Belalcázar recupera parte de su historia a través de las cruces que marcaron la Villa

Un nuevo itinerario cultural señalizado permite recorrer el casco urbano siguiendo antiguos emblemas de fe, justicia y tradición popular

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Rollo jurisdiccional de la Villa o Cruz de la Tercia / Asociación Turdulia

Belalcázar suma un nuevo recurso cultural a su patrimonio histórico con la puesta en marcha de la Ruta histórica de los emblemas y cruces de la Villa, un itinerario urbano que invita a conocer el municipio desde una perspectiva diferente, poniendo en valor elementos simbólicos que durante siglos definieron sus caminos, entradas y espacios de convivencia.

La ruta, de carácter circular y accesible desde cualquiera de sus puntos, está compuesta por diez cruces y emblemas históricos, seis de ellos recuperados desde 2017 gracias al Proyecto de recuperación de los emblemas de Belalcázar, impulsado por la Asociación Cultural Turdulia en colaboración con el Ayuntamiento de Belalcázar y con la implicación de numerosos vecinos.

A lo largo del recorrido, el visitante dispone de paneles informativos y códigos QR que permiten ampliar la información histórica y contextualizar cada elemento, facilitando una visita autónoma, didáctica y accesible tanto para turistas como para la propia población local.

La Cruz de Palo / Asociación Turdulia

Señales de identidad grabadas en piedra

Las cruces de término y humilladeros formaron parte del paisaje cotidiano de Belalcázar desde la Edad Media. Su función iba más allá del ámbito religioso, ya que señalaban entradas a la población, cruces de caminos y recintos sagrados, además de actuar como símbolos de protección y de pertenencia comunitaria.

Entre ellas destaca la Cruz Verónica, situada en la entrada norte, que recibía a quienes llegaban por la histórica Vía de la Plata, antiguo camino real entre la Meseta y Andalucía. Desde este punto se anunciaba la cercanía de dos enclaves clave en la vida espiritual de la villa: la parroquia de Santiago el Mayor, templo jacobeo con privilegio jubilar propio, y el convento de San Francisco de los Santos Mártires de Marruecos.

La Cruz de Palo, ligada al tránsito diario de los frailes franciscanos hacia el convento de Santa Clara de la Columna, o la cruz situada a la entrada del propio monasterio, fundado en 1476, evidencian la estrecha relación entre estas señales de piedra y la vida religiosa del municipio.

Cruz del Calvario / Asociación Turdulia

El poder de la justicia y la memoria de un pasado singular

Uno de los aspectos más singulares de la ruta es la recuperación de los símbolos vinculados a la autonomía jurisdiccional de Belalcázar. Destaca especialmente el Rollo jurisdiccional de la Villa, también conocido como Cruz de la Tercia, cuyo origen más probable se sitúa en torno al año 1444, cuando la entonces Villa de Gahete pasó a formar parte, junto a Hinojosa, del Señorío que el rey Juan II de Castilla concedió al maestre de la Orden de Alcántara, don Gutierre de Sotomayor.

Este tipo de concesión real solía materializarse mediante la solemne colocación de un rollo jurisdiccional, el máximo símbolo del privilegio real otorgado a una villa, en virtud del cual esta gozaba de jurisdicción propia, con capacidad para impartir justicia en los pleitos surgidos en su territorio e incluso para dictar la pena capital. Por ello, estos emblemas se situaban en lugares destacados, generalmente a la entrada de la localidad, advirtiendo al visitante de dicho privilegio jurisdiccional.

Este emblema debió desaparecer o reconvertirse en crucero tras el Decreto de 1813 promulgado por las Cortes de Cádiz, que ordenaba la demolición de todos los signos de vasallaje. Desde entonces pasó a conocerse como Cruz de la Tercia, nombre vinculado al corralón cercano donde se almacenaban los productos en especie recaudados como tributo. Su deterioro ya debía ser notable a comienzos del siglo XX, ya que, según la descripción de Ramírez de Arellano en 1904, la estructura no se conservaba completa. La reproducción actual fue finalmente instalada el 16 de octubre de 2023, devolviendo a Belalcázar uno de sus símbolos históricos más representativos.

