Cultura

La representación de ‘Fuenteovejuna’ ya tiene fecha para 2020

  • El Ayuntamiento mellariense está cerrando la contratación de la dirección de la obra

Una escena de ‘Fuenteovejuna’, en la representación de 2018. Una escena de ‘Fuenteovejuna’, en la representación de 2018.

Una escena de ‘Fuenteovejuna’, en la representación de 2018. / E. Mauriz

La representación de Fuenteovejuna ya tiene fecha para 2020. La alcaldesa mellariense, Silvia Mellado, ha avanzado que tiene prácticamente decidida la adjudicación del proyecto entre las propuestas que se han presentado por parte de varios directores que estaban interesados en poner en escena este clásico del Siglo de Oro.

“Estamos ahora cerrando la contratación de la dirección y empezaremos a funcionar”, ha indicado Mellado, que ha mantenido encuentros con responsables de diferentes administraciones para presentarles el proyecto “y saber el apoyo que podemos tener”. La obra volverá a la plaza Lope de Vega de Fuente Obejuna entre el 14 y el 18 de agosto del próximo año.

La última representación del texto de Lope de Vega se llevó a cabo en 2018 y acudieron 8.000 espectadores. La dirección recayó en Ángel Luis Martín, que tuvo a su cargo a 300 actores locales que desempeñaron papeles principales y secundarios. El libreto fue adaptado por Manuel Gahete y se introdujeron una serie de cambios, con un papel preponderante de la mujer.

Otra de las modificaciones fue la introducción de cuatro personajes nuevos, entre los que se incluían dos mujeres, que fueron los encargados de narrar la historia y que servían como alivio cómico entre las distintas escenas. Su papel se volvía más importante en la conclusión del relato, cuando lanzaban un alegato en contra del abuso del poder y realzan el papel de la mujer en la sociedad y la fuerza del colectivo femenino ante situaciones de desigualdad e injusticia.

La música fue interpretada por la Banda Municipal de Fuente Obejuna, que acompañó las distintas escenas, sirviendo como orientación para distinguir la situación en la que se enmarca la acción y generó una atmósfera sonora que hacía que el público pudiese introducirse en la obra a través de todos los medios disponibles.

Las piezas estuvieron compuestas por el músico Cristian Escalero y se adaptaron a la obra y a los cambios introducidos en el libreto, como ya hizo en 2004.

En cuanto a escenografía, se profundizó en una técnica que compartía protagonismo con los actores en escena a través del mapping, que recreaba las distintas estancias en las que se desarrolla la acción para generar una sensación de realismo mayor, además de distintos efectos visuales que acompañaron la ambientación y la estética de la obra y que potenció el impacto que genera en los espectadores.

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