José Martínez Olmos
La Sanidad en Andalucía en 2026
Opinión
La enfermería española del siglo XXI es una profesión altamente cualificada, científica y esencial para la sostenibilidad del sistema sanitario, aunque todavía insuficientemente reconocida en el debate público y político. Desde Asanec consideramos necesario trasladar a la ciudadanía una realidad avalada por la evidencia: las enfermeras no solo cuidan, sino que investigan, lideran y generan resultados en salud medibles y contrastables.
En el ámbito académico, la enfermería ha experimentado un crecimiento sostenido y sólido. En España y en el contexto internacional existen enfermeras doctoras, profesoras universitarias, catedráticas y especialistas, particularmente en áreas clave como Enfermería Familiar y Comunitaria, salud pública, cronicidad o cuidados complejos.
Desde el punto de vista investigador, la contribución enfermera está ampliamente documentada. Bases de datos internacionales como PubMed, Scopus o Web of Science recogen decenas de miles de publicaciones científicas lideradas por enfermeras, muchas de ellas en revistas de alto impacto. Revisiones sistemáticas y metaanálisis muestran que las intervenciones enfermeras mejoran la seguridad del paciente, la adherencia terapéutica, la continuidad asistencial, el control de enfermedades crónicas y la experiencia de pacientes y familias. La evidencia científica es clara: una mayor presencia, reconocimiento y desarrollo competencial de la enfermería se asocia a mejores resultados en salud y a sistemas sanitarios más eficientes. Estudios internacionales han demostrado que los sistemas con ratios adecuadas de enfermeras y con mayor capacidad de práctica avanzada presentan menor mortalidad, menos eventos adversos y mayor satisfacción de la población.
En la práctica clínica diaria, las enfermeras desarrollan -y pueden desarrollar aún más- un papel clave en la valoración integral, el seguimiento de procesos complejos, la educación terapéutica, la prevención y la atención comunitaria, siempre desde un enfoque colaborativo.
No obstante, esta evolución objetiva de la enfermería ha sido percibida por determinados sectores de la profesión médica como una amenaza a intereses profesionales y organizativos históricamente consolidados. En este contexto, no puede obviarse que parte de la resistencia al desarrollo competencial de la enfermería responde más a la defensa de espacios de poder, control y exclusividad que a criterios científicos, asistenciales o de seguridad del paciente. Desde Asanec queremos dejar claro que la enfermería no persigue cuotas de poder, sino responsabilidades acordes a su formación, competencias y evidencia científica. Nuestro compromiso es con los cuidados, con la equidad, con la sanidad pública y con una atención centrada en la persona.
Por todo ello, hacemos un llamamiento a los responsables políticos, a los gestores y a la sociedad en su conjunto para que reconozcan, impulsen y utilicen todo el potencial de la enfermería. Ignorar esta realidad no es una cuestión corporativa: es una decisión que impacta directamente en la calidad, la seguridad y la sostenibilidad de la atención sanitaria.
La evidencia existe. El conocimiento existe. Las profesionales están preparadas. Ahora, la responsabilidad colectiva es colectiva.
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