fútbol mundial de rusia 2018

Aliosha y Antoshka, la esperanza gemela rusa

  • Los dos hermanos que juegan para el Lokomotiv de Moscú representan la savia nueva de la 'Sbornava'

Alexei Mirantschuk, Vladimir Gabulov, Yuri Zhirkov y Anton Mirantschuk, en un entrenamiento. Alexei Mirantschuk, Vladimir Gabulov, Yuri Zhirkov y Anton Mirantschuk, en un entrenamiento.

Alexei Mirantschuk, Vladimir Gabulov, Yuri Zhirkov y Anton Mirantschuk, en un entrenamiento. / dpa

Una de las mayores esperanzas de Rusia de evitar un papelón futbolístico en su Mundial es el apellido Miranchuk. Y para su fortuna, el seleccionador Stanislav Cherchesov lo tiene en el plantel por partida doble: los gemelos Alexei y Anton Miranchuk parecen ser de los pocos futbolistas rusos capaces de darle vuelo a la deslucida Sbornaya modelo 2018.

A sus 22 años, Alexei y Anton guiaron al Lokomotiv de Moscú al título de la liga rusa y ahora pretenden trasladar ese impacto al ámbito internacional. Por eso, se ilusionan con jugar juntos mañana, cuando los anfitriones debuten ante Arabia Saudí. "Eso sería un gran honor", remarcó Alexei. Su hermano Anton, diez minutos más joven, añadió: "Pero también aceptamos cuando juegan otros".

La ambición deportiva, el fútbol dinámico y la humildad fuera del campo de Aliosha y Antoshka, los apodos con los que se los conoce, no sólo enamoraron a los fanáticos del Lokomotiv. Son de los jugadores más queridos de la selección.

Para el fútbol ruso, dos gemelos en un mismo equipo no es algo novedoso. Kyrill y Dmitry Kombarov jugaron para el Spartak de Moscú mientras que Vasily y Alexei Berezutski lo hicieron para el rival de la ciudad, el CSKA. Durante más de una década, los Berezutski fueron los referentes de la Sbornaya, con casi 160 partidos internacionales jugados juntos.

Desde su aparición en la liga, la carrera de los gemelos tuvo un ascenso meteórico, que ni siquiera ellos ni su familia podían augurar. Así lo contó Anton en la televisión local: "Cuando hablábamos de lo que deberíamos hacer además de la escuela, nuestra madre Jelena quería enviarnos a danza. La convencimos de que no lo hiciera".

Todo comenzó en Slavyansk-na-Kubani, una ciudad de 60.000 habitantes en el sur de Rusia, donde los hermanos Miranchuk nacieron el 17 de octubre de 1995. Como eran demasiado débiles, el Spartak de Moscú rechazó a los dos jóvenes de 15 años, pero el rival de la capital rusa reconoció las habilidades de los hermanos y los sumó a sus divisiones juveniles. Sin embargo, el camino de ambos fue diferente. Mientras Alexei progresó rápidamente y se sumó al primer equipo, Anton se mudó a Estonia para ganar minutos en el Levadia Tallinn. "Allí he madurado", reconoció.

Confundirlos es una situación cotidiana. Incluso la directora deportiva del club moscovita, Olga Smorodskaya, no pudo distinguir a sus futbolistas estrellas: después de un gol clave felicitó a Anton, cuando en realidad el autor del tanto había sido Alexei.

Pero por más que compañeros y rivales se los confundan, con las chicas no sucede lo mismo, según confesó Aliosha. "Una vez fui a una reunión con la novia de Antoshka, Xenia, que no me había visto antes". Pero el engaño no funcionó. "Ella se dio cuenta del truco antes de que pudiera decir una palabra".

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