.
Reclamaciones patrimoniales
Los servicios jurídicos del SAS están estudiando hasta ahora 15 casos de reclamaciones patrimoniales de otras tantas enfermas afectadas por los errores en la detección precoz del cáncer de mama. Las pacientes han pedido responsabilidad al SAS y la correspondiente indemnización por ello. Una vez que los servicios jurídicos determinen si aceptan o no estas reclamaciones, las pacientes podrán acudir a la vía judicial si así lo estiman conveniente.
La aceptación o el rechazo de estas reclamaciones patrimoniales depende también de los informes técnicos de los profesionales sanitarios. Las reclamaciones patrimoniales son habituales el en Sistema Público de Salud, así como los pleitos judiciales por errores médicos o por retrasos en todo tipo de patologías.
En términos generales, en los casos calificados como Bid-rad 3, el cáncer de mama se desarrolla en dos, tres o cuatro años. Y los profesionales alertan de un aumento de los casos de cáncer de mama en los últimos años, relacionados con el uso de tratamientos hormonales y el consumo de alcohol.
Amama cifra en 338 las afectadas
La presidenta de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) en Sevilla, Ángela Claverol, cifra en 338 las mujeres afectadas a día de hoy por los fallos en los cribados. “No son una simple estadística, son vidas”. Claverol denuncia que, después de haberse realizado la ecografía a las mujeres que no habían sido citadas tras una mamografía con diagnóstico no concluyente, ahora “hay mujeres esperando la operación, esperando pruebas, esperando fisio, esperando todo lo que hay detrás de un cáncer de mama”. Asimismo, lamentado que la Junta “siga sin explicar qué ha pasado” y no dé respuesta “ni a Amama, ni al Defensor del Pueblo ni a los partidos políticos”.
Listas de espera
A esto hay que añadir los errores en los cribados, un problema que reconocen los profesionales sanitarios y también el Gobierno andaluz pero cuyo origen también hay que situarlo en la pandemia según señalan los profesionales. A partir del año 2020, se frenó el programa de cribado, como tantos otros, lo que provocó que se detuvieran los programas y se generaran con posterioridad listas de espera para las mujeres que debían haberse sometido a estas pruebas. Ocurrió con el cáncer de mama como con otras tantas patologías, que se agravaron tras la pandemia por la falta de cuidado y de prevención y diagnósticos durante la misma.
Los avances científicos y la situación actual del cáncer de mama hace que esta enfermedad tenga una alta tasa de curación aunque el procedimiento sea difícil y duro para las pacientes, tal y como explican los profesionales. Las mastectomías suponen una agresión al cuerpo de las mujeres por más que salven sus vidas.
Confianza
Desde el sistema público de salud llaman a los ciudadanos a mantener la confianza en los programas de cribado del cáncer de mama, ya que son eficientes para la detección precoz y siguen salvando vidas por más que haya habido errores. Como prueba de ello destacan que de los 2.317 casos en los que ha habido errores, las pacientes en las que se ha desarrollado la enfermedad no llegan al 2% en los Bid-rad 3, el parámetro que establece la estadística. Los 22 casos detectados suponen un 0,9% de todos los que presentaron una catalogación Bid-rad 3.
Control interno de las pruebas y de quién las consulta
El sistema del SAS donde se almacenan las historias clínicas, Diraya, cuenta con mecanismos de control y de vigilancia con un doble objetivo: garantizar que las pruebas no se puedan borrar y mantener un registro de todas las personas que acceden a las historias clínicas personales. Desde el Sistema Público de Salud insisten a este diario que las pruebas (análisis, mamografías, ecografías o informes médicos) no se pueden borrar. Además, desde el 8 de enero, a los profesionales sanitarios les sale un mensaje en su ordenador: “Curiosear en historias clínicas sin objetivo asistencial puede conllevar serias responsabilidades penales. Actualmente varios casos están siendo investigados por la fiscalía”.
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