La fiesta de San Antón en Córdoba: una bendición para que las mascotas "tengan salud y estén protegidas"
Tradición
La festividad del patrón de los animales en San Miguel reúne a perros, gatos, una iguana y dos mulas
Las mejores imágenes de la bendición
En el atrio de la parroquia de San Miguel se escuchan ladridos, aullidos y algún que otro maullido perdido. La entrada de la iglesia fernandina se ha convertido este domingo, 18 de enero, en una especie de pequeño zoo improvisado y sin jaulas en el pleno de la capital cordobesa donde numerosas personas han acudido con sus fieles mascotas -en su mayoría perros- para celebrar la festividad de San Antón y a ser bendecidas por el párroco de la iglesia fernandina, Pedro Cabello, junto a los sacerdotes Javier Montes y Ángel Bernardo Millán.
Entre todos los animales que han recibido la bendición, con agua y romero, se encuentran Señorita y Panaera, dos mulas de 400 kilos cada una, y de 12 y 17 años de edad, respectivamente. Ambas son propiedad de la familia de María Herrero, reciente vecina del centro de Córdoba y que aparece en San Miguel en un carro, con su hermano y restos de familiares, además de con un perro, para cumplir con esta tradición por primera vez. "Nos llegó el mensaje de la parroquia de la tradición de bendecir los animales y hemos venido por el cariño que tenemos a las mulas y lo que las disfrutamos", detalla.
"Es para que nos duren muchos años y podamos cuidarlas mucho tiempo; la bendición es para que tengan salud y ellas y nosotros podamos volver el año que viene", resume.
Entre todos los asistentes tambén se encuentra Inmaculada Lucena, con su perra Perla, una mestiza de cinco años y veterana en cuanto a eso de ser bendecida. Vecina de Santa Marina, asegura que vienen a la bendición a San Miguel junto a su mascota "por tradición y por protección". Además, por primera vez trae a Magui, una yorkshire de apenas cinco meses de vida y que no deja de temblar por las bajas temperaturas de este domingo.
María Martínez, por su parte, es la primera vez que acude a esta cita en San Miguel. Vecina de la plaza de Las Tendillas, la joven lleva a su perro, un boyero de berna de ocho meses, raza de las que asegura apenas hay cuatro ejemplares en Córdoba. "Vengo por protección y por la salud de Énis -que así se llama su mascota-; la historia de San Antón es muy bonita y en casa rezamos mucho por él y también por San Rafael", asegura.
Acompañando a sus dos hijas, Martina y Bianca, se encuentra Juanjo Fernández, "para bautizar a las mascotas que están criando ellas: un agaporni patillero y una ninfa". "Espero que esto se convierta en tradición", señala, mientras sus hijas no pierden detalle de la ceremonia.
Entre casi el monopolio de la presencia de perros, también hay hueco este año para una iguana y varios gatos, entre ellos, uno que responde al nombre de Macario y que tiene nueve años. Su dueña es Marina Castells, vecina de Colón y que acude año tras año a San Miguel para cumplir con la tradición porque "nos gusta que esté bendecido".
Tampoco falta a la cita Mati García, con dos pomeranias blancas, que son madre e hija. La primera se llama Moni (de monísima) y la segunda Dulce. "Para nosotros es una tradición y también para que todo el año estén protegidas; es un momento muy bonito y las dos son familia", explica.
"Los animales comparte la vida del hombre"
"Los animales, creados por Dios, habitan el cielo, la tierra y el mar, comparten la vida del hombre con todas sus visicitudes, lo acompañan en el camino de la vida", asegura el párroco de San Miguel, Pedro Cabello, instantes antes de dar la bendición por San Antón y decir, entre risas, que "este año van a salir parejas de aquí".
"Bendice a nuestras mascotas y haznos guardianes responsables de tu poder. Así como nuestras mascotas confían en nosotros al cuidarlas, ayúdanos a recordar en confiar en tu cuidado", concluye.
El de San Miguel es uno de los templos abiertos a las mascotas por San Antón de Córdoba, ya que otras iglesias de la capital se han sumado este domingo a la celebración del patrón de los animales, como la Inmaculada y San Alberto Magno o la Merced.
San Antón, un monje eremita
Según la información facilitada por la Diócesis de Córdoba, San Antón fue un monje eremita, que nació en Egipto a mediados del siglo III, vivió más de 100 años y que fue declarado patrón de los animales.
Su relación con los animales se basa en una leyenda según la cual una jabalina se le acercó con sus jabatos, que estaban ciegos. San Antón les curó la ceguera y, desde entonces la jabalina lo siguió a todas partes para defenderlo de cualquier amenaza.
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