Los papeles del 23-F

24 de febrero 2026 - 03:08

Pedro Sánchez ha entrado en la dinámica enloquecida de anunciar todos los días iniciativas destinadas solo y exclusivamente a ganar votos en las próximas elecciones autonómicas, que asienten el voto de cara a las elecciones generales cuando tenga a bien convocarlas. Promete subvenciones y dádivas sin límite, regularización de centenares de miles de inmigrantes sin el mínimo control y sin cumplir la normativa de la UE que está obligado a cumplir y, dato aún más relevante, sin tener aprobados los Presupuestos. Por eso se guarda muy mucho de explicar de dónde va a sacar el dinero para cumplir lo que promete.

Ayer, para satisfacer a una izquierda recalcitrante que no encuentra el momento de desacreditar a quienes transformaron una dictadura en una democracia, anuncia que se van a desclasificar los documentos del 23-F. Lo anuncia con el tono de quien va a revelar los grandes secretos de aquella intentona golpista, en la que la izquierda se empecina en buscar puntos oscuros. Sánchez debería andarse con cuidado, porque si alguien puede salir escaldado es algún miembro destacado de la dirección de entonces del PSOE que, de forma irresponsable, mantuvo reuniones con un militar que, sin sospecharlo el socialista, conocía que estaba en marcha la intentona.

Ha insinuado algún sanchista que lo que pretende Sánchez es hacer público el tantas veces mencionado en estos años Informe Jáudenes, encargado por el CESID –el antiguo CNI– a un coronel de conocido rigor e independencia. El informe, de apenas 20 folios, es de sobra conocido, y no dice nada que no se mencionara durante el juicio que se prolongó durante varias semanas y condenó a importantes militares y a un puñado de civiles.

Lo que ocurrió el 23-F se sabe perfectamente, ha habido investigaciones militares, periodísticas y fiscales. La rumorología ha sido amplia y muchas de las sospechas fueron desarticuladas a lo largo de estos 45 años por toda clase de analistas. Algunos de ellos, con el único objetivo de implicar a quien querían implicar. Sin éxito. Los culpables son los que son.

Lo que parece que busca Sánchez y los que piensan como él, es implicar al Rey Juan Carlos. Sin embargo, no solo paró el golpe sino que fue implacable con sus promotores, a pesar de con algunos de ellos mantenía una sincera relación de afecto. Si hubiera apoyado el golpe, solo tenía que abstenerse, pero no lo hizo: desde el primer momento intentó abortarlo.

Lo único que va a provocar Sánchez es una nueva decepción en quienes siguen pensando que la Transición fue un episodio perfectamente olvidable. Los documentos de aquella época demostrarán que los protagonistas de aquella nueva España ordenaron una investigación rigurosa sobre la intentona para que los golpistas fueran castigados conforme a la ley.

Una actitud propia de los demócratas. Que se echa de menos en algunos de los actuales dirigentes.

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