Córdoba CF | Entrevista a Miguel de las Cuevas “Hemos cambiado la mentalidad y queremos ser un club exigente”

  • "Tenemos que jugar con humildad, somos uno más de la categoría y no nos van a regalar nada", asegura uno de los hombres llamados a liderar a un equipo que hoy inicia su camino en Segunda B

De las Cuevas posa para 'el Día' sobre el césped de El Arcángel. De las Cuevas posa para 'el Día' sobre el césped de El Arcángel.

De las Cuevas posa para 'el Día' sobre el césped de El Arcángel. / Laura Martín

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El día después al término de la pasada temporada, Miguel de las Cuevas (Alicante, 1986) salía de El Arcángel tras vaciar su taquilla, despedirse de los compañeros, el cuerpo técnico y los trabajadores del club. Lo que parecía el cierre de una nueva etapa en su dilatada trayectoria futbolística se tornó durante el verano en la primera de al menos tres temporadas como blanquiverde. El Córdoba CF, en busca de rearmar un proyecto que hizo aguas por todos los frentes, ha querido variar radicalmente la cara del vestuario, en el que apenas sobreviven tres jugadores del grupo que consumó el descenso. Uno de ellos es el mediapunta alicantino, al que la entidad se ha encomendado como uno de los hombres llamados a liderar la causa en pos del ascenso. Una misión que De las Cuevas asume con naturalidad, la misma con la que es capaz de expresarse sobre los problemas que atraviesa el club.

En su caso, aquello de que la experiencia es un grado se cumple a rajatabla, pues tras más de 15 años en el fútbol profesional hay pocas cosas que ya le sorprendan. Desde esta noche, el alicantino y sus compañeros intentarán hablar en el campo, pero antes de eso, el mediapunta tuvo tiempo de analizar el momento que atraviesa el club, sus motivos para renovar pese al descenso y lo que espera para este nuevo Córdoba.

-Está de vuelta, a pesar de que hace unos meses se despidió de los compañeros y la gente del club y parecía el final de otra etapa.

-Terminaba contrato y lo normal era despedirte de la gente con la que habías pasado el año, que estuve y estoy muy bien. Me marché con la idea de desconectar después de un año muy duro en todos los sentidos y no pensaba en nada más, para después poco a poco ir viendo las opciones que había.

-¿Por qué decidió renovar pese al descenso?

-Después de unos días, más en frío, empiezas a valorar todo. Después de unos días te pones a pensar, junto a la familia y la gente querida, que a pesar del mal año deportivo estuvimos muy a gusto en lo personal. En Córdoba hicimos amistades muy buenas, mi hija en el colegio se adaptó fenomenal y nos dio mucha pena esa despedida de sus amigas y de los vecinos. Estamos muy aclimatados a la ciudad. Llega el momento en que pones en la balanza todo eso, más la insistencia del Córdoba, que desde que me fui su deseo era que yo siguiera. Me decidí rápido, siempre que tomo una decisión es meditada, consultada con mi familia y entre todos vimos que la mejor opción era seguir aquí.

-En Alicante, su tierra, tenían mucho interés en volver a verlo con la camiseta del Hércules.

-A parte del Hércules tuve varias cosas, sobre todo del extranjero. Eran ofertas económicamente superiores pero tienes que irte fuera, en países que no controlo y a los que tendría que ir solo. Y solo no me voy a ningún lado en estos momentos. Es verdad que con el Hércules tuvimos una toma de contacto, pero creo que tampoco hubo un interés total como sí hubo en el Córdoba. Cuando me fui de aquí, cada dos semanas hablaba con el presidente, con Alfredo, con gente del club que me pedía que volviera para el nuevo proyecto, me hacían ver que iba a ser importante. La contratación de Enrique Martín también me empujó bastante y al final cuando pones todo en la balanza, salía que el Córdoba apostaba más por mí que el Hércules. Alicante es mi casa, pero me llamaba más el deseo de estar aquí.

