Elecciones Municipales 2019

Historias de éxito en la pequeña política cordobesa

  • Un alcalde que es guarda rural, otro que tiene en su móvil el número de todos los vecinos y otro que quedó cautivado por Adolfo Suárez en un viaje en bus: así son los regidores más respaldados

Francisco Buenestado, en el centro, con la candidatura del PSOE de Conquista. Francisco Buenestado, en el centro, con la candidatura del PSOE de Conquista.

Francisco Buenestado, en el centro, con la candidatura del PSOE de Conquista. / El Día

“La responsabilidad es mayor que nunca, y además esta situación hay que afrontarla con mucha humildad”. Habla Francisco Buenestado (PSOE), un guarda rural que se ha convertido en el alcalde con más apoyo de la provincia de Córdoba. En Conquista, allá donde Andalucía se funde con Castilla La Mancha y Sierra Morena se pliega construyendo una frontera natural y anímica, el 77,20% de los votantes respaldaron el domingo la lista liderada por este joven de 33 años. De los siete concejales del próximo Pleno, seis serán socialistas (uno más que en el anterior mandato), con la oposición reducida a un único edil del PP.

“Es difícil saber”, responde Buenestado cuando se le pregunta el porqué de este apoyo apabullante, que recuerda a otros momentos históricos, cuando el PSOE era el único partido que tenía capacidad para llegar a los confines de Andalucía. Después de todo, tal vez siga siendo así en Conquista: 430 habitantes esquinados al Norte de Los Pedroches, al fondo de una maraña de carreteras secundarias que atraviesan dehesas y monte. El caserío blanco de Conquista, a una hora y 20 minutos en coche de Córdoba capital, se arrincona contra la finca La Garganta donde, precisamente, Buenestado trabaja como guarda rural –“no cobro del Ayuntamiento”, aclara al principio de la conversación–.

La España vaciada, de la que tanto se habla ahora en los grandes centros de poder, es aquí el día a día. Un ejemplo cotidiano: este periódico no llegará hoy domingo a Conquista y los vecinos deberán recorrer 17 kilómetros en coche para llegar al kiosko de Villanueva de Córdoba. “Es una situación muy preocupante. Bajamos de ocho a diez habitantes por año”, lamenta. Los conquisteños celebraron un nacimiento en 2018 y esperan dos para este año. El alcalde, padre de dos hijos, bromea con que ha cumplido con su cuota.

Así que uno de los objetivos centrales de este tercer mandato será precisamente ese, intentar que los vecinos se queden, crear oportunidades económicas que aquí se centran básicamente en la ganadería y en la asistencia social a los mayores. Y, respecto a las infraestructuras, lo “más urgente” es la reforma del cementerio municipal, lo que quizás pueda interpretarse como una señal de alarma sobre el futuro de la localidad.

Francisco Buenestado, regidor de Conquista. Francisco Buenestado, regidor de Conquista.

Francisco Buenestado, regidor de Conquista. / El Día

En estos tiempos de fragmentación política y de pactos, es excepcional que una sola lista aglutine más del 70% de los sufragios. En Córdoba, aparte de Conquista, hay otros cuatro casos: Almedinilla (74,74%), San Sebastián de los Ballesteros (74,29%), Alcaracejos (72,74%) y Belalcázar (71,43%). Y, en cada municipio, parece existir una receta para el éxito.

Jaime Castillo descuelga el teléfono a la hora del desayuno y, en la lejanía, un gallo canta a la mañana de Almedinilla, 2.400 habitantes y un arrollador 74% de apoyo para la lista socialista. “El equipo que hemos tenido en el anterior mandato ha sido súper guapo y el que vamos a tener, todavía más”, avisa. “Somos unos rabos ardiendo, no paramos. En cuatro años hemos desarrollado proyectos para todo el mundo y en los cuatro próximos nos comprometemos a hacer todavía más”, dice.

La lista de deberes pendientes, incluidos en el programa electoral, da vértigo: “Tenemos ideas para dos décadas. El punto limpio, el albergue turístico, la compra de un antiguo molino para reconvertirlo en espacio para las asociaciones, el pabellón deportivo, el edificio de la guardería y la escuela infantil”, enumera. Y deja abiertos los puntos suspensivos.

Jaime Castillo y su equipo en Almedinilla. Jaime Castillo y su equipo en Almedinilla.

Jaime Castillo y su equipo en Almedinilla. / El Día

Su llegada a la política “es una historia larga”. “Cuando era niño, con 12 años, aprecié el cambio que dio el pueblo con el alcalde Antonio Pulido, y aquello me marcó”, recuerda Castillo, que se vio “enganchado” como concejal cuando trabajaba como técnico de medio ambiente en Priego de Córdoba. Tras una primera etapa como edil, el partido le pidió que asumiera el liderazgo de la candidatura. Y aceptó pese a ser alérgico a algunas de las obligaciones que ello conlleva, como las convenciones políticas, el traje con corbata y, sobre todo, la cartelería.

