Carmen Camacho

La Tierra es plana

Cambio de sentido

En nuestro mapamundi mental, China y Norteamérica están a tomar viento una de otra

14 de febrero 2023 - 01:49

Afirmo tajantemente que, a efectos prácticos, la Tierra es plana. Redondita, pero plana. Como un plato colgado en una pared. O al menos lo ha sido hasta hace poco más de una semana. Lo intuí el día que el poeta cubano Víctor Rodríguez Núñez me invitó a ir a recitar a Pekín. La fecha que me propuso estaba próxima a uno de mis viajes a Colombia, así que pensé que lo mejor era ir a América a hacer mi trabajo y, desde allá, volar a China. Imposible: para llegar hasta Pekín por Bogotá, las compañías aéreas me mandaban de forma preferente por Londres o Estambul; me devolvían a Europa y me imponían un trayecto de 50 horas. "¿Y no podemos ir por detrás?", me preguntaba, alucinada, mientras le daba la vuelta al globo terráqueo que desde el año de la yenka coge polvo en mi vitrina. Ahí fue donde comencé a dudar de la condición esférica del planeta. En puridad, entre la parte más oriental de Asia y la más Occidental de América distan 82,7 kilómetros, pero en la práctica vivimos instalados en un tierraplanismo cognitivo que nos hace pensar y actuar como si China y Norteamérica estuvieran a tomar viento una de otra. La división del mundo en Oriente y Occidente, con sus marcadas diferencias en filosofía, ideología, religiones y sistema político, nos hace pensar en dos bloques: los buenos y los malos. Este es, por defecto, nuestro mapamudi mental.

Hace pocos días, una noticia dio un meneo a nuestra visión plana del mundo. Estados Unidos capturó un globo chino en Carolina del Sur. Fue entonces cuando recordé que las dos potencias no están en los extremos tal y como suelen pintárnoslas, sino lo suficientemente cerca como para decir que se te ha escapado un globo y te lo abatan los gringos por andar cotilleando con él. Desde entonces, Estados Unidos no ha cesado de avistar y abatir objetos volantes rarunos. Van a uno por día. Como al fin en nuestras cabezas la Tierra ha tomado la esfericidad que le es propia, no hemos tardado en maliciarnos que esos ovnis son en realidad drones chinos; eso, o que los alienígenas también se han dado cuenta de que la Tierra es redonda, y nos están atacando por detrás: aún no se sabe. Sinceramente, entre una invasión alienígena por la espalda y el choque de bloques, no sé con qué Apocalipsis quedarme. Lo que sí sé es que todo parecía medioqué hasta que la

Tierra, de súbito, en nuestras cabezas se ha convertido en lo que es, una bola que no para de dar vueltas. Con la ideología menteplanista se vivía mejor.

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