Córdoba

Un viaje que ilumina y rejuvenece

  • Unos 400 residentes de centros de mayores participan en el Paseo de la Ilusión, organizado por la Asociación de Autónomos del Taxi 

  • La iniciativa sale adelante con la participación de casi un centenar de taxistas

Antonio Reus, uno de los participantes en el Paseo de la Ilusión Antonio Reus, uno de los participantes en el Paseo de la Ilusión

Antonio Reus, uno de los participantes en el Paseo de la Ilusión / Juan Ayala

"De joven iba al campo y el reflejo de la luna era la luz que me guiaba". Es lo que cuenta Antonio Reus González, cordobés al que le sobran, según reconoce, tres años de los 90 que ya tiene, y que ayer participó en el Paseo de la Ilusión, una iniciativa que desde hace 14 años lleva a cabo la Asociación de Autónomos del Taxi, gracias a las que numerosas personas de centros de mayores conocen el alumbrado navideño de las principales calles del centro de Córdoba.

Antonio vive en la residencia Séneca desde hace poco más de un año, después de haber trabajado durante seis décadas de jardinero en un colegio de la Fuensanta y en el Palacio de Viana. Y como la salida de ayer era extraordinaria, este cordobés decidió vestirse para la ocasión con un elegante abrigo marrón, zapatos a juego y bufanda al cuello.

"Si me vieras de joven, era un príncipe", cuenta emocionado, al tiempo que sus ojos –los mismos que ven para su mujer, ya que es invidente– se empañan con alguna que otra lágrima impertinente por el hecho de poder ver las luces de Navidad y salir del centro por unas horas. "No salgo como no me traigan", confiesa, aunque cuenta también que de vez en cuando "un sobrino de mi mujer me lleva a la barbería y a una tienda de flores de La Viñuela".

A su lado, de piloto le acompaña Antonio Mansilla. Para este taxista, el paseo de ayer fue el cuarto que realiza de manera solidaria en esta iniciativa. "Pasas el rato con ellos –los mayores– y es muy satisfactorio", anota antes de emprender el viaje que llevó a casi 400 mayores de 16 centros –15 más algunos integrantes de la asociación San Rafael de Alzheimer y otras demencias– a recorrer buena parte del centro de la capital para disfrutar del alumbrado navideño, que este año llega 53 calles con 1,4 millones de puntos de luz.

Un momento de la caravana de taxis a su paso por Ronda de Tejares Un momento de la caravana de taxis a su paso por Ronda de Tejares

Un momento de la caravana de taxis a su paso por Ronda de Tejares / Juan Ayala

Francisca Blanco tampoco quiso perderse esta singular excursión, tras participar en la edición de 2017 y quedarse la mar de satisfecha por las vistas. A sus 70 años, vive en la residencia Vitalia, en la zona del Guadalquivir. y no pone en reparos en asegurar que el viaje en taxi para "ver las luces de Navidad me gusta mucho".

En este peculiar viaje, está acompañada por Natividad Cano, natural de Adamuz, quien a sus 87 años estaba impaciente por que comenzara de una vez por todas el trayecto, aunque ya "no me acuerdo si he venido otras veces", asegura. "Quiero ver el alumbrado y las luces, además, estamos con las compañeras y lo pasamos muy bien", anota, al tiempo que lamenta que tiene dos hermanas pero no han podido participar.

Carolina Zapata, por su parte, aprovechó su salida de la residencia en la que vive –dice que está por la Ribera– para estrenar un más que apreciado collar rojo y también un par de pendientes, de los que no deja de dar cuenta y mostrar. A sus 66 años, vive en la residencia Jesús Nazareno y ayer sus ojos demostraban el ansia de ver "las luces de Navidad". Escuchando su relato se encuentra Concepción Martínez, que por primera vez se pone detrás del volante del taxi para participar "con mucha ilusión", como todos.

Una señora saluda a los peatones a su paso por San Nicolás Una señora saluda a los peatones a su paso por San Nicolás

Una señora saluda a los peatones a su paso por San Nicolás / Juan Ayala

Y así, con los ojos bien abiertos, muchos de ellos vestidos para la ocasión y conducidos por casi un centenar de taxistas –bajo la dirección de Miguel Ruano–, todos ellos hicieron un pequeño viaje que les llevó desde el aparcamiento de la Diputación, a la plaza de Colón, Ronda de los Tejares, avenida República Argentina, el Paseo de la Victoria y las calles Concepción, Gondomar, la plaza de las Tendillas y la calle Claudio Marcelo, que fue el punto de retorno a sus centros.

Por cierto, que en esta ocasión el paseo estuvo dedicado a Marisol Muñoz y María de los Ángeles García, las dos policías locales que fueron asesinadas en Córdoba hace justamente 22 años.

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