Los forenses aseguran que ninguno de los fallecidos del accidente de Adamuz murió en la ambulancia o en el hospital

El Instituto de Medicina Legal de Córdoba destaca los trabajos de identificación pese a que el hallazgo de 13 restos humanos retrasó la entrega de los cuerpos a sus familiares

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Coches fúnebres siguen llegando al Instituto de Medicina Legal (IML) de Córdoba.
Coches fúnebres siguen llegando al Instituto de Medicina Legal (IML) de Córdoba. / EFE

A eso de las 22:00 del pasado 18 de enero, poco más de dos horas después de que tuviera lugar el accidente ferroviario en Adamuz, el personal del Instituto de Medicina Legal de Córdoba (IML) se reunió para repartirse las correspondientes tareas: levantamiento de cadáveres en la zona cero (cuatro médicos forenses, dos técnicos superiores y el director del centro), autopsias, equipamientos antemortem y funcionamiento habitual del centro durante la tragedia. Todas las víctimas mortales fueron localizadas en los dos trenes y en las vías, por lo que ninguna persona murió en los hospitales ni en las ambulancias.

Así lo ha explicado el director del IML, José Sáez, quien ha asegurado que en esa primera noche de trabajo se hicieron todos los levantamientos de los cuerpos que pudieron ser excarcelados. A las 08:00 del lunes día 19 comenzaron las autopsias en el Instituto de Medicina Legal, que contaron con un total de 27 forenses (16 de ellos de Córdoba) gracias al apoyo de los equipos del instituto de medicina legal de Jaén (dos profesionales), Granada (tres), Málaga (tres), Sevilla (dos) y Huelva con la forense Carmen Álvarez, quienes facilitaron que en el primer día se completaran 25 autopsias (la media por autopsia es de dos horas). También apoyó el equipo de identificación de la Guardia Civil en labores de identificación tanto dactiloscópica como genéticamente.

Sáez ha explicado que, antes de realizar la autopsia, "lo primero era tomar las huellas y muestras genética que eran trasladadas en helicóptero a Madrid para ir acelerando la identificación". Por la violencia del impacto de los trenes, el director del IML ha explicado que encontraron "hasta 13 restos humanos" que necesitaron la identificación genética para poder asociar con cuerpo al que pertenecía. Los primeros restos mortales entregados a los familiares fueron de cuerpos intactos porque no era necesario esperar a tal identificación genética.

"Nuestra prioridad siempre ha sido hacer nuestro trabajo bien y sin cometer ningún tipo de error que diera lugar a problemas para la familia. Dentro de hacer las cosas bien, debíamos hacerlas de la forma más rápida posible, pues somos conscientes de la incertidumbre de las familias, quienes nos ofrecían datos de cómo iban vestidos sus familiares, pero eso no vale en estos casos", ha precisado Sáez.

El propio directo del IML ha destacado que, pese a las dificultades, se ha trabajado a "un ritmo constante y ágil" conforme se iban localizando y excarcelando los cuerpos, asegurando que los trabajos se hubiesen terminado el miércoles si no hubiesen faltado dos cadáveres todavía por aparecer. Una vez cotejados los datos y procesados en el CID, se remitían al Tribunal de Instancia de Montoro que autorizaba la comunicación a los familiares y la entrega de los cuerpos a la funeraria correspondiente, cuya labor ha destacado el director del centro.

Las dos últimas familias visitaron la zona cero

El consejero de Justicia, Administración Local y Función Pública, José Antonio Nieto, ha hecho este martes balance del operativo desplegado por la Consejería con motivo del accidente ferroviario de Adamuz, destacando que se lograra "aliviar el dolor de las familias" de los fallecidos que estuvieron esperando a la identificación de los cadáveres en el centro de atención habilitado por el Ayuntamiento en el centro cívico de Poniente Sur. Allí tuvieron lugar diferentes reuniones informativas, la primera el lunes día 19 a las 18:00, acompañada de una "información diaria a los familiares".

La Guardia Civil iba informando de las denuncias de desaparecidos y se fueron pidiendo muestras biológicas a los familiares para facilitar la identificación de las víctimas. Ante las demandas de información correspondiente a las compañías ferroviarias y sobre los trámites funerarios, en las sucesivas reuniones se fueron incorporando responsables de las Iryo y Renfe, así como de las compañías aseguradoras de decesos.

En cuanto a la identificación de las 45 víctimas mortales (22 mujeres y 23 hombres, todos ellos adultos menos un menor), todas, menos una, fueron realizadas por las huellas dactilares (aunque en 25 casos se cotejaron también las muestras de ADN). Solo la identificación de una mujer de nacionalidad alemana se demoró algo más de tiempo, ya que solo fue posible por ADN al ser incompatibles los sistemas de huellas de cada país. Junto a esta ciudadana germana, el accidente ha dejado otras dos víctimas extranjeras de origen ruso y marroquí, en cuya identificación colaboraron las correspondientes embajadas.

El momento más duro fue el jueves 22 de enero, cuando todos los cuerpos localizados ya habían sido identificados, pero aún quedaban dos familias sin recuperar a sus seres queridos. La Junta decidió llevarlos a la zona cero "para que entendieran la dificultad de la actuación y vieran cómo se seguía buscando a sus familiares", como ha detallado Nieto, quien ha puntualizado que sobre las 14.30 fueron localizados ambos cadáveres y esa misma tarde se realizaron ambas autopsias y la identificación.

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