El problema añadido de los desalojos en Córdoba: "Nos turnamos para vigilar porque hay robos"

Centenares de vecinos regresan a sus casas a por enseres personales acompañados por los bomberos ante la inminente crecida del Guadalquivir

Tensión en los vecinos de Majaneque tras el desalojo por la crecida del Guadalquivir

Los bomberos acompañan a los vecinos de Majaneque a sus casas durante la inundación.
Los bomberos acompañan a los vecinos de Majaneque a sus casas durante la inundación. / JUAN AYALA

Más de 1.600 personas de alrededor de 800 viviendas en la capital cordobesa. Sin que de momento se esperen más desalojos a lo largo de este sábado, las parcelas de Guadalvalle, Majaneque y la zona de Alcolea más próxima al arroyo de Guadalbarbo están viviendo un calvario. La crecida del río ha alcanzado ya decenas de viviendas y el paso de la borrasca Marta por Andalucía está dejando un temporal que obliga a los pantanos de la provincia a seguir desembalsando agua, por lo que se prevé que las inundaciones sigan aumentando. Una situación límite que mantiene a los vecinos de las zonas inundables de Córdoba en vilo.

En vista de que todavía quedan varios días de lluvias e incertidumbre sobre la crecida del Guadalquivir, el Ayuntamiento de Córdoba ha habilitado este sábado la recogida puntual de enseres imprescindibles en las zonas desalojadas. En Majaneque, todas las casas han sido desalojadas pese a que no se espera que el nivel del aguante alcance ni la mitad de las viviendas. Los servicios de emergencias han precintado las calles principales a la altura del tope al que llegaron las inundaciones de 2010. Justo en ese límite se encuentra la vivienda de Rafaela, quien en estos días tan difíciles recuerda cómo hace 16 años el agua le entró hasta 83 centímetros de altura.

Por el momento, el agua le ha entrado al patio. Ha construido tabiques improvisados en las puertas para evitar destrozos más graves, pues le ha sido imposible subir muebles pesados a la planta de arriba: sofás, mesas, electrodomésticos… Rafaela espera que la inundación no vaya a más y pueda salvar la mayor parte de sus pertenencias. Sin embargo, todos los afectados son muy conscientes de que "lo peor está por llegar", pues las lluvias no cesan, los pantanos van a seguir soltando agua y el río crecerá más, tal y como allí mismo, en la acordonada calle los Trigueros de Majaneque, están alertando bomberos y policía a los vecinos.

La Policía Local vigila Majaneque tras el desalojo por la crecida del Guadalquivir.
La Policía Local vigila Majaneque tras el desalojo por la crecida del Guadalquivir. / Miguel Ángel Salas

"Estamos preocupados porque está subiendo. Sabes que la cosa está negra, pero cuando ves que el agua sube, te pones más en alerta. Aquí es muy diferente a Córdoba ciudad, cuando llueve siempre estamos en tensión", explica Manuel, vecino de las casas de Majaneque inundadas por la crecida del Guadalquivir. Eso sí, este vecino asegura que, a diferencia de la inundación de 2010, esta vez la actuación está siendo sobresaliente: "Desde ayer nos desalojaron todos los bomberos. Es difícil que llegue a muchas casas el agua, pero más vale poder contarlo y que no pase como en la Dana (de Valencia)", señala Manuel, quien ya puso a salvo a tiempo a sus dos perros y a su gato mientras que mantiene la esperanza de que la crecida no alcance su vivienda.

Precisamente Manuel y Rafaela son dos vecinos de Majaneque que en la mañana de este sábado se han juntado durante algunas horas para mantener la vigilancia en las parcelas. Y es que, aunque Policía Nacional y Local hacen acto de presencia, los residentes están alerta "por diferentes robos que se han intentado hacer" en las viviendas desalojadas. "Los vecinos nos estamos turnando por horas para vigilar las casas. No puede ser que te desalojen y encima te roben, así ya lo pierdes todo", comenta enfadada Cristina, a cuya parcela ubicada en la calle los Trigueros la crecida del río todavía está lejos de llegar. Y espera que así se mantenga.

"Veo muy bien que se haya desalojado a todos los vecinos, incluso los que vivimos lejos del punto al que llegó la inundación en 2010. Pero queremos más seguridad porque no estaos tranquilos dejando nuestras casas solas", reivindica Manuel Sánchez, otro de los vecinos de la calle los Trigueros, quien está pudiendo entrar y salir en su domicilio para dar de comer a su infinidad de perros, gallinas e incluso patos -sus caballos, por suerte, están a salvo en la casa de un conocido-. Manuel es tan animalista que está haciendo inspecciones para ver si hay animales en peligro en parcelas desalojadas.

Los vecinos de Majaneque, tras el desalojo por la crecida del Guadalquivir.
Los vecinos de Majaneque, tras el desalojo por la crecida del Guadalquivir. / Miguel Ángel Salas

De hecho, los animales han sido el principal motivo por los que muchos vecinos de Majaneque han tenido que acudir este sábado a sus casas a pesar del desalojo. Durante la mañana y la tarde, el Ayuntamiento ha habilitado varias horas para la recogida de enseres de primera necesidad. José ha podido alimentar y poner a buen recaudo a sus animales, pues tiene varias gallinas. Todos los que han necesitado volver a sus parcelas lo han podido hacer acompañados de los bomberos de Córdoba, encargados de velar por la seguridad de los propietarios a la hora de reencontrarse con la difícil realidad.

Cerca de Majaneque, en Fontanar de Quintos, son muchos los vecinos que también han formado colas de espera para ir entrando poco a poco a sus viviendas acompañados de los cuerpos de salvamento. Lo han hecho, eso sí, en coches, tanto porque las calles se han cortado desde los lejos accesos como porque la jornada de este sábado ha estado muy pasada por agua con intensas lluvias. Y en las parcelas de Guadalvalle, al otro lado del Aeropuerto, más de lo mismo. Comida, animales, alimentos para las mascotas, medicamentos y los enseres más importantes para unas familias que sueñan que con esta situación acabe lo antes posible.

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