Descubren cuatro nuevas especies de araña trampera en Andalucía
Los investigadores las han encontrado en las provincias de Córdoba (la capital y Guadalcázar), Cádiz y Málaga
Los humedales del Sur de Córdoba alcanzan una "situación extraordinaria" tras las últimas lluvias
Los investigadores del Departamento de Zoología de la Universidad de CórdobaCristian Pertegal y Rafael Molero Baltanás han descubierto cuatro nuevas especies de arañas del género Nemesia en Andalucía, un hallazgo que acaban de revelar en un artículo recién publicado en la prestigiosa revista científica Zoosystema fruto de un trabajo de cinco años. Las provincias del Sur de España se sitúan así como un refugio crítico de biodiversidad mediterránea.
Las arañas tramperas o Nemesia son conocidas por su estilo de vida críptico, pues habitan en madrigueras subterráneas selladas por una tapa de seda y tierra que las protege de depredadores y les permite emboscar a sus presas. Los especímenes suelen ser muy similares entre sí, con un tamaño de unos dos centímetros de cuerpo, pero presentan diferencias sutiles en la morfología que, junto a su coloración, la estructura de sus madrigueras y el comportamiento, hacen posible su diferenciación. Este enfoque innovador, que combina la morfología tradicional con el estudio del comportamiento y la construcción, ha sido clave para identificar a estas nuevas habitantes de los suelos andaluces.
'Nemesia eira': guardiana de Cádiz
La primera de estas especies, bautizada como Nemesia eira, ha sido localizada en diversas áreas de la provincia de Cádiz, incluyendo Alcalá de los Gazules, San Roque, Conil de la Frontera y Rota. Su nombre rinde homenaje a Ester Irene Reina Alfonso, compañera del primer autor, formando “eira” a partir de sus iniciales.
Esta araña destaca por su coloración naranja amarillenta y una marca oscura distintiva en su caparazón. Habita en ecosistemas de dehesa húmeda y bosques mixtos de alcornoques y acebuches. Para los autores, lo más fascinante de N. eira es su estrategia defensiva: construye madrigueras ramificadas de hasta 40 centímetros de profundidad. Ante una amenaza, la araña "colapsa la entrada como un calcetín invertido tirando de la cubierta de seda". Además, se ha observado en ella un comportamiento de caza activo durante las horas más profundas de la noche, acumulando presas en su túnel para alimentarse durante el día.
'Nemesia gajui': la residente en Córdoba capital
En el corazón de la provincia de Córdoba, específicamente en los alrededores del municipio de Córdoba (zonas como El Patriarca, Alcolea y el cortijo el Alcaide), los científicos han identificado a Nemesia gajui, nombre que rinde tributo al doctor Miquel Gaju, profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba y mentor de los autores.
A diferencia de su pariente gaditana, N. gajui presenta un color crema y se distingue también por sus órganos copuladores. Habita en madrigueras que consisten en una galería simple de unos 20 a 25 centímetros de profundidad. Se ha encontrado tanto en áreas de dehesa abierta como en lugares tan singulares como los estribos de un puente ferroviario sobre el río Guadalquivir. Los machos de esta especie emergen de sus refugios tras las fuertes lluvias en busca de hembras para el apareamiento.
'Nemesia socohina': una arquitecta en Guadalcázar
El municipio cordobés de Guadalcázar es el hogar de Nemesia socohina, una especie cuyo descubrimiento está ligado a la protección del territorio. Su nombre deriva de la Sociedad Cordobesa de Historia Natural (Socohina) y fue hallada durante un bioblitz organizado para poner en valor la biodiversidad de la zona frente a proyectos industriales invasivos.
N. socohina es, quizás, la más sorprendente por su talento arquitectónico. Los investigadores describen su madriguera como un diseño "con reminiscencias de una vasija de vino española", que consta de dos galerías interconectadas que se encuentran en una cámara espaciosa a gran profundidad. Esta cámara sirve no sólo como refugio, sino también como vertedero para restos de presas y mudas. De color beige, el arácnido prefiere las pendientes de terrenos privados donde la vegetación de monte bajo le proporciona el cobertura necesaria.
'Nemesia ripolli': el hallazgo malagueño
La investigación, finalmente, se traslada a la provincia de Málaga, concretamente a Cártama, donde se ha descrito la Nemesia ripolli. Esta especie fue descubierta por Javier Ripoll en su propiedad privada, motivo por el cual la araña lleva su nombre en agradecimiento a su colaboración.
N. ripolli se distingue por su coloración grisácea y una marca oscura en forma de medalla en el prosoma. Aunque su madriguera es morfológicamente similar a la de N. eira, los detalles en sus órganos copuladores y su aspecto externo la confirman como una especie única. Al igual que sus parientes, el ciclo de vida de los machos está estrechamente vinculado a la llegada de las lluvias otoñales, momento en que abandonan la seguridad del subsuelo.
Las arañas, los "lobos de su entorno"
Los investigadores han dedicado alrededor de cinco años en completar el estudio, que subraya que Andalucía y el resto de la península ibérica se encuentran dentro de una región reconocida como punto caliente de biodiversidad, debido al elevado número de barreras geográficas, la diversidad de hábitats, su latitud y la influencia de dos continentes y dos mares, cada uno con características propias.
Sobre las arañas, el autor principal, Cristian Pertegal, defiende que "son animales muy incomprendidos, tal vez por el número de patas, por cómo se mueven, su forma de vida y por ser venosos". Aunque destaca que "ese veneno está diseñado para atrapar a otros invertebrados, de los que se alimentan normalmente". Entre sus presas están los mosquitos, las moscas, las cucarachas y muchas otras especies "molestas para el ser humano", como explica Pertegal.
Aunque el zoológo explica que "no todo tiene que ser un servicio para la humanidad". "Las arañas son los principales depredadores en su medio y a su escala. Esto quiere decir que, si desaparecieran, esto provocaría posiblemente un colapso en el ecosistema, al faltar una de sus piezas clave", argumenta Pertegal, que califica a los arácnidos como "los lobos o los leones de su entorno".
Diez años de vida
Las cuatro nuevas especies identificadas en el estudio se alimentan de invertebrados, y el autor explica que son prácticamente imposibles de ver en casa, y aún más en una ciudad. "Son animales que pasan casi la totalidad de su vida en su madriguera o en los alrededores de esta. Únicamente los machos salen en busca de pareja cuando es la época de apareamiento, y suelen caer en las piscinas de las residencias cercanas a entornos más o menos naturales", explica.
Sobre su esperanza de vida, no hay un estudio que evidencie la longevidad, aunque Pertegal aventura que "no fallaría por mucho" al afirmar que pueden vivir más de diez años. "Existe un récord de un ejemplar al que se le hizo un seguimiento en estado salvaje que vivió mas de 40 años. Se trata de una especie de araña asutraliana, cuyo veneno es inofensivo, al igual que el veneno de mis especies, con cierto parentesco las que se describen en mi trabajo", dice.
Y una última advertencia. Los arácnidos se alimentan de moscas y mosquitos, por lo que pueden ser aliados del ser humano. "En estas fechas suelen entrar en las casas porque en la calle hace mucho frío y los animales notan ese cambio de temperatura, tanto las arañas como los mosquitos. Así que es un dos por uno, comida y sitio al resguardo", bromea.
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