La foto del PSOE almedinillense, de hecho, puede ser la peor de cuantas se hicieron en la provincia en la pasada campaña electoral. “Era imposible que nos pusiéramos de acuerdo unos y otros, con todas las obligaciones que tenemos. Así que a dos personas del equipo hubo que pegarlas con Photoshop”, confiesa en un arrebato de sinceridad. A la vista quedó: el primer candidato por la izquierda flota en un espacio tiempo diferente y la tercera por la derecha emerge de un pino, con las piernas extrañamente plegadas en una postura inexplicable.

A los vecinos poco les han importado estos detalles superfluos, volcados con un alcalde que ha hecho de su sencillez su principal emblema y en cuyo móvil hay una agenda con 2.100 nombres, prácticamente la totalidad del vecindario. “Y a mi equipo le suena el teléfono tanto como a mí. Aquí no se descansa. Te enredas y no terminas. Por la mañana te sales a la calle, visitas una obra, hablas con los vecinos... Y por la tarde me vengo al despacho para revisar números y bichear las facturas”, explica su método de trabajo. Así ha logrado reducir en 20.000 euros el consumo eléctrico en un año, un ahorro que les permitirá ampliar la residencia. Un éxito.

Un maestro a la Alcaldía de San Sebastián de los Ballesteros

Francisco Javier Maestre, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y maestro en un colegio concertado de Madrid, se prepara para afrontar su primer mandato al frente de la agrupación electoral Pueblo en San Sebastián de los Ballesteros. Su compañero de lista y alcalde en funciones, Francisco Ansio, ideó hace cuatro años este proyecto hartos como estaban de las cuitas entre los grandes partidos mientras el municipio, con poco más de 800 habitantes, permanecía anclado en este llano de la campiña tostándose al sol entre trigales y olivos.

Francisco Javier Maestre, futuro alcalde de San Sebastián de los Ballesteros. Francisco Javier Maestre, futuro alcalde de San Sebastián de los Ballesteros.

Francisco Javier Maestre, futuro alcalde de San Sebastián de los Ballesteros. / El Día

Y ese distanciamiento, precisamente, puede ser la clave de su éxito: “No tenemos siglas políticas y hemos ido todos a una. En las generales hay compañeros que votan al PP y otros a IU, pero eso no es importante”. Su lema de campaña: Vota más allá del color. Y así ha sido. También reivindica que en el mandato que ahora se agota cumplieron 95 de sus 100 compromisos, y que la transparencia se ha convertido en eje de su gestión: “Todo se publica. Desde la nómina del alcalde hasta los pormenores de las subvenciones que se conceden”.

También se estrena en la Alcaldía el independiente José Luis Cabrera, un abogado y asesor fiscal de 32 años que ha irrumpido en la política de Alcaracejos con una lista del PSOE renovada al 90% tras 24 años de gestión de su tío, Luciano Cabrera. Su principal objetivo será “atraer inversiones” y “animar a la gente joven a que se quede”, más que iniciar “obras faraónicas”. Habla de su caso para ejemplificar que un municipio pequeño como éste de Los Pedroches, de 1.400 habitantes, también es lugar para los jóvenes: tras finalizar la carrera en Córdoba, pasó cinco años en Sevilla y regresó a su localidad natal, donde abrió su propio despacho. Ahora lo ha llamado la política.

José Luis Cabrera, al frente de su equipo en Alcaracejos. José Luis Cabrera, al frente de su equipo en Alcaracejos.

José Luis Cabrera, al frente de su equipo en Alcaracejos. / El Día

En apenas media hora en coche se llega a Belalcázar por la zigzagueante A-422. A la sombra del imponente Castillo en obras, Francisco Luis Fernández está a punto de iniciar su segundo mandato con un resultado imbatible. Aunque, en su caso, el estrellato en la política no ha sido un camino de rosas: ha pasado por dos agrupaciones de electores hasta que en 2015 lo tanteó el PSOE. Y dijo que sí. Ahora es un “hombre para todo” en Belalcázar. Los vecinos lo mismo lo encuentran en el Ayuntamiento que en el campo, en plena faena, por la calle o en un bar. “La gestión de un Ayuntamiento son 24 horas”, advierte a los recién llegados. Y desvela el “secreto” de su ascenso: la lucha diaria, el trabajo constante y la transparencia.

Maximiano Iglesias, desde 1991 alcalde de La Granjuela

Otros renuevan mandatos sin apreciar desgaste. En La Granjuela, las cigüeñas crotorean sobre la iglesia y el socialista Maximiano Izquierdo entra y sale de la casa consistorial. Un día tras otro. Desde mayo del 91: el mundo ha asistido estupefacto pasar a tres Papas por El Vaticano, la abdicación del rey Juan Carlos I, varias recesiones económicas, el impacto de internet y las nuevas tecnologías y fenómenos como la primavera árabe. Pero el medio millar de vecinos de esta localidad del Alto Guadiato siguen siendo fieles a Maxi, como todo el mundo lo conoce allí, el alcalde en activo más longevo de Córdoba y que vuelve a sumar otra mayoría absoluta con el 63% de los sufragios.