Junto a este elemento se sitúa la Picota o Cruz de los Garabatos, que evoca un tiempo en el que la justicia se ejercía de forma ejemplarizante. Derribada en 1932 en un contexto de fuerte tensión social y política, fue reproducida e instalada de nuevo en 2021, recuperando así un emblema esencial del pasado de la villa.

Su nombre popular obedece a los cuatro garfios –con forma de garabatos– incrustados en sus caras, los cuales constituían los elementos de castigo penal de la picota, donde se colgaban las cabezas y cuerpos de los ajusticiados por la autoridad civil o se encadenaban los reos y delincuentes condenados a la pena de exhibición pública para su escarnio. Se enclava en el antiguo camino de Sevilla, principal entrada a la población, advirtiendo disuasoriamente al forastero de los privilegios de la Villa.

La Picota o Cruz de los Garabatos / Asociación Turdulia

Tradición, devoción y vida cotidiana

La ruta permite también comprender la dimensión más humana y popular de Belalcázar. La Cruz del Calvario, vinculada a la Semana Santa y a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cofradía que pasa en procesión junto a ella en la madrugada del Viernes Santo; o la Cruz de la calle de la Cruz, punto central de celebraciones como el Día de la Cruz y las rogativas para bendecir los campos, forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

Así como la Cruz de los Muertos, que debe su nombre a la tradición existente antaño en los cortejos fúnebres belalcazareños de hacer una última parada en este lugar para la oración y el responso final. Fue instalada alrededor del año 1950 en el sitio donde hasta entonces solo existía una mesa de granito donde se colocaban los féretros. Cuando la familia no tenía posibilidades de pagar el entierro, el cura solo acompañaba al difunto hasta esta cruz, donde le despedía, siguiendo en solitario el cortejo fúnebre hasta el cementerio.

Completan el recorrido la Cruz del Cucurucho, situada en la entrada sur, y la Cruz de la Fuente Vieja o del Trenillo, la única que ha llegado prácticamente intacta hasta nuestros días, ambas ligadas a antiguos caminos y veredas que conectaban Belalcázar con su entorno natural.

Cruz del monasterio de Santa Clara / Asociación Turdulia

Patrimonio, educación y futuro

Más allá de su valor turístico, la nueva ruta se concibe como una herramienta educativa y de sensibilización patrimonial. Desde el ámbito local se subraya la importancia de que las nuevas generaciones conozcan estos elementos no como piezas aisladas, sino como parte de un relato común que explica la evolución histórica, social y urbana de Belalcázar.

La recuperación de cruces destruidas durante el siglo XX y la puesta en valor de aquellas que sobrevivieron al paso del tiempo permiten reflexionar sobre los cambios políticos, religiosos y culturales vividos en la localidad. Cada elemento restaurado se convierte así en un punto de encuentro entre pasado y presente y en un símbolo de respeto por la memoria histórica.

Además, la ruta favorece un turismo pausado y sostenible, invitando a recorrer la villa a pie, a detenerse en sus rincones y a disfrutar de su patrimonio desde una mirada cercana y consciente.

Cruz de los Muertos / Asociación Turdulia

Un nuevo atractivo cultural y turístico

Con la puesta en marcha de esta iniciativa, Belalcázar refuerza su apuesta por el turismo cultural y de proximidad, ofreciendo una propuesta que combina historia, paisaje y participación ciudadana. El itinerario permite, además, redescubrir enclaves tan emblemáticos como el Castillo de los Sotomayor, el monasterio de los Cinco Mártires de Marruecos o el convento de Santa Clara de la Columna, desde nuevas perspectivas y con algunas de las mejores vistas panorámicas del municipio.

La Ruta histórica de los emblemas y cruces de la Villa de Belalcázar se consolida así como una invitación a pasear sin prisas, a observar con atención y a comprender cómo la historia sigue presente en cada calle y en cada piedra de la localidad.

Ruta de los emblemas y cruces de la historia de Belalcázar / Asociación Turdulia

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