Su propio afán
Enrique García-Máiquez
Rey de reyes
La intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura de su presidente para ser enjuiciado en Estados Unidos, es total y absolutamente contraria al Derecho Internacional, pero también lo es hacerse con una presidencia del gobierno a través del fraude, sin mostrar las papeletas y actas que demostrarían que Maduro ganó las elecciones. Si dirigentes profundamente democráticos han aceptado una operación intolerable es porque Maduro se autoproclamó presidente sin haber ganado las elecciones, porque es un auténtico dictador, llenó las cárceles de presos políticos, aplicó la tortura y “desapariciones” para deshacerse de sus adversarios y acabó con las libertades del pueblo venezolano.
Trump afirma que busca la transición de Venezuela hacia la democracia, pero advierte que él controlará esa transición. De momento ha dado vía libre a que se cumpla la ley y la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las funciones de presidenta.
Es una mujer probablemente tan corrupta como Maduro, pero infinitamente más inteligente. La gran incógnita es si defenderá lo que dice defender, la independencia de Venezuela frente a la tutela de Trump, que pretende mandar sin complejos, o si por el contrario Delcy se inclina por convertirse en aliada de Trump para que se produzca el cambio… y salvarse ella y no acabar como Maduro.
En España, los acontecimientos de Venezuela suponen un revulsivo para el sanchismo y sus socios, algunos de ellos con mucho que ocultar por sus estrechas relaciones económicas con el chavismo. Albares, uno de los más torpes ministros actuales, ha ofrecido la mediación de España entre Venezuela y Estados Unidos, cuando debería saber que España, desgraciadamente, no pinta nada para Trump.
El problema para Sánchez se llama Zapatero. Fue mediador entre Maduro y el Gobierno español, entre Maduro y empresarios españoles, y entre empresarios de Venezuela y el Gobierno español. El caso Plus Ultra, por ejemplo. Maduro y Delcy Rodríguez han sido, hasta ahora, los principales valedores para los negocios venezolanos de Zapatero.
Donald Trump tiene muy buena información sobre el ex presidente. Más que el propio Sánchez, que admira a ZP, lo considera un gran negociador que le abre puertas internacionales, como las de China. Ingenuo: detrás de esas puertas había negocio para ZP.
El futuro del ex presidente español se presenta turbio. El llamado Pollo Carvajal, que trabajó para los servicios de inteligencia del chavismo y se exilió en España hasta que fue extraditado a Estados Unidos, es quien ha dado a Trump la excusa de “secuestrar” a Maduro para llevarlo ante un tribunal estadounidense y responder de sus vínculos con el narcotráfico. Carvajal tiene información de primera mano sobre los vínculos económicos de Zapatero con el chavismo.
Sánchez se enfrenta a un campo plagado de minas.
También te puede interesar
Su propio afán
Enrique García-Máiquez
Rey de reyes
Postrimerías
Ignacio F. Garmendia
Epifanías
Los nuevos tiempos
Nuevo ‘Orden’ Mundial
Cambio de sentido
Carmen Camacho
Que Estados Unidos nos libere