Economía
  • Más de 44.600 hogares cordobeses son beneficiarios de un descuento en sus facturas por situación vulnerable

  • Cruz Roja afirma que dos de cada tres personas atendidas tiene dificultades para afrontar pagos relaciones con sus viviendas

La pobreza energética golpea a más del 14% de los hogares de Córdoba

Una mujer apaga las luces de su vivienda para ahorrar en la factura. Una mujer apaga las luces de su vivienda para ahorrar en la factura.

Una mujer apaga las luces de su vivienda para ahorrar en la factura.

Miguel Ángel Salas

La pobreza energética es una realidad. Multitud de familias hacen frente a este problema a diario. La luz, el agua o la electricidad son suministros básicos en una vivienda. No obstante, para algunos hogares resulta casi un lujo poder disfrutar de estos servicios por las dificultades existentes para hacer frente a su pago.

Ante las altas temperaturas vividas en Córdoba, especialmente en la segunda quincena del mes de agosto cuando se alcanzó el máximo histórico de 47,4ºC; el mercurio obliga a los cordobeses a mantener la refrigeración doméstica encendida durante muchas horas del día. 

Cualquier aire acondicionado o ventilador es bueno para hacer frente a estas temperaturas extremas, una situación que no dista mucho de lo que ocurre en los últimos meses del año. En pleno invierno, el escenario es similar, cambiando los aparatos de aire frío por lo de aire caliente, como estufas o braseros. 

Lo cierto es que los hogares se ven obligados a poner en funcionamiento un aparato eléctrico durante muchos meses al año que ayude a mantener unas condiciones en cada vivienda. Según la compañía suministradora Endesa, la temperatura ideal para un hogar oscila entre los 20 y 21ºC durante el día y los 15 y 17ºC por la noche.

Un indicador determinante para contextualizar la situación de pobreza energética es el número de usuarios acogidos al bono social de Endesa. Se trata de un programa de descuento en la factura de la luz, regulado por el Gobierno Central y que pretende proteger a los hogares considerados vulnerables por sus condiciones socioeconómicas.

En Córdoba hay actualmente 44.630 hogares con bono social, de los cuales 22.553 los tienen por ser consumidor vulnerable, con un descuento del 25% en la factura, y los 22.077 restantes son los considerados vulnerables severos, que cuentan con una rebaja del 40%. Según la compañía, en torno al 85% de usuarios del bono social se concentran en la capital y el resto está repartido por la provincia, una situación que no ha variado en exceso en los últimos años. Respecto a la situación tras la pandemia, se creó un bono social covid que ha sido solicitado por el 10% de los usuarios que ya tenían estos descuentos, unos 50 clientes en el caso de Córdoba.

Para ser beneficiario del bono social es imprescindible tener contratada un tarifa eléctrica con o sin discriminación horaria con una potencia igual o inferior a 10 kilowatios en la vivienda, entre otros requisitos. Teniendo en cuenta los datos del Instituto Nacional de Estadística, en Córdoba hay más de 308.000 hogares, con lo que el bono social, en alguna de sus modalidades, llega al 14,4% de las familias cordobesas. 

A principios de verano, Cruz Roja de Córdoba ya alertó de un aumento de usuarios de pobreza energética, pasando de un 46% a un 70%. Entre una cifra y otra se da la difícil situación de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia del coronavirus. La organización humanitaria afirma que dos de cada tres personas atendidas por Cruz Roja en Córdoba tiene dificultades para afrontar pagos relacionados con la vivienda y con suministros básicos, tales como luz, gas o agua. 

En lo que va de año, Cruz Roja ha pagado 142 facturas de agua o gas en Córdoba capital y en pueblos de la provincia como Baena, Pozoblanco y Priego. Todos los beneficiarios son personas vulnerables, ya que así lo determinan los informes sociales y baremos que realizan los profesionales a cada caso.

Tal y como explica el responsable provincial del programa de Extrema Vulnerabilidad de Cruz Roja, Ángel Córdoba, además de las personas vulnerables, la institución está apostando por ayudar a los mayores de 65 años, "un colectivo invisible durante muchos años". 

Históricamente, la institución ramifica estas ayudas no sólo en el pago de facturas, también en talleres de formación donde se tratan temas de economía doméstica, se promociona el ahorro energético, saber aprovechar los recursos propios de cada casa para ahorrar en las facturas, entre otros. 

Estas acciones se van adaptando a las novedades que surgen en la sociedad, como las tarifas de discriminación horaria, la subida de la luz, o los requisitos para pedir el bono social. "Esa información es igual de valiosa que una prestación", asegura el responsable de este área.

Campaña informativa a mayores sobre las nuevas tarifas de luz. Campaña informativa a mayores sobre las nuevas tarifas de luz.

Campaña informativa a mayores sobre las nuevas tarifas de luz. / El Día

Estos talleres van acompañados con la entrega de kits de ahorro energético, que incluye materiales como paneles de termocobres, pegatinas aislantes de calor y frío, burletes para ventanas, temporizador para el termo, y regletas, entre otras. Ángel Córdoba, asegura que los cordobeses son "esclavos de estar siempre adheridos a un complemento eléctrico" y que esto se debe al acondicionamiento de los edificios para resguardar a sus habitantes del frío y el calor. 

Córdoba también indica que estos casos no tienen por qué suceder en barrios desfavorecidos, ya que "no todos los vecinos tienen la posibilidad de instalar un complemento eléctrico para aportar más calor o frío". 

Es el caso de una vecina del barrio de la Fuensanta, que atraviesa una situación de vulnerabilidad desde la crisis del covid-19, ya perdió su empleo durante la pandemia. Tras no poder hacer frente a esta situación, con varios hijos a su cargo, la usuaria decidió acudir a Cruz Roja a pedir ayuda. 

"Estoy muy agradecida, no me han dejado", afirma emocionada. Esta vecina no cuenta con aire acondicionado, pero tras la pérdida de su trabajo y estar convaleciente por pasar el virus del covid, su situación era insostenible, "cuando me pagaron la primera factura me la iban a cortar ya".

En total, la institución solidaria le ha abonado cuatro facturas y espera que esta ayuda se pueda prorrogar mientras que encuentra un empleo y su economía familiar mejora. Como esta cordobesa hay cientos de familias que no pueden hacer frente a los servicios básicos de una vivienda y mucho menos adquirir aparatos eléctricos que para muchos se consideran de lujo.

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