Mayores buscando asilo y animales en los tejados: siguen los desalojos en las zonas inundables de Córdoba
Los vecinos de Alcolea y de las parcelas de Guadalvalle mantienen su preocupación ante la crecida del Guadalquivir
Los vecinos de Alcolea y de las parcelas de Guadalvalle siguen desalojando sus casas, en imágenes
El Ayuntamiento de Córdoba pedirá la declaración de zona catastrófica por las inundaciones
Todos los vecinos de la parcelación de Guadalvalle (urbanización Altea) junto al Aeropuerto han sido desalojados ante la crecida del Guadalquivir, que ya ha inundado decenas de casas. Y su crecida, para colmo, se espera que aumente a lo largo del fin de semana. Por eso el pasado jueves todos los parcelistas tuvieron que dejar atrás sus viviendas. No saben cuándo podrán volver y la incertidumbre, como es lógico, los invade mientras que los embalses de la provincia van soltando agua y el río cada vez aumenta más su caudal.
"En mi casa ya ha entrado el agua y menos mal que subí todo a la planta de arriba y me llevé a los perros. Lo peor no es esto, lo peor es que pinta que el río va a subir más y la inundación va a ser peor, que es lo que nos dice la policía", ha señalado uno de los afectados que desde la mañana del viernes aguarda en la rotonda del Aeropuerto. Y es que, es lo más cerca que pueden estar los vecinos de sus casas, pues los cuerpos de seguridad del estado han cortado el acceso en ese punto donde se han concentrado casi un centenar de vecinos de las más de 160 viviendas de las parcelas de Guadalvalle, Altea y San Isidro que han sido desalojadas.
Tan solo los vecinos han podido acceder a sus parcelas para asuntos de extrema necesidad. La mayoría para poner a salvo a sus animales. En una furgoneta, cinco personas se han subido al remolque para ir a por sus más de 100 gallos. Los Bomberos de Córdoba han llevado sus lanchas para acercar a los vecinos a por algunas de sus mascotas, pues han sido varios quienes los pusieron a salvo en los tejados. Sin embargo, la crecida del río no les garantiza que estén a salvo, por lo que los equipos de salvamento han tenido que actuar incluso con balsas. "Que vengan ya que se va a ahogar la perra", ha comentado una de las parcelistas a su hermana por teléfono.
Jesús, quien finalmente ha tenido que desalojar su vivienda pese a que en un principio se negaba (pero la multa de más de 30.000 euros le ha hecho cambiar de idea), tan solo ha podido llevarse a uno de sus ocho perros. Los demás están a buen recaudo en la parte más alta de una vivienda todavía lejos de la zona inundada, pero a la que el agua alcanzará si la crecida se asemeja a la ocurrida en 2010. "He tenido que irme a dormir a casa de mi suegra, pero allí no puedo irme con las gallinas y los perros. Los he puesto en la última planta y les he abierto las puertas", ha señalado el vecino muy afectado por lo ocurrido.
"El porche de mi suegra se lo ha comida ya el agua", ha lamentado otra de las vecinas de la calle Ruiseñor mientras mira por su teléfono las cámaras de la entrada de su vivienda. Ella tuvo que marcharse con sus tres hijos y su marido a casa de un familiar y, día y medio después del desalojo, como en su casa ya ha entrado el agua, quiere reclamar a los servicios sociales del Ayuntamiento para que le ofrezcan un alojamiento más cómodo para toda su familia que el polideportivo de Vista Alegre, que es el lugar habilitado por el momento. Y es que, son muchos los parcelistas que, o no han querido ir al pabellón a pasar la noche, o ni se han enterado de esa alternativa y han acabado durmiendo en sus coches como es el caso de Sergio, quien no ha querido "alejarse mucho de casa".
Preocupación en Alcolea
En Alcolea, donde casi una treintena de viviendas han sido desalojadas por la crecida del arroyo Guadalbarbo, el agua está subiendo cada vez más. La parte más afectada es la calle Camino Veredón de la Barca, cuyo nombre, según recalcan los vecinos, tiene su precedente en la gran inundación de 1963 cuando "tuvieron que ser sacadas las personas en barca". Casi medio siglo después, en 2010, se repitió una inundación similar llegando el agua hasta casi la avenida principal de la barriada. Ahora, en 2026, la historia parece volver a repetirse, pues "el año pasado no llegó a este nivel, es todavía peor".
Así lo ha asegurado Ani Medina, presidenta de la Asociación de Vecinos de Alcolea, que está colaborando codo con codo con las autoridades para apoyar a la vecindad en todo lo posible. "Hay mucha preocupación en todos los vecinos, siempre te crees que el agua no va a llegar, pero llega, así que estamos todos con el miedo en el cuerpo", ha explicado Ani, quien agradece "el despliegue de los servicios" y que se haya habilitado el centro cívico de la barriada para alojar a las familias. Sin embargo, este espacio es difícil de ser útil para las personas mayores, pues el padre de José, que es dependiente, ha pasado la noche en el ambulatorio de las Setas y ahora le están buscando un asilo.
"Ayer por la noche nos echaron a todos. El patio de mi casa ha quedado anegado completamente y estamos preocupados por si entra el agua por detrás también. Mi casa está en una segunda planta, pero la de mis tíos es un bajo y han tenido que tapiar la puerta", ha indicado José. Son muchas las puertas que están tapidas para impedir que el agua se cuele dentro conforme el río suba de nivel. María, que lleva 25 años viviendo en Alcolea, desalojó con su hija y sus padres a casa de otros familiares. Ella ha vivido esto más veces y, aun así, está "impactada y preocupada".
Bomberos de Córdoba y Policía Local controlan la calle de la Barca, que está totalmente anegada y poco a poco va subiendo el nivel del agua. Les comunican a las familias que todo depende de lo que llueva el fin de semana. Todos rezan para que la inundación no dé a más y no haya que lamentar más desalojos ni más pérdida que, por el momento, solo son materiales. En Alcolea y en las parcelas cercanas al Aeropuerto de Córdoba, la situación se vive con angustia mientras que los pantanos siguen desembalsando.
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