Cada febrero, Córdoba vuelve a latir en Carnaval
Desde que a principios del siglo XIX se realizasen los bailes de máscaras en el Teatro Principal, el Carnaval ha formado parte del ámbito cultural de Córdoba como espacio privilegiado para la crítica
La historia del Carnaval de Córdoba se remonta, al menos, al 30 de octubre de 1822, fecha en la que existe constancia documental de un reglamento para los bailes de máscaras en el Teatro Principal, ubicado en la calle Ambrosio de Morales. Desde entonces, el Carnaval ha formado parte del ámbito cultural de Córdoba, convirtiéndose en un espacio privilegiado para la crítica.
En sus primeras etapas, el Carnaval cordobés se concentró en torno a la Plaza de la Corredera y los barrios cercanos, extendiéndose después a zonas como San Agustín o el entorno de San Lorenzo. Aquellas celebraciones estaban muy vinculadas al Centro Filarmónico y a un tejido social que entendía la fiesta no solo como diversión, sino también como un espacio de sociabilidad, creatividad y expresión popular.
La Guerra Civil supuso un brusco paréntesis. En 1937 se prohibieron oficialmente los carnavales, que quedaron reducidos durante décadas a discretos bailes de salón o celebraciones privadas, casi clandestinas. Aun así, hubo grupos de personas que burlaban la ley y se arriesgaban a salir a las calles, originando así la llamada cuna del Carnaval callejero.
Hubo que esperar hasta 1970 para que la fiesta comenzara a recuperar, poco a poco, su presencia pública, en un proceso lento, pero decidido, de normalización cultural.
Rafael Castro Pérez
La historia del Carnaval de Córdoba ha estado profundamente ligada al nombre de Rafael Castro Pérez, compositor del célebre pasodoble Soy cordobés, himno oficioso de la ciudad. Castro fue el que creó la primera agrupación que hubo en Córdoba después de la guerra. Dirigió el grupo Caballeros Ché-Ché, al que seguirían Los Escocios, Rafalito y sus Apaches, Los Puretas Extravagantes y Los de Sierra Morena. Con Los Escocios logró en 1967 el primer premio de chirigotas en el Concurso del Carnaval de Cádiz, en el Gran Teatro Falla, un hito de enorme relevancia para la historia local. Según la historiadora y escritora Matilde Cabello, Rafael Castro ya escribía letras para las chirigotas de su pueblo natal, Espejo, cuando apenas tenía tres años.
Tras varios años de agrupaciones callejeras, que cantaban en su mayoría coplas del ya por entonces popular concurso gaditano, estas serían el germen del actual carnaval cordobés, a finales de los años 70 y principios de los 80.
Primer Concurso de Agrupaciones Carnavalescas
El verdadero punto de inflexión del Carnaval moderno en Córdoba llegó en 1983, con la celebración del Primer Concurso de Agrupaciones Carnavalescasen el antiguo Cine Góngora. Aquel certamen marcó el inicio de una nueva etapa y vio brillar a dos nombres destinados a convertirse en referencias imprescindibles: Pablo Castilla y Antonio Navajas El Pelos, ganadores en comparsa y chirigota con Fantasía Gitana y Los Jaimitos, respectivamente.
Desde aquellos primeros años, cientos de agrupaciones han pasado por las tablas de los distintos escenarios del concurso: primero el Cine Góngora, más tarde el Palacio del Cine y, finalmente, el Gran Teatro de Córdoba. Junto a ellas, permanece en la memoria colectiva la figura entrañable de doña Rosario, madre de los hermanos Castilla, repartiendo claveles y cariño al final de cada actuación. Cada año se le recuerda con un ramo de flores depositado en su butaca de primera fila.
El Carnaval de Córdoba es también una suma de nombres propios que han ido dejando su impronta: Antonio Cobos, Pepe El Lata, Miguel Amate, los hermanos Lara, Paquito Luque, Pelos (padre e hijo), Cámaras (padre e hijo), Eduardo Molero Chache, Pablo El peluquero, David Amaya Agüíto, José Martínez, Daniel Díaz El Calvo, entre muchos otros. Autores e intérpretes que, año tras año, han regalado a la ciudad un retrato irónico, crítico y profundamente humano de sí misma.
Pregoneros del Carnaval
Destacadas personalidades han sido pregoneros de nuestro Carnaval. En las últimas décadas, el atril del pregón ha sido ocupado por nombres muy diversos, reflejo de la pluralidad cultural y social del Carnaval cordobés: desde el periodista José Antonio Luque en el año 2000, pasando por la exalcaldesa Rosa Aguilar (2002), Paco Morán (2003), Charo Gutiérrez (2004), Juan Domínguez Patato (2005), Matilde Cabello (2006) o Antonio Cobos El Comisario (2007), hasta figuras muy queridas por el mundo del carnaval como José Guerrero Roldán Yuyu (2008), Felipe Conde (2010) o Juan Carlos Aragón (2011).
En años posteriores, también han sido pregoneros nombres como Eduardo Lara Cabezón, Pