Otra inmoralidad

02 de febrero 2026 - 03:07

Pedro Sánchez va a tener que demostrar, con hechos, que su decisión de promover la regularización de los inmigrantes que lleven más de cinco meses residiendo en España no se debe a su publicitada inquietud por los asuntos humanitarios; tampoco tiene que ver con su conocimiento de la cosa pública, que justificaría esa regularización porque necesitamos con urgencia mano de obra en sectores de primer orden por falta de trabajadores. El de la vivienda, por ejemplo, con proyectos de gran repercusión social, económica y política, que no se podrán cumplir sin trabajadores que se pongan el casco dispuestos a subirse a un andamio y levantar esos bloques que solucionarían el problema que los españoles consideran el más grave que sufren actualmente.

En un mitin de Podemos en Zaragoza en este último tramo de la campaña aragonesa, Irene Montero ha lanzado una advertencia a Pedro Sánchez: no se conforma con la regularización de inmigrantes que lleva tiempo pidiendo su partido, sino que el siguiente objetivo es exigir que esos inmigrantes en situación legal puedan ejercer su derecho a voto. Y, con la generosidad que con la que trata Sánchez a sus socios –aunque Podemos no es incondicional ni mucho menos– puede caer en la tentación de asumir lo que pide el partido de Iglesias, Belarra y Montero, porque también Sánchez tiene objetivos marcados: mantenerse en Moncloa como sea. Solo los ciudadanos nacionalizados pueden votar en las elecciones generales y autonómicas; en las municipales pueden hacerlo quienes cuentan con acuerdos de reciprocidad entre España y sus países de origen, como ocurre con Ecuador, Colombia y Perú, entre otros; de ahí proceden el mayor número de inmigrantes latinoamericanos, que a su vez suman el mayor número de la totalidad de inmigrantes que llegan a España. Pedro Sánchez pierde la careta de buenismo con la que su Gobierno aprobó un decreto que no pasa por el Parlamento. Y que incrementa el voto de Vox, lo que Sánchez sabe mejor que nadie. Desde la semana pasada Vox centra su campaña aragonesa en los aspectos más negativos de la regularización, asustando a sus seguidores sobre sus consecuencias y acusando al PP de no enfrentarse al Gobierno.

Es impensable que Podemos no haya adelantado su exigencia del voto inmigrante en las negociaciones que ha mantenido con el Gobierno para garantizarse su apoyo en futuras iniciativas. Algunas de ellas, muy polémicas, no van a ser gratis total. Se calcula que antes de fin de año se habrán regularizado unos 800 mil inmigrantes. Un porcentaje de ellos bendecirán con su voto a los candidatos socialistas municipales, a la espera de que puedan votar también en las generales. Los ejemplos de inmoralidad que ha demostrado este presidente lleva a sospechar que Podemos tiene motivos esperanzadores de llevarse el gato al agua. No se conforma con las leyes que promovió y han sido desastrosas para España. Empezando por la del solo sí es sí, excelente para los delincuentes sexuales.

stats