Desastres no solo naturales

05 de febrero 2026 - 03:06

El siglo que empezó con el mayor ataque terrorista de la historia –11 de septiembre de 2001: 2.996 muertos y 25.000 heridos– y siguió con la pandemia de Covid –entre siete y quince millones de muertes, según la OMS– se está convirtiendo en el de los inviernos de inundaciones y los veranos de incendios. Tampoco el siglo XX, en sus primeros 45 años, fue para enmarcarlo si sumamos las víctimas de la epidemia de gripe española y las dos guerras mundiales que sumaron más de 150 millones de muertos solo en tres décadas.

A lo que parece, pasado ya un cuarto del siglo XXI, la amenaza inmediata cuyos efectos ya sufrimos está relacionada con el cambio climático. El pasado septiembre se alertaba de que las condiciones extremas de calor, sequedad y viento favorecieron los gigantescos y devastadores incendios de agosto en España y Portugal. Según World Weather Attribution, iniciativa científica internacional que analiza y cuantifica, en tiempo casi real, la influencia del cambio climático causado por el hombre en fenómenos meteorológicos extremos, la acción humana habría multiplicado por cuarenta la probabilidad de que se den las condiciones extremas que alimentaron los incendios forestales de este verano en España y Portugal, advirtiendo que las olas de calor son ya doscientas veces más probables y hasta 3ºC más intensas que en la época preindustrial. Un mes después, en octubre, un informe de Transición Ecológica identificaba los peligros, de las sequías a las inundaciones e incendios, en catorce sectores clave a los que se enfrenta España debido a la crisis climática.

Los hechos son los hechos. La dana de octubre de 2024 provocó 230 víctimas. Ese mes fue el más lluvioso de la serie histórica en España. 2025 fue el peor año de incendios desde que existen registros, produciéndose los fuegos más voraces de la historia. Y estamos viviendo el enero y febrero más lluvioso en lo que llevamos de siglo. Ha llovido un 85% más de la media establecida. Según el profesor de investigación del CSIC Fernando Valladares (La Tarde, COPE), estas lluvias torrenciales responden a una combinación letal: el debilitamiento del vórtice polar y unos mares excepcionalmente calientes que emiten enormes cantidades de humedad a la atmósfera. Es decir, al cambio climático que aún algunos niegan.

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