Miguel de las Cuevas. Miguel de las Cuevas.

Miguel de las Cuevas. / Laura Martín

-¿Se puede decir que la presencia de Enrique Martín acabó por convencerlo?

-Sí, que estuviera Enrique aquí era un aliciente para todos. Yo creo que para él y para mí. No hablé con él personalmente, pero tenemos muy buena relación. Hablé con su segundo, con Alfredo, y con García Amado, que me insistía en que Enrique me quería aquí. Me aseguraron que iban a hacer un buen proyecto, con un ambiente positivo después de lo del año pasado. Pero que estuviera él era un aliciente claro para volver.

-Habrá visto que el club ha cambiado poco, pero en el vestuario todo son caras nuevas.

-Mucha gente joven. A los del filial los conocía del año pasado y a los veteranos como Javi Flores, Raúl Cámara o Isaac Becerra ya los conoces del mundo del fútbol. Enseguida te haces. Nosotros nos acostumbramos pronto a lo que viene. Entrenas tres días con un compañero y ya parece que llevas tres años. El fútbol es tan rápido que haces migas enseguida. Por ese aspecto no hay problema, aunque es verdad que choca un poco. Se ha limpiado todo y creo que puede ser bueno para generar otro ambiente. Al final de año los resultados dirán si ha sido acertado o no.

-El propio presidente dijo que el vestuario del curso pasado estaba "podrido".

-Al final pasa aquí y en todos los lados. En toda mi carrera cuando los resultados no acompañaban el ambiente era malo. Esto es como todos los trabajos y si el objetivo no se consigue llegan las disputas, las peleas, los reproches… Cuando van las cosas bien esto es muy bonito, nos llevamos todo muy bien, pero al final esto es fútbol y nos jugamos todos mucho, nos jugamos la vida, nos jugamos dinero y esto es así. Cuando no se consigue el objetivo sale la mierda, pero no es aquí en Córdoba, pasa en todos los vestuarios. Pero eso ya es historia, sabemos ahora cuál es el objetivo de este año, vamos a ir paso a paso y con la ilusión de lograrlo.

-¿Pensaba cuando llegó el curso pasado que viviría un año tan complicado?

-A lo mejor al que empieza le puede pillar un poco de sopetón, pero a mí ya no me sorprende nada. En fútbol pocas cosas te sorprenden. Nosotros ahora nos tenemos que centrar en lo deportivo, lo que venga de fuera nos tenemos que abstraer. Es difícil, también te lo digo, tienes que tener personalidad y saber aislarte, pero de todo se aprende. Hay que intentar sacar la parte positiva de todo, limpiar la cabeza y pensar en lo que viene, no en lo que ha pasado.

-Y en esta semana tan complicada para el club, ¿les ha costado pensar sólo en fútbol?

-La verdad es que no. Tenemos muchas ganas de empezar, hemos limpiado la gente y tenemos ese espíritu nuevo que ha traído el míster de competitividad, de llegar cuanto antes al domingo. Y sólo pensamos en eso. Intentamos abstraernos con la confianza en que los problemas se van a solucionar. Y es difícil abstraerte porque siempre tienes gente alrededor que te pregunta, pero no podemos gastar energía en esto.

-Casi 18 años después vuelve a jugar en Segunda B. ¿Qué supone para usted esta categoría?

-Tenemos claro que no nos van a regalar nada. A pesar de ser favoritos por historia y demás, también nos van a exigir todos los rivales. Tenemos que jugar con humildad, somos uno más de la categoría y no nos van a regalar nada. A nivel individual, para mí es un reto jugar en Segunda B. Me apetece mucho porque creo que puede ser un año bonito e ilusionante. Me quedé el año pasado con la espina del descenso y ahora quiero ascender para devolver al club donde se merece estar.

-Da la sensación de que más allá de la categoría, el Córdoba necesita hacer un año bueno, sentirse ganador.

-Está claro que nosotros vamos a marcar las ganas de la gente e intentaremos meterlos cuanto antes en la dinámica de que los vamos a necesitar. Para ascender, cualquier equipo necesita de su gente, pero después de un año de descenso los vamos a necesitar cuanto antes. Sabemos que a la afición la vamos a tener y si empezamos bien la gente se va a volcar. Nadie nos regalará nada y cada partido será muy exigente, pero somos conscientes de ello. El míster nos machaca con eso y estamos preparados.

-¿Cómo llega el equipo a la competición?

-Estamos muy ilusionados. Esa palabra es la que el míster nos transmite cada día. Él ha venido también con ese aire de trabajo, de competitividad y deseamos que llegue ya el primer partido. La pretemporada ha sido buena, el equipo ha dado la cara y tenemos esa ilusión y esas ganas de que ya viene la competición. Los jugadores vamos a darlo todo sin pensar en el siguiente partido.

-Por veteranía, se le va a pedir que asuma responsabilidades. ¿Le gusta ese rol de líder?

-Lo llevo con naturalidad. El líder es al que los compañeros respetan y consideran un ejemplo. Yo he conocido en mi carrera muchos líderes en la sombra, que no eran capitanes y que no llamaban tanto la atención pero eran más líderes que nadie. Eso va en el respeto que te ganas con tu trabajo y tu comportamiento y para mí eso es natural. Quiero ser el mejor cada domingo para ayudar a mi equipo y que las cosas salgan bien.

-¿A qué va a jugar este nuevo Córdoba? ¿Cómo encaja usted en esa idea?

-Con Enrique vamos a ver muchos sistemas. Ya lo iréis conociendo… él parte de un 3-5-2 pero durante el partido hace muchos movimientos. Él me pide que juegue por detrás del punta o por delante de los mediocentros con total libertad, que pueda caer a banda y que llegue arriba. Pero sobre todo que juegue con naturalidad. Me conoce perfectamente y sabe lo que puedo aportar.

-¿Enrique Martín es tan peculiar como parece desde fuera?

-Su trayectoria lo define muy bien. Es muy exigente, tiene a todo el mundo metido en los partidos y los entrenamientos. Pero no solo a los jugadores, a todo el mundo. Eso es buenísimo. Con él nadie se relaja. El fútbol es su pasión y eso lo transmite a diario. Es capaz de cagarse en todo y al minuto darte un beso. Es así, espontáneo, pero los jugadores lo conocemos y por mucho que te exija al final lo haces porque tiene esa naturalidad para convencerte.

Miguel de las Cuevas, antes de la entrevista con 'el Día', en El Arcángel. Miguel de las Cuevas, antes de la entrevista con 'el Día', en El Arcángel.

Miguel de las Cuevas, antes de la entrevista con 'el Día', en El Arcángel. / Laura Martín

-Cree entonces que le puede venir bien al club su naturalidad.

-Para eso es un acierto total su figura. Enrique es fútbol en estado puro. Controla muy bien los tiempos, es una persona con la que puedes hablar de todo. Sabe mucho porque ha vivido mucho y eso lo transmite, y creo que los jóvenes lo van a notar.

-A pesar de los problemas, el Córdoba vuelve a tener más de 10.000 abonados. ¿Sienten esa responsabilidad de tener tanta gente detrás?

-Para mí esto es un lujo. Uno de los detalles para renovar aquí fue esto. Yo me siento un afortunado de estar aquí, aunque el año pasado fuera duro. En lo personal yo viví buenos momentos, me sentí muy a gusto y la gente me transmitía muy buen rollo. He estado demasiado bien en ese sentido. Esa era otra de las cosas que me hacían querer venir y devolver el cariño. A la afición ahora le decimos que vamos a dejarlo todo, que hemos cambiado la mentalidad y queremos ser un club exigente que cada domingo lo dé todo. Con su apoyo, evidentemente, va a ser todo más fácil.

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