La silla de montar de Boabdil que no era de Boabdil

Patrimonio

El investigador Francisco Durnes revela que, en contra lo que hasta el momento se ha creído, uno de los enseres más importantes con los que cuenta el Palacio de Viana nunca perteneció al último rey de Granada

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Francisco Durnes explica los detalles de la silla de montar.
Francisco Durnes explica los detalles de la silla de montar. / Efe / Rafa Alcaide

El 20 de abril de 1483 el sultán entonces del Reino de Granada, Boabdil El Chico, como era conocido por los cristianos, fue apresado tras caer en la conocida Batalla de Lucena, también conocida como de Martín González. Tras ello, su ajuar fue repartido y parte del mismo se conserva en distintos puntos de España. Hasta ahora se creía que una de sus sillas de montar a caballo se conserva en el Palacio de Viana.

Sin embargo, el graduado en Historia del Arte y Magister en Historia Militar Francisco Durnes, quien lleva bastante tiempo investigando sobre la vida de quien fue el último rey de Granada, ha concluido que esa montura, "que es de paseo y no de batalla y que cuenta con impresionantes bordados en hilo de plata y con símbolos musulmanes", nada tiene que ver con Boabdil. Así lo ha puesto de manifiesto en la conferencia que ha ofrecido en el propio Palacio de Viana bajo el título La silla de Boabdil. Entre leyenda y realidad.

Tras una intensa investigación que se ha prolongado durante algo más de nueve meses junto a junto al grupo de trabajo que cataloga e investiga los fondos del monumento que gestiona la Fundación Cajasur en el Palacio de Viana, Durnes ha concluido que la silla es una obra de artesanos moriscos cordobeses, realizada en los siglos XVI o XVII. Hasta llegar a esa conclusión, Durnes ha estudiado, tal y como ha referido, entre otras fuentes una copia del siglo XIX del testamento que en 1516 el alcaide de los Donceles y conde de Cabra, Diego Fernández de Córdoba, había otorgado a favor de su hermano segundo, Pedro Fernández de Córdoba, que era miembro de la Orden de Santiago y comendador de Córdoba, testamento que se encontraba en los Archivos del propio Palacio de Viana.

Durnes considera muy importante este hallazgo para la investigación dado que según ha referido en la conferencia "cuando Boabdil fue hecho preso en la Batalla de Lucena en 1483 los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, le concedieron tanto el ajuar como las armas por haber hecho prisionero al rey de Granada", ajuar en el que supuestamente estaba incluida esa silla de montar, que sin embargo no aparece en ese documento, tal y como ha referido. "Tanto las vestiduras de Boabdil como el armamento que le concedieron en gratitud de la hazaña realizada acabó por herencia en el Palacio de Viana", ha añadido.

Parte de ese ajuar se conserva en el Museo del Ejército de Toledo, por lo que la investigación se encaminó hacia ese lugar. Por ejemplo, una marlota, una prenda de vestir de origen griego que fue muy usada por los musulmanes españoles durante la Edad Media, sobre todo, en invierno. Está tejida en materiales muy ricos como la seda y el lino tintados de rojo, que era el color de la familia de Boabdil, lo que significa que es un tipo de atuendo de gala y símbolo de poder del que la viste. Además, tal y como ha referido, también se conserva en el Museo del Ejército de Toledo, entre otros enseres, su espada jineta, uno de los ejemplares más ricos de las espadas nazaríes del reino medieval de Granada que han llegado a la actualidad. En el acta de donación que se conserva en el Museo del Ejército de Toledo, fechada el 22 de mayo de 1906, tampoco aparecía la silla.

En el transcurso de la investigación Durnes tenía ya bien claro que la silla nada tenía que ver con Boabdil, por lo que para él ya era un reto llegar a saber de qué época era. Las pinturas de las batallas de los años del sultán nazarí "descartaban que fuese de entonces", por lo que recurrió a la historia del caballo en Córdoba y a la ubicación en la ciudad en 1567 por decisión de Felipe II de las Caballerizas Reales, según ha comentado. Duarnes ha sentenciado que 1568 "durante una rebelión en la Alpujarra fueron expulsados muchos moriscos porque se sintieron ofendidos por una pragmática y se levantaron en contra de la Corona de Castilla. Ese éxodo hizo que el 10% de la población cordobesa fuese morisca y que se diese una conjunción de elementos entre la artesanía que traían y los plateros, que se creó como gremio en el siglo XVI y XVII", ha añadido

El investigador ha destacado que los elementos islámicos que adornan la silla revelan que su manufactura es morisca. Entre ellos un león, las cúpulas bizantinas o las flores de seis pétalos; el uso de materiales traídos por los moriscos desde las Alpujaras, como el terciopelo; y su diseño, para montar a la gineta, sobre las rodillas, que era la manera de los musulmanes, y no a la brida, el modo de las tropas cristianas.

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