¿El secreto de este éxito? “El trabajo diario, no insultar a nadie, el sentido de la honestidad y decir siempre la verdad”, enumera. Izquierdo ha compaginado este último mandato con su cargo como diputado provincial de Cooperación con los Municipios, aunque su verdadero entrega es hacia un municipio que tuvo que dejar durante un tiempo en que vivió en Valencia y Cataluña. Hace 28 años, a su regreso, le ofrecieron ser concejal pese a que no pertenecía al partido. Y al cabo de 12 meses se enfrentó a sus primeras elecciones. Ganó. Y así una vez y otra. Hasta en ocho ocasiones.

Llegó el momento en que el partido lo aleccionó: “O te dedicas al 100% a la política o te vas a tu casa”. Dejó su trabajo de enmarcación de cuadros y asumió que la jornada en el Ayuntamiento empieza a las 07:00 “o antes” y termina “cuando se pueda, sin mirar el reloj”. Los granjueleños presumen ahora, por ejemplo, de que el 85% de las calles son en plataforma única, sin barreras arquitectónicas, aunque para Izquierdo las infraestructuras “no son importantes”. “Con el tiempo, todo se puede conseguir. Lo fundamental es la ciudadanía, que se sienta tranquila, bien”, defiende un alcalde que dice “no creer en las redes sociales” sino en el cara a cara, en el encuentro por la calle y en la conversación amigable.

Bartolomé Madrid recibe un desfibrilador en Añora. Bartolomé Madrid recibe un desfibrilador en Añora.

Bartolomé Madrid recibe un desfibrilador en Añora. / El Día

Bartolomé Madrid, Tolo como todo el mundo lo conoce en Añora, inicia su séptimo mandato –junto al regidor de Espiel, José Antonio Fernández, son los dos alcaldes más longevos del PP–. “No hay ningún sectarismo ni privilegio político”, responde cuando se le cuestiona por el motivo de este respaldo durante décadas. Ylos vecinos de Añora, un caserío de granito y cal de 1.500 habitantes esparcido en la dehesa pedrocheña, “han visto cómo se ha evolucionado y cómo ahora tienen mejores infraestructuras y servicios”.

Médico de profesión, se interesó por la política en quinto de carrera. “La sociedad estaba muy radicalizada y surgió el Centro Democrático y Social (CDS)”, relata. Se volcó en aquella campaña en un momento en que España se abría paso a manotazos hacia la modernidad y recuerda como una revelación un viaje en el autobús de campaña con Adolfo Suárez por Posadas y Almodóvar del Río, municipios de la Vega de jornaleros y latifundios. Aquel magnetismo lo atrapó para siempre: “Tenía claro que no me dedicaría a la medicina asistencial y buscaba otras opciones. Estaba a punto de viajar a Italia por una oferta de un laboratorio médico cuando me llamaron del CDS. Tomé esa decisión y me cambió la vida”.

Más allá del virtuosismo de la Fiesta de la Cruz, la Añora de ahora poco tiene que ver con la de su primer mandato, de 1995. Con 200.000 metros cuadrados de suelo industrial y ejemplo en toda España de lo que significa el aprovechamiento de las nuevas tecnologías en el mundo rural –es la localidad de su tamaño que más compra en Amazon y existe una declaración con su nombre–, está abierta a la llegada de inversores. Aunque, insiste, la clave está en tener una relación “muy directa” con los ciudadanos. ¿Y un proyecto del que se sienta especialmente orgulloso? La plaza de España, resultado de un plan urbanístico minado de vicisitudes, incluido un proceso judicial que llegó al Supremo después de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le retirara una subvención.

Sierra Luque, de Los Mochos a Altojardín

A Sierra Luque, la regidora más longeva de IU, es difícil encontrarla delante del ordenador y no quiere saber nada del mundo digital. Llegó a la Alcaldía de Almodóvar del Río en 2003, y desde entonces ha cosechado varias mayorías, la del pasado domingo absoluta, con el 56% de los votos. Lo suyo es la convicción del cuerpo a cuerpo y una constancia rayana en cabezonería.

Sierra Luque, reunida con empresarios de Almodóvar del Río. Sierra Luque, reunida con empresarios de Almodóvar del Río.

Sierra Luque, reunida con empresarios de Almodóvar del Río. / El Día

Quiso que el municipio, de 7.900 habitantes, tuviera playa y el año pasado lo logró, con un arenal, sombrillas caribeñas, un chiringuito y barcos de paseo para disfrutar de los atardeceres en La Breña. Ahora ha puesto a todos los vecinos a hacer ejercicio gracias a un programa pionero en el conjunto de España para reducir la obesidad infantil, y el turismo no para de crecer gracias a que el Castillo que corona el municipio, con soberbias vistas sobre la Vega, fue escenario de la séptima temporada de Juego de Tronos. Cuentan que la productora concertó una cita entre la regidora y parte del elenco de la serie, pero a Sierra Luque, más preocupada por la seguridad en Los Mochos, su barriada, o en lograr el tren de Cercanías –la espina clavada de su gestión– poco le interesó aquella cita con Cersei Lannister y sus intrigas con los Tyrell. Sí está claro que, de momento, el trono de hierro de Almodóvar le pertenece.

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