Crece la preocupación de los vecinos de las parcelas junto al Guadalquivir: "Estamos con el corazón en un puño"

Los residentes en la parcelación de Guadalvalle temen que el caudal del río suba y tengan que volver a evacuar como años atrás

Los vecinos de la parcelación de Guadalvalle de Córdoba viven con temor la crecida del Guadalquivir

Las impactantes imágenes de la crecida del río Guadalquivir a su paso por Córdoba

Servicios de emergencias controla la crecida del Guadalquivir en las parcelas inundables de Córdoba. / Miguel Ángel Salas

Todos los ojos están puestos en la crecida del río Guadalquivir a su paso por Córdoba. Especialmente en las zonas inundables en las que viven centenares de familias. Los residentes de las parcelas próximas al Aeropuerto de Córdoba están atemorizados desde que se anunció que la borrasca Leonardo pasaría con fuerza por la provincia dejando litros y litros de agua durante varias jornadas mientras que los pantanos llevan días desembalsando.

Y mientras más agua desembalsen, más crecerá el Guadalquivir. Por eso, desde primera hora de este miércoles, el final de la calle Perdiz y la calle Las Tórtolas que conectan todas las parcelas con el río han sido el punto de encuentro de vecinos y de cuerpos de seguridad y salvamento que van a estar prestando servicio a los vecinos de la parcelación de Guadalvalle, al igual que en Majaneque y en Alcolea, las zonas más sensibles a la inundación de la capital cordobesa.

En la rotonda del Aeropuerto los servicios de emergencias han instalado un punto de información, pero toda la preocupación y el miedo de los vecinos está en la orilla del Guadalquivir, a pocos metros de las primeras parcelas de Guadalvalle. Allí, profesionales del 112, de Protección Civil, de Policía Nacional, de la Local y de los Bomberos transitan cada minuto vigilando si el caudal del río sube con la inevitable presencia de los vecinos, quienes consultan constantemente con los agentes la situación.

"Esta vez parece que el caudal está más controlado que otros años. Pese a todo, estamos con el corazón en un puño", señala Sergio, vecino desde hace seis años de una de las parcelas más próximas al río -en la calle Las Tórtolas- que, de desbordarse, sería una de las más afectadas: "Lo peor es que en mi casa tengo mi taller de carpintería y se puede echar todo a perder", lamenta el vecino con nervios y "algo más de calma" tras hablar con varios agentes de los Bomberos de Córdoba.

Vecinos de Guadalvalle junto a servicios de emergencias.
Vecinos de Guadalvalle junto a servicios de emergencias. / Miguel Ángel Salas

Carreteras embarradas por completo, algunas convertidas en un charco gigante; botas y paraguas de todos los tamaños y colores; plásticos y barreras improvisadas en algunas puertas... toda protección es poca en situaciones tan angustiosas como una inundación. Es la vida de los vecinos de las parcelas próximas al Aeropuerto mientras que la borrasca Leonardo no desaparezca. Es algo, eso sí, a lo que muchos de los vecinos ya se están acostumbrando, ya que "todos los años hay una situación parecida".

Como señala Alberto, vecino de la calle Jazmín desde hace diez años, que llueva mucho "no es el problema, sino que abran los pantanos y el caudal suba mucho de golpe". De ahí que, pese a que a su casa "es muy difícil que lleve el agua", comparte "una gran preocupación por los vecinos", sobre todo por los que tienen sus viviendas a pocos metros del río, muchos de ellos "amigos". Eso sí, para curarse en salud, Alberto se ha llevado a sus perros y gatos a casa de un familiar.

Alberto observa el río.
Alberto observa el río. / Miguel Ángel Salas

Todavía tienen los vecinos muy presentes las inundaciones de 2010 en estas parcelaciones, que obligaron a un desalojo masivo después de que desembalsaran pantanos y el Guadalquivir aumentara su cauce de un momento a otro. Paco, que lleva más de 30 años viviendo en Guadalvalle, ha vivido seis riadas: "No estoy preocupado, porque cuando me tenga que ir, pues me voy. Pero sí que necesito estar pendiente de las novedades", explica el vecino de la calle Perdiz, a quien la experiencia le permite tener, al menos, un poco de tranquilidad.

De hecho, la realidad es bien distinta, pues para Jesús, otro de los vecinos de la calle la Perdiz, "quien te diga que no está preocupado es que no es de aquí, pues esto es un sinvivir todos los inviernos". Jesús, que tiene ocho perros y gallinas y lleva más de 30 años viviendo en su parcela, todavía recuerda cómo varios de sus animales murieron ahogados en la inundación de 2010. Este año, sin embargo, no piensa pasar por lo mismo: "No me escondo y no salgo de casa, doy la vida por mis animales y no los voy a dejar solos".

Además, "si te vas de casa corres el riesgo de que gente sin alma entre a robarte", alerta Jesús, mientras comenta la situación del Guadalquivir a Sergio, que es vecino de la casa de al lado: "Mi parcela está un poco más lejos y puedo estar más tranquilo, pero el miedo lo tenemos siempre cada vez que escuchamos que abren los pantanos", precisa el vecino de Guadalvalle, quien desea sobre todas las cosas que no se repita la trágica inundación de 2010 cuando, siendo apenas un crío, lo despertaron sus padres para salir "corriendo" de su vivienda y dejarlo todo atrás con la incertidumbre de no saber ni a dónde iba ni qué iba a ser de sus pertenencias y recuerdos.

Jesús y Sergio dialogan a pocos metros del río.
Jesús y Sergio dialogan a pocos metros del río. / Miguel Ángel Salas
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