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Algarrobo, cultivo ‘top’ para el medio

  • Desde la Estación Las Palmerillas de Cajamar corroboran que es una especie esencial para la conservación de suelos, las estrategias antierosivas y la mitigación del cambio climático

El algarrobo es un cultivo esencial para mitigar el cambio climático en el litoral mediterráneo. El algarrobo es un cultivo esencial para mitigar el cambio climático en el litoral mediterráneo.

El algarrobo es un cultivo esencial para mitigar el cambio climático en el litoral mediterráneo.

El algarrobo se muestra como un claro cultivo alternativo en todo el Arco Mediterráneo por diversas razones, así lo afirma Miguel Domene, responsable Área Alimentación y Salud Estación Experimental de Cajamar, en un artículo publicado en el blog de la entidad ADN Agro. Y la primera de ellas y más importante es a nivel medioambiental. Es un gran sumidero de CO2, especie clave en restauración, prevención de la desertización, inundaciones, incendios forestales, y tiene gran capacidad de adaptación a climas secos y al propio cambio climático. Todo lo anterior convierte al algarrobo en un cultivo esencial para la conservación de suelos, las estrategias antierosivas y la mitigación del cambio climático en el litoral mediterráneo.

Por otro lado, este investigador alude a otra razón, que es la socioeconómica, ya que se perfila como modelo de negocio en zonas degradadas sin recursos hídricos. En conclusión, afirma que es una especie top en modelos bioeconómicos sostenibles.

El fruto del árbol, la algarroba, ha conseguido cambiar la consideración que de ella se tenía, y ya no es el alimento infravalorado de antaño destinado a alimentación animal. Aunque jugó un papel fundamental en la hambruna de tiempos de guerra y postguerra civil española, hoy tiene el prestigio de los ‘superalimentos’ cargados de propiedades, todo ello avalado por estudios científicos. En definitiva, Domene insiste en que se trata de una especie muy valorada por su composición nutricional y saludable, como ha podido corroborar en los estudios realizados en los centros experimentales del Grupo Cooperativo Cajamar. En azúcares presenta una composición que oscila entre 40 y 55 gramos por cada 100 gramos, de los cuales el componente mayoritario es la sacarosa y en mucha menor medida fructosa y glucosa. Desde el punto de vista proteico suele tener unos contenidos medios en pulpa de hasta el 8%, pero las semillas pueden alcanzar el 30%. Y lo mejor es que presenta una buena calidad proteica, pues aporta 17 aminoácidos de los cuales 7 son esenciales, de manera que se muestra como un fruto apto para alternativa como fuente proteica vegetal. El contenido de fibra en pulpa puede llegar hasta el 40%, siendo por consiguiente una buena fuente de fibra. Respecto al contenido mineral, puede ser una excelente fuente de potasio, calcio y hierro, además de ser un alimento con muy bajo contenido en sodio.

Se perfila como modelo de negocio en zonas degradadas sin recursos hídricos

Desde el punto de vista saludable se ha resaltado su efecto quimiopreventivo. Incorporado a la dieta regular puede prevenir, según el Instituto Nacional del Cáncer norteamericano (NCI), los cánceres de mama y de próstata, debido a la presencia de un compuesto característico de la algarroba que es el D-pinitol. De la misma forma, este compuesto es especialmente eficaz como antidiabético por sus efectos similares a la insulina, ya que ejerce un efecto protector contra el estrés oxidativo en el tejido hepático, renal y pancreático.

También hay que destacar su efecto inmunosupresor. Investigado a fondo para tratar patologías como el asma, la inflamación crónica, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, ha demostrado ser una estrategia prometedora para lograr un sistema inmunológico más equilibrado.

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