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"Los fallos de un portero cuestan goles, pero a esa presión te acostumbras"

  • El joven guardameta blanquiverde, que debutó ante el Extremadura en liga, tiene claro que "el equipo está más centrado y la dinámica positiva era cuestión de tiempo"

  • "Córdoba me encanta y está cerca de casa", reconoce

"Los fallos de un portero cuestan goles, pero a esa presión te acostumbras" "Los fallos de un portero cuestan goles, pero a esa presión te acostumbras"

"Los fallos de un portero cuestan goles, pero a esa presión te acostumbras" / fotos: Juan ayala

Marcos Lavín (Madrid, 1996) es uno de los futbolistas del momento en el Córdoba. La lesión de Carlos Abad le ha abierto de par en par las puertas de la titularidad y le ha permitido debutar en liga. A pesar de su juventud, Lavín asume con naturalidad la oportunidad que se le presenta y asegura no sentir la presión que en el fútbol suele recaer sobre una posición que supone la última barrera entre el delantero y el gol. Será porque lo de ser portero lo lleva en la sangre que se le ha visto la entereza de un veterano en sus primeros pasos en Segunda. La confianza en su potencial es total en el club, donde muchos lo ven como el futuro meta del Córdoba a corto plazo.

-Con 22 años, acaba de debutar en Segunda División, un momento mágico, imagino.

-Es un momento que llevaba esperando mucho tiempo, aunque se dio por la lesión de Carlos, que me deja un pequeño sabor amargo, pero obviamente me siento feliz por el debut y más por cómo salió el partido.

-¿Es el partido que ha jugado con más público en las gradas?

-Sí, así es, nunca había jugado ante tanto público y la verdad es que fue increíble, durante los 90 minutos y después. Cuando llegas a casa y recuerdas lo que has vivido, con el apoyo de la afición, el ambiente que se creó... fue una cosa de locos, un partido impresionante.

-¿Cómo se maneja la presión de jugar ante 12.000 personas en una posición tan delicada como la de portero?

-No piensas en el público. Cuando estás en el campo da igual que en la grada haya 12.000, 30.000 o diez personas, porque al final estás tan metido en el partido que eso no te preocupa. Pero es verdad que el apoyo se siente, sobre todo cuando juegas en casa y se da un partido como el del otro día, que la gente aprieta tanto en los últimos minutos. Ese apoyo se nota y siempre ayuda.

-Su debut no ha podido llegar en mejor momento, con victoria y con el equipo ganando en confianza.

-Es lógico y cuando se valora eso hay que tener en cuenta el verano que hemos vivido a nivel de club. En las primeras jornadas estábamos más fuera que dentro mentalmente, era una situación más complicada. La pretemporada tampoco fue demasiado buena. Ahora ha pasado un tiempo y el equipo es normal que esté en dinámica ascendente. Yo siempre he defendido que tenemos equipo para estar muchísimo más arriba. Empezamos mal pero ahora el equipo está más centrado y la dinámica positiva era cuestión de tiempo.

-La victoria ante el Extremadura les ha quitado mucha presión. Ya no se ve la tabla desde el puesto de colista.

-Cuando tienes una derrota las semanas se hacen largas. Cuando ganas todo es más bonito, sube la autoestima y se trabaja mejor. Ahora vamos a Mallorca y, no te voy a mentir, estamos convencidos de que vamos a sacar los tres puntos. ¿El no ser colistas? Eso siempre ayuda, aunque la liga acaba de empezar y es muy larga. Obviamente queremos salir cuanto antes del descenso pero la tabla todavía no es significativa.

-Me llamó la atención en su debut la personalidad que tuvo para jugarse dos balones comprometidos con el pie en los primeros minutos, a pesar de que no le salieron bien del todo.

-Es verdad que se me vio impreciso en los primeros balones. Tampoco sé exactamente por qué paso eso. Yo soy un portero al que le gusta jugar con los pies e iniciar la jugada. Pero como todo, son cosas a mirar y corregir para que no se vuelvan a repetir. Afortunadamente no pasaron de un susto.

-El juego con los pies es lo que define al portero moderno. Y usted destaca en esa faceta.

-Desde que salí de la escuela del Real Madrid, que allí nos lo pedían mucho, me manejo muy bien en ese juego, no es algo que me suponga un problema. Pero sí es verdad que el portero principalmente debe dejar la portería a cero, parar. Y si luego puedes ayudar al equipo con tu juego con los pies, es algo añadido.

