La Rayuela
Lola Quero
Heredero de 1981
Nadie defiende con firmeza a las empresas”. Gerardo Cuerva, ex presidente de Cepyme que fue destronado el año pasado por Ángela de Miguel, la candidata lanzada por Garamendi, tras una dura contienda electoral, ya prepara, rumia y lanza advertencias claras sobre su intención de dar el salto a la CEOE, que este año tiene que afrontar el proceso de renovación.
Delante de Javier González de Lara, que también será revalidado al frente de la CEA en unos días, el empresario granadino lanzó el martes pasado un mensaje muy claro que resonó fuerte en Madrid. Cuerva dio el primer aviso importante desde su fortín provincial el día de la toma de posesión como presidente de los empresarios granadinos. Ha sido reelegido por aclamación para emprender su sexto mandato y cuenta con el apoyo sin fisuras (que se conozcan) de todos los sectores.
No olvida el granadino lo vivido en su derrota del año pasado como aspirante a seguir al frente de la pequeña y mediana empresa española, tanto por la clara apuesta de Garamendi para quitarlo del medio como por el giro no esperado y de última hora de los dirigentes empresariales andaluces. Por eso los presentes a ese acto en Granada escucharon el discurso de Cuerva sin dejar de observar de reojo la reacción de González de Lara a cada una de sus palabras, cristalinas, contundentes y con un aviso a navegantes: “No está en mi ADN guardar silencio”.
El granadino aprovechó sus habituales críticas al actual Gobierno de Pedro Sánchez para trasladar su verdadero mensaje, el que iba al corazón de la CEOE. Lamentó el “silencio cómodo y la tibieza” actuales a la hora de defender al sector empresarial y lo planteó de un modo que sonaba algo así como una traición a sus mayores.
Gerardo Cuerva utilizó la memoria de los primeros presidentes empresariales de la democracia para presentar sus credenciales, una estrategia clara de presentarse como el verdadero sucesor. Arrancó su discurso hablando de lo que ocurría en España en 1981, en el momento del intento de golpe de estado de Tejero, y citó nombres como el de Carlos Ferrer Salat o Manuel Otero Luna y su lucha por la libertad empresarial. Lamentó que más de cuatro décadas después la reivindicación tenga que ser la misma. Si algo iguala estos tiempos de la política española con aquel momento histórico es la polarización. Y Cuerva ha dejado claro que quiere coger el testigo.
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