Los beneficios de la agricultura regenerativa en el olivar de Córdoba: más ingresos brutos y mejoras en la salud del suelo
Investigadores del IAS-CSIC evalúan el impacto de este tipo de práctica en una finca de Luque
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La agricultura regenerativa mejora la salud del suelo, los servicios ecosistémicos y el rendimiento económico, pero su impacto en los olivares no había sido explorado hasta ahora, cuando investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS‑CSIC) han llevado a cabo un estudio sobre el impacto de este tipo de agricultura en el olivar en colaboración con la Finca Regenerativa Valle del Conde, ubicada en la localidad de Luque.
En concreto, el estudio evalúa las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, los servicios ecosistémicos y los resultados económicos en olivares regenerativos y convencionales adyacentes en el sur de España.
Desde el CSIC han informado de que en muchas zonas montañosas mediterráneas, el cultivo del olivo se enfrenta a numerosos desafíos ambientales y socioeconómicos. En las regiones donde el cultivo del olivo es tradicional, la despoblación y el abandono de las tierras son preocupaciones importantes. Estos problemas a menudo se exacerban en terrenos montañosos, donde prevalecen la degradación del suelo y la rentabilidad reducida.
Según la misma informción, esta situación socava las economías rurales, aumenta la vulnerabilidad ambiental y amenaza la viabilidad de las explotaciones familiares debido a los altos costos de gestión y cosecha en pendientes pronunciadas. Además, el cambio climático afecta directamente al rendimiento y la productividad de los olivares.
En respuesta a estos desafíos, un número cada vez mayor de agricultores está adoptando sistemas de producción orgánica y prácticas de agricultura regenerativa destinadas a restaurar la fertilidad del suelo, mejorar la retención de agua, aumentar la biodiversidad, reducir la dependencia de insumos externos y fortalecer la resiliencia de las explotaciones agrarias ante la variabilidad climática. Estos factores son esenciales para mantener la productividad y garantizar la viabilidad a largo plazo del cultivo del olivo en regiones montañosas y marginales.
Hasta el momento, mientras que la agricultura ecológica está bien reconocida y regulada, la agricultura regenerativa carece de un marco de certificación consistente, lo que hace que la evidencia científica sobre sus beneficios sea especialmente importante para el diseño de futuras políticas y su reconocimiento en el mercado. Sin embargo, “hasta donde sabemos, ningún estudio había proporcionado una evaluación experimental en profundidad del impacto combinado de las prácticas regenerativas en los olivares hasta el presente trabajo”, indica la autora principal del estudio, la investigadora del IAS-CSIC Milagros Torrús Castillo.
“El estudio demuestra que la agricultura regenerativa puede restaurar la salud del suelo y potenciar múltiples servicios ecosistémicos en olivares, alcanzando valores próximos a los de un ecosistema natural. Estos beneficios se reflejan claramente en la estructura, fertilidad, biodiversidad y funcionamiento del suelo, evidenciando su potencial como modelo sostenible para los olivares mediterráneos”, explica Torrús.
Mejoras detectadas
Después de seis años, los sitios regenerativos mostraron mejoras sustanciales en relación a los convencionales: agregados estables al agua (+33%), humedad del suelo a capacidad de campo (+33%), materia orgánica del suelo (+75%), potasio extraíble (+ 46%) y poblaciones microbianas cultivables (+18%).
Además, algunos indicadores se acercaron a los valores de una referencia forestal cercana, por ejemplo, materia orgánica del suelo 5,9% frente a 13,5% y diversidad microbiana de Shannon 3,4 frente a 3,4. Las concentraciones de nutrientes en las hojas fueron adecuadas en ambos olivares, aunque el nitrógeno y el fósforo estaban cerca de los umbrales recomendados más bajos.
Por su parte, las áreas con cobertura vegetal reducida en el olivar regenerativo tuvieron indicadores de salud del suelo más bajos, pero se mantuvieron comparables al convencional. El stock de carbono orgánico del suelo fue más alto en olivares regenerativos. La gestión regenerativa mejoró los servicios ecosistémicos en todas las categorías, en particular los servicios de regulación y culturales, al tiempo que se mantuvieron los servicios de aprovisionamiento. Económicamente, el olivar regenerativo logró mayores ingresos brutos (2.825 euros frente a 2.428 euros por hectárea) e ingresos netos por balance (1.340 euros frente a 467 euros por hectárea).
“Estos hallazgos demuestran que la agricultura regenerativa mejora la funcionalidad del suelo, apoya múltiples servicios ecosistémicos y aumenta los retornos económicos, destacando la importancia de las prácticas regenerativas en los olivares”, remarca Torrús.
Los resultados del estudio han sido publicados en un artículo de la British Society of Soil Science del que es autora principal Milagros Torrús Castillo, que ha trabajado junto a los investigadores del Departamento de Protección de Cultivos del instituto Blanca Landa y Giovana Macan y José Alfonso Gómez, este último, del Departamento de Agronomía del mismo centro.
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