-En esa tarea de dejar la portería a cero, cada vez ayudan menos los balones, ¿no cree?

-Eso es cierto. En esta temporada por ejemplo el balón de la Copa es mucho más ligero y difícil de blocar. El de liga pesa un poco más, pero es verdad que los fabricantes no hacen los balones pensando en los porteros. En el momento en que hay golpeos fuertes los balones no siguen una trayectoria recta y eso te puede llevar a cometer errores o sentirte más impreciso.

-¿Qué lleva a un niño a decantarse por jugar de portero cuando todo el mundo quiere ser el goleador del equipo?

-En mi caso siempre fue al contrario. Mis dos abuelos han sido porteros y desde muy pequeño me tiraban balones en el jardín de casa y yo estaba siempre en la portería. Con cuatro añitos ya entrenaba con ellos en casa, en Marbella. Pero también es verdad que yo he jugado mucho de jugador también. En alevines jugaba una parte de portero y una de delantero. Y me gusta mucho. También cuando jugaba al fútbol sala.

-¿Es la posición más difícil para jugar a fútbol?

-Yo creo que sí. Tienes que manejar muy bien la presión y si cometes un error siempre se va a ver más que el de un jugador de campo, porque eres el último jugador de tu equipo, estás solo. Los fallos de un portero cuestan goles, pero a esa presión te acostumbras y aprendes a convivir con ella.

-Pero seguro que más de una tarde se ha ido a casa pensándose lo de su elección.

-Eso es cuestión de aprender. Yo ahora cuando cometo un fallo sé que a la semana siguiente puedo redimirme, pero cuando eres más pequeño es normal que te afecte más. Tienes un fallo y te vas tocado a casa, es lo que tiene. Pero a mí personalmente me encanta ser portero, es la posición que he elegido y yo no tengo problema en asimilar los fallos.

-Debuta en una temporada en la que parecía que saldría del club. ¿Llegó a verse fuera?

-Hubo un momento, al principio del verano, en el que se optó por una cesión. De hecho, todo pintaba a que saldría cedido. Pero al final con los problemas del límite salarial se frenó la operación y fue un verano muy complicado. No sabíamos si Pawel se iba a quedar, si el club se iba a quedar con Igor o conmigo... pero al final se produjo la mejor opción para mí, no creo que hubiera una mejor. Estoy en el Córdoba, que es un grandísimo club y que yo creo que debería estar en Primera División. Y personalmente estar en Segunda, con mi edad, es algo también muy bueno.

-El club le ha renovado recientemente hasta 2021, hablan desde dentro de que usted es el portero del futuro del Córdoba.

-Yo estoy muy agradecido al club, al presidente y al cuerpo técnico. Ellos han apostado por mí, por renovarme y darme esa confianza.

-Seguir en Córdoba le da una estabilidad que quizás ya le venía haciendo falta en su carrera.

-Es algo que también influye, claro. A mí Córdoba me encanta como ciudad y además está cerca de mi casa, de Marbella. Por eso yo siempre quise quedarme aquí. Conozco el club, a los compañeros que son como mi segunda familia, y la ciudad, que es pequeñita pero tiene de todo y está cerca de mi casa.

-Hábleme de la relación entre porteros. ¿Cómo se lleva eso de compartir trabajo toda la semana sabiendo que el domingo solo podrá jugar uno?

-Con Carlos [Abad] la relación es magnífica. Somos competencia, pero competencia sana. Nos llevamos muy bien dentro y fuera del campo y creo que eso es bueno para el equipo y para nosotros. La competencia en esto es lo que te hace ser mejor. Yo estoy muy contento con Carlos, porque él me ayuda y yo lo ayudo a él. La relación es magnífica en el día a día.

-¿Suele ser lo habitual?

-Hay gente para todo, pero Carlos es una bellísima persona y nos llevamos muy bien. Yo no lo veo como un enemigo, al contrario, es mi amigo y nos llevamos muy bien. Lógicamente ambos competimos por jugar pero eso no influye en nuestra relación.

-¿Qué guardametas tiene como referentes? ¿Quiénes son los mejores en su opinión?

-Como referente, Iker Casillas siempre ha sido mi ídolo y creo que el mejor portero de la historia. En la actualidad, Oblak y Ter Stegen están a un nivel altísimo. Oblak siempre está bien colocado y Ter Stegen, además del juego con los pies, bajo palos para muchísimo. Ahora mismo son los mejores.

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