Entrevista con Concha Velasco | Actriz “Lo primero que haré en Córdoba será visitar a Antonio Gala y darle un abrazo”

  • Concha Velasco (Valladolid, 1939) regresa al Gran Teatro el 1 y el 2 de junio para meterse en la piel de Lucrecia Conti en 'El funeral', una obra dirigida por su propio hijo, Manuel M. Velasco

La actriz Concha Velasco recoge el Premio Max de Honor 2019 La actriz Concha Velasco recoge el Premio Max de Honor 2019

La actriz Concha Velasco recoge el Premio Max de Honor 2019 / Efe

–¿Qué van a encontrarse quienes vayan a este velatorio?

–Una función muy divertida, una obra moderna y sobrenatural, como dice el director, que es mi hijo Manuel. Es una función escrita por un joven y para jóvenes, en la que los mayores se lo pasan fenomenal. Y en Córdoba, qué voy a decir, he tenido tantos éxitos a lo largo de mi vida… La última vez, con Reina Juana, me caí al salir del camerino y me partí un pie, que todavía sigo yo…

–Entonces los recuerdos más recientes de Córdoba no son demasiado buenos...

–Solo el último. Reina Juana era tan estupenda la obra y me daba tantas satisfacciones y tenía que hacer tanto ejercicio que no lo calculé bien. Pero en Córdoba tengo recuerdos de antes de la inauguración del arreglo del teatro. Con Carmen, Carmen, Antonio Gala, todos los musicales que he hecho maravillosos allí… Por Dios, ese camerino que nos lo hicieron especial para Montserrat Caballé en el segundo piso y teníamos que subir en el ascensor. Montserrat Caballé bromeaba y decía, pero cómo voy a subir yo en un ascensor.

–¿Qué se siente al asistir a su propio funeral?

–Es el funeral de Lucrecia Conti, no mi funeral, aunque ahora se hayan puesto de moda, según he visto en la tele. Pero esto es una obra de teatro-teatro, con cinco técnicos y cinco actores. No es un espectáculo de esos para salir del paso, sino una función que cuesta poner en escena y tiene que salir bien. Y cómo va a lucir en ese teatro, por Dios, no nos lo vamos a creer de bonito. Y además me encanta volver a Córdoba, porque tengo que ver a Antonio Gala. Últimamente no he podido ir a la Fundación y me habían pedido hace tiempo hacer una conferencia sobre Antonio Gala, pero no pude ir porque no me dejó mi empresario del teatro La Latina. Así que lo primero será ir a visitar a Gala si me lo permiten, verlo y darle un beso y un abrazo.

–¿Qué le debe a Antonio Gala?

–Las mejores obras de mi vida, tanto en teatro como en televisión y cine. A él le enfada que diga que soy su musa, pero he estrenado seis obras suyas, dos musicales y cuatro dramáticas. Y he hecho la película Más allá del jardín.

"A Antonio Gala le enfada que diga que soy su musa"

–¿Cómo ha sido ponerse a las órdenes de su hijo?

–Al principio era difícil, porque como soy tan disciplinada no quería que se notara que era mi hijo. Pero ahora nos reímos tanto con el trabajo de mis compañeros, que son tan buenos y están tan divertidos, que me regaña.

–Suele decirse que trabajar con familiares no depara buenos resultados.

–Clint Estwood con quién trabaja… Con su hijo. Y Meryl Streep igual, con sus hijas. Por Dios, y los Ozores. Los Guillén Cuervo. Los Bardem… Pero si las sagas familiares es lo mejor que te puede pasar en la vida, sobre todo si tienen talento. Y Manuel lo tiene, muchísimo. Y Paco hijo también, que hace unos vídeos estupendos. Pero por lo que sea luego no le pagan, y yo le he dicho que no lo haga más, porque hay que cobrar, hijo mío.

–Acaba de recibir en Valladolid el premio Max de honor a toda su carrera. ¿Cómo lo ha vivido?

–Con mucha emoción. Los premios Max están muy valorados. Tengo uno por el musical Hello, Dolly! como empresaria. Pero este Max, en Valladolid, mi pueblo… Qué bonito ha sido.

–¿Le queda algo por hacer en su vida profesional?

–Pues si no me quedara algo por hacer, me caía ahora mismo de la silla desde la que te hablo. Voy a cumplir 80 años y tengo la cabeza lúcida. Además, me he adelantado a los papeles de señora mayor para que no se me note que lo soy de verdad. Desde Teresa de Jesús, incluso con Antonio Gala Las manzanas del viernes, que era una maravilla; Inés desabrochada… Ahora que soy mayor de verdad, pues no se nota. Y además, como no me opero de estética ni me disfrazo de chica joven, estoy en la línea de Nuria Espert, de Lola Herrera, de Julia Gutiérrez Cava, que son mis referentes en España.

–¿Qué queda de la joven de Valladolid que interpretaba 'Las chicas de la Cruz Roja'?

–Quedan la ilusión, la alegría, las ganas de hacerlo bien… Lo recuerdo con agradecimiento, aunque yo eso de mirar para atrás, ni para coger impulso.

–¿Siente que ese cine se ha denostado?

–No, no, no… Eso lo decís los periodistas por decir. Presento Cine de Barrio y es el programa con mayor audiencia de TVE. Lo que pasa es que la cadena no lo anuncia demasiado porque no hace falta. Solemos hacer un 12, un 14 de audiencia. Porque a la gente le encantan las películas que ponemos.

"Presento 'Cine de Barrio' y es el programa con mayor audiencia de TVE"

–Cuando presentó ‘El funeral’, se malintepretó que dejaba los escenarios.

–Pues eso lo dije yo en Valladolid cuando me dieron la medalla de la ciudad y un homenaje maravilloso en el Teatro Calderón. Una es de lágrima fácil, porque allí tengo calle, tengo teatro, tengo placa, soy embajadora… En el año 58, cuando hice Las chicas de la Cruz Roja, ya me hicieron el primer recibimiento. Aunque yo no he vivido ahí, eh, que me he criado en Marruecos, pero toda mi familia es de ahí. Bueno, que Valladolid para mí es muy importante y, en ese momento yo dije: pues qué momento tan bonito para retirarse.

–¿Y esa retirada va a llegar?

–Qué va. Yo tengo firmado con El funeral hasta que cumpla 82 años. En agosto paro y voy a Mérida a hacer una versión de La metamorfosis de Ovidio, dirigida por Diego Serrano. Y luego vuelvo hasta yo qué sé. Menos en mi cumpleaños, que este año no quiero pasarlo en un teatro. Los 80 quiero celebrarlos en casa, pero desde luego en un teatro no. Así lo he pedido y han cambiado la gira. Iba a Melilla, que me gusta mucho, pero que no. Que los 80 en casa.

–Ha sido muy activa políticamente en una parte de su vida, y este domingo toca ir a votar. ¿Algún mensaje que quieran lanzar?

–Si yo dejara de votar, mi madre se levantaría de la tumba y me daría con un palo en la cabeza. No voy a decir a quién voto, porque no me da la gana, pero todo el mundo sabe que soy socialista, católica practicante y española. Una vez me vine desde Las Palmas de Gran Canaria porque no lo había hecho por correo, voté, me volví en otro avión y llegué a la función por el cambio horario. Que hay que votar, porque la gente muere en países porque no tiene libertad. Es como lo de las vacunas, que siempre me pongo muy pesada. Hay que votar y hay que vacunar a todo el mundo. Mi madre se me volvería a aparecer si no votara, que se me ha aparecido durante mucho tiempo.

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