Un cúmulo de despropósitos

  • Hundido desde el minuto uno, el CCF es humillado y se tambalea

El Córdoba tocó fondo ayer, aunque nunca se sabe si puede ir a peor, en un partido al que salió ya vencido y que acabó de manera patética, sin orden alguno y con una desesperación impropia de un equipo profesional.

No le pudo salir peor a Carrión la variante de colocar a Edu Ramos como central, pues el malagueño falló en el primer minuto de juego y el Nàstic se adelantó en el marcador. A partir de ahí, el partido quedó muy condicionado, aunque eso no justifica la pésima defensa del Córdoba, que cayó una y otra vez en la trampa del rival, al que le bastó con robar el balón en la medular para poner en muchos aprietos a un equipo desordenado y temeroso. Pese al desastre atrás, el CCF tuvo mucha llegada en ataque, con hasta ocho saques de esquina forzados, aunque ninguno aprovechado, en el primer tiempo. Sólo la poca intensidad defensiva del rival permitió que al descanso el choque siguiera vivo.

La tímida reacción del final de la primera parte se quedó en nada tras el descanso, porque de nuevo el Córdoba fue un equipo depresivo, incapaz de atacar con orden y frágil atrás como ninguno en esta liga. El Nàstic se percató de la situación pronto y sentenció el partido con la misma receta: esperar la descomposición del rival y acabar las jugadas casi a placer. La crisis blanquiverde es ya total.

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