Túnel en el Estrecho

18 de enero 2026 - 03:08

Construir un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó hace 40 años y fue descartado. Ya sabemos que rinde pleitesía al rey de Marruecos y que no ha dudado en dejar tirados a los saharauis. También extraña que la Junta de Andalucía no se oponga a ese proyecto, que por cierto costaría 8.500 millones de euros. Es decir, casi el doble de los 4.800 millones que María Jesús Montero ofrece a Andalucía en su utópica financiación.

Como diría alguna política progresista demagoga, con esos 8.500 millones se podría contratar a muchos médicos para el SAS y construir cientos de viviendas para jóvenes. Sorprende que se destine ese dinero al túnel del Estrecho, ya que no quisieron invertir en el túnel del Guadalquivir para la SE-40 en Coria, a pesar de que era beneficioso para las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva. Ese túnel de la SE-40 hubiera sido de 15,4 kilómetros, mientras el del Estrecho tendría 65 kilómetros (de ellos 40 en territorio español). El de la SE-40 se descartó por su dificultad técnica, que es irrisoria comparada con un túnel submarino en el Estrecho; y por su carestía, que era diez veces inferior al proyecto entre España y Marruecos.

Ahora dicen que el túnel empezaría en Vejer de la Frontera, cuyo frente marítimo se limita a la playa de El Palmar. El proyecto perjudicaría a la agricultura y la pesca andaluza, al abaratar los costes de Marruecos, que ya tiene mano de obra más barata. Perjudicaría al puerto de Algeciras en beneficio de Tánger. Y perjudicaría al turismo, al colapsar con camiones los entornos de Chiclana y Conil, donde se concentra el turismo del lujo en Cádiz. Se habla de una conexión ferroviaria a Vejer, que no existe. Y de enlazarlo con la N-340, que tiene pendiente la autovía entre Vejer y Tarifa desde hace más de 20 años.

Esa pleitesía a Marruecos no ha sido explicada por Pedro Sánchez, ni por el ministro tuitero Óscar Puente, del que dependerían esas obras. Aunque se terminarían en 2040, y es poco probable que ambos ocupen cargos públicos entonces. Bueno, nunca se sabe.

Ya sólo le falta que la final del Mundial de fútbol de 2030 se juegue en Marruecos. Y que le regalen una chilaba.

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