Córdoba CF - CD Badajoz | La Crónica De nuevo la red bajo el equilibrista (1-1)

  • El Córdoba CF reacciona a un mal arranque y salva un punto con ramalazos de lo que puede ser

  • Los de Enrique Martín volvieron a partirse en exceso y sufrieron ante un rival muy serio

Owusu se lamenta tras fallar una ocasión, en presencia del pacense César Morgado. Owusu se lamenta tras fallar una ocasión, en presencia del pacense César Morgado.

Owusu se lamenta tras fallar una ocasión, en presencia del pacense César Morgado. / Álex Gallegos

El Córdoba CF tiene un colchón de calidad que le permite dormir a pierna suelta, a veces más despreocupado de lo que debiera ante lo que hay a su alrededor. Y cuando ocurre eso, hasta ahora más de lo debido, se ve obligado a hacer un esfuerzo extra que no siempre le reportará beneficios, porque así está escrito. Como si se tratara de un equilibrista, frente al Badajoz otra vez los blanquiverdes tuvieron que echar mano de esa red que salva el culo de vez en cuando a los que desafían el miedo en las alturas.

Porque como ya le pasara ante el filial del Granada en el estreno liguero, se empeñó en complicarse la vida regalando un penalti a los 20 segundos que se tradujo en un gol en contra a los dos minutos. Y esa adversidad, ante un rival de enjundia y con hechuras no es cualquier cosa. Con todo, el cuadro de Enrique Martín supo rehacerse y, no sin dificultad, salvó un buen punto que lo mantiene entre los mejores del Grupo IV de la Segunda División B y dentro del bloque privilegiado de invictos.

Una situación que debe ser tenida en cuenta, también para admitir errores que con el paso de las fechas deben empezar a caer en el cajón del olvido. Más allá de los fallos en el juego sin balón, no individuales precisamente, sino de intensidad y conceptos, que se vienen repitiendo desde el arranque de la competición, el CCF debe enterrar los desequilibrios que le dañan cada semana. El cordobesista es un equipo que se parte con mucha asiduidad, que se hace excesivamente largo y, por tanto, sufre en los espacios.

Principalmente los que aparecen a la espalda de la segunda línea de ese peculiar 3-3-2-2 que dibuja Martín, entre los centrales y los medios. Por ahí, cualquier rival que no sea torpe le hace un traje.Y el Badajoz al menos se llevó el patrón con la verticalidad y calidad ofrecida por Adilson, Héber Pena, Corredera, Santamaría y hasta el exblanquiverde Guzmán. La tela tendrá que esperar a hacerse con ella en otra ocasión porque los locales también tienen dinamita cerca del otro área, y por ahí se salvó la papeleta, aunque volara el primer par de puntos de El Arcángel.

Y gracias, en parte, porque como si se tratara de un bolo veraniego, esos en los que todo vale, el conjunto de Enrique Martín salió al campo como el que va de perol. A más de uno le faltó tirar de la mesa y la silla plegable, aunque cuando quiso darse cuenta ya estaba el 0-1 en el marcador. Un penalti del debutante Djetei sobre Santamaría que el propio delantero vasco aprovechó para superar la estirada de Isaac Becerra y poner por delante a un Badajoz que se presentó sobre el verde con las ideas más claras, sabiendo qué tenía que hacer y qué no para tener opciones de batir al CCF.

Javi Flores se deshace de la marca de Caballero. Javi Flores se deshace de la marca de Caballero.

Javi Flores se deshace de la marca de Caballero. / Álex Gallegos

Un equipo que saltó con hasta tres novedades en la alineación, las cantadas de Jesús Álvaro en el lateral izquierdo y Javi Flores en la creación, y el debut como titular de Djetei, que no tuvo precisamente un buen estreno, ya que fue el que cometió la infracción en el área que facilitó el gol pacense. Y a partir de ahí, como en la jornada inaugural ante el filial del Granada, tocó remar. Y ahí se vio la dificultad que el este equipo tiene a la hora de crear peligro real, más allá de que sea capaz de controlar más o menos la situación del partido dentro y fuera del verde.

Como ya ocurriera entonces, los blanquiverdes dieron el obligado paso adelante, empujados por los ánimos desde la grada. Pero resultó una misión al filo de lo imposible poner en verdaderos apuros a Kike Royo. Ni en el juego combinativo ni en la estrategia, ambas facetas comandadas por Flores, los locales pudieron acumular ocasiones de gol claras. Un par de disparos desde la frontal de Owusu, que fue el único que consiguió atinar con el arco, un corte de Corredera cuando Chus Herrero armaba el tiro y una media chilena de José Antonio González que no halló portería fueron la carta de presentación de un Córdoba que todavía sufrió con un disparo de Adilson desviado y las internadas de Héber Pena.

Mal inicio del segundo tiempo

Ni siquiera el tiempo de descanso sirvió para desperezar al equipo de Enrique Martín, que nada más volver a la faena tuvo un susto de consideración con un gol anulado a Santamaría, que aprovechó su posición adelantada para remachar el rechazo de Becerra a un tiro de Héber Pena. El decorado no era ni mucho menos el mejor y los espacios por la locura que por momentos invadía a los blanquiverdes, por su afán de igualar la contienda, permitía a los pacenses hacer daño: el palo repelió un disparo de Adilson y la zaga acertó en un par de llegadas de Santamaría.

Pero cuando peor estaba el partido, una jugada aislada de Owusu por el perfil derecho acabó por poner las tablas con la ayuda inestimable de Candelas, que desvió el centro hacia su portería para sorprender a Kike Royo. No contento con eso, Martín introdujo en el terreno de juego a Moyano por un desaparecido González, buscando por fin hacerse con el control de un partido que en el ida y vuelta no acababa de irle del todo bien.

El banquillo del Córdoba CF, expectante en el tramo final del partido. El banquillo del Córdoba CF, expectante en el tramo final del partido.

El banquillo del Córdoba CF, expectante en el tramo final del partido. / Álex Gallegos

Y ambos acontecimientos es verdad que dieron otra cara al Córdoba, que exprimió también al máximo la entrada en el campo de Gabriel Novaes por un inofensivo Juanto Ortuño. El brasileño, precisamente, lo intentó a la primera oportunidad que se le presentó, en acción individual en el área que finalizó con el balón mordido en las manos de Royo, y para dar continuidad al arreón, Owusu lo probó desde la frontal, si bien su derechazo salió ligeramente desviado.

Con la entrada en el tramo decisivo, las hostilidades menguaron, si bien ambos conjuntos siguieron mirando a la cara al rival. El Badajoz refrescó su ataque ante un CCF que agotó los suyos por las molestias de Chus, y precisamente los recién ingresados Chris Ramos –se topó con Djetei– y Guzmán, que pifió el remate, tuvieron las llegadas más claras visitantes; Novaes, Moyano y Owusu, por partida doble, pero especialmente con una vaselina que lamió el poste, dieron la réplica en un partido abierto que volvió a dejar con vida al Córdoba.

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