Baena

La celebración del tambor

  • El Castillo de la Almedina acogerá el 9 de diciembre una tamborada para festejar, junto a 17 localidades, la entrada en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

Judíos en las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor de 2016. Judíos en las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor de 2016.

Judíos en las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor de 2016. / Sara Núñez

La alegría por la declaración de las Tamboradas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco continuó ayer en Baena, localidad donde a partir de ahora su tambor, y por ende sus judíos, van a ser conocidos, reconocidos y disfrutados a nivel mundial.

Nada más anunciarse el nombramiento por parte de la Unesco, 23 cohetes aclamaron a los baenenses esta ansiada designación y partir de aquí, los muchos amantes del tambor empezaron a tomarse más en serio el aviso realizado días antes por parte del presidente del Consorcio Nacional del Tambor y el Bombo, la Agrupación de Cofradías, cuadrilleros de judíos blancos y negros y el equipo de gobierno, sobre los actos que se iban a llevar a cabo una vez concedida esta declaración.

Tras un arduo debate, las autoridades implicadas decidieron celebrar el próximo 9 de diciembre en cada una de las 17 localidades integrantes del consorcio una jornada especial con el tambor como protagonista. En Baena, por ejemplo, tendrá lugar una Concentración de Tambores en el Castillo de la Almedina a partir de las 12:00.

Y es que a esa hora, de forma simbólica se tocará el tambor al unísono junto al resto de los municipios de España que con Baena comparten el haber sido designados Patrimonio Mundial. Posteriormente, tendrá lugar una convivencia entre los presentes y se degustará una paella.

El Ayuntamiento publicará un bando en el que se anunciará que todo aquel que lo desee podrá tocar el tambor desde las 08:00 hasta las 00:00 de este día. Eso sí, se deja constancia de que la presencia del judío en el acto oficial así como a lo largo de todo el día, se hará "obligatoriamente uniformado", es decir, ataviados con la característica chaqueta roja de judío, casco de coracero y cola blanca o negra, ya que tal y como se reconoció en el citado aviso: "Es así como se ha reconocido en la Unesco a nuestra figura más emblemática".

Desde la organización de este acto también han animado a todos los judíos y tambores roncos a que "disfruten de un día especial de tambor y participen en la concentración en el Castillo ya que será el escaparate de Baena en los medios de comunicación para el resto del mundo".

Los judíos aferraos, como en esta localidad del Guadajoz se conoce a aquellos amantes acérrimos de este sonoro instrumento, deberán ir ya destrenzando la cola, limpiando el casco y montando el tambor para que ese día suene como si ya estuviéramos en la Semana Mayor.

Un complejo trabajo para los cofrades baenenses cuya singular indumentaria difiere de la del resto de tamborileros de España ataviados simplemente con túnicas y capirotes, mucho más fácil de preparar para llegar a tiempo y correctamente ataviados el día 9 de diciembre.

Tal vez por ello, desde las diferentes cuadrillas, blancas o negras, ya están empezando a animar y movilizar a todos aquellos que quieran participar en este día especial y único para el judío, para el tambor y para la Semana Santa de Baena en general, por lo que va a significar para este municipio esta declaración y para empezar a dar a conocer al mundo lo que esta población de algo menos de 20.000 habitantes ofrece.

El evento que se celebrará el próximo domingo se asemejará al acto central que con motivo de las XXXI Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo celebró la localidad de Baena en el año 2016, cuando tras una larga madrugada de tamborileros por doquier, acabaron todos concentrados junto a los pies del Castillo amurallado y donde representantes del sonoro instrumento de cada pueblo del consorcio asistieron al acto de exaltación en el que los 22 municipios participantes hicieron gala de sus toques y redobles.

La organización del acto confía en que, una vez más, esta ingente plaza de la localidad se quede pequeña y la idiosincrasia y esencia del judío y de los tambores roncos emane de las sabias manos de sus expertos cofrades y llenen a golpe de baqueta este espacio medieval gritando con sus sones al mundo que el tambor de Baena es ya Patrimonio Mundial.

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