José Gómez, herido en el accidente de Adamuz: "Se me hizo eterno hasta que llegaron los bomberos"
El onubense iba en el tren Alvia siniestrado con sus dos hijas y yernos, que resultaron también heridos, y este martes ha recibido el alta del Hospital Reina Sofía
La Diputación de Córdoba solicitará la Medalla de Andalucía para los vecinos de Adamuz
José Gómez Prieto regresaba desde Madrid a su Huelva natal el pasado domingo en el Alvia que descarriló en Adamuz junto a sus dos hijas y sus dos yernos. Nada hacía presagiar el fatal accidente que iba a producirse en torno a las 19:45 del pasado domingo en el todos los integrantes de su familia resultaron heridos. José ha recibido por fin este martes el alta médica tras permanecer ingresado en el Hospital Reina Sofía de Córdoba desde entonces.
A la salida del complejo sanitario para regresar a su casa, José ha concedido una entrevista en la que ha hecho un repaso de cómo vivió el accidente y cómo ha sido su vida en el hospital desde entonces. En primer lugar, reconoce que se trata de un siniestro que recuerda a la perfección y que "va a pasar mucho tiempo en que se olvide". "Íbamos cinco personas de la familia, mis dos hijas, mis dos yernos y yo; estuvimos un par de días por allí disfrutando y cogimos el tren evidentemente y pasó lo que pasó", anota.
"Íbamos tan tranquilos y el tren empezó a hacer unos ruidos enormes, unos movimientos..., parecía que estábamos como en una coctelera. Las maletas se caían y llegó un momento en que hubo una pequeña explosión, pero creo que se fue la luz", cuenta. En ese preciso instante, José cerró los ojos como si intentara protegerse. El tren, añade, se quedó parado mientras las maletas cayeron sobre varias personas que empezaron a quejarse e intentar llamar para informarse de lo que estaba pasando. "No sé qué tiempo pasaría; a mí se me hizo eterno hasta que empezaron a llegar los bomberos, la Guardia Civil y un médico a inspeccionar los casos más graves para poderlos sacar antes", señala.
"Sentí miedo"
En su testimonio, José explica que le sacaron del vagón "como si fuera una procesión porque no me dejaron poner un pie en el suelo". "Sentí miedo; ya empezábamos a entender lo que estaba pasando, pero no sabíamos nada más", indica. Un miedo que iba incrementándose por sus hijas, que iban en el mismo tren y hasta que no consiguió escucharlas no se tranquilizó "un poco".
Él ha sido el segundo miembro de la familia que ha recibido el alta. La primera fue su hija mayor, Patricia -que tiene dos costillas rotas y un tobillo fisurado-, a quien está deseando ver. Su hija menor, por su parte, permanece ingresada y, como consecuencia del accidente, fue operada de la tibia y del peroné.
Por su parte, uno de sus yernos, según cuenta, "ha salido mal parado", ya que tras el impacto ha presentado problemas de pulmón, en los brazos y las costillas, por lo que sigue ingresado en planta. Su otro yerno también resultó herido pero se encuentra mejor.
En la misma entrevista, compara el Hospital Reina Sofía como "el paraíso" porque reconoce que durante su ingreso se ha encontrado "muy bien", al tiempo que ha agradecido el "trato inmejorable" que ha recibido por parte los profesionales sanitarios. Este hospital, subraya, "es maravilloso".
También te puede interesar
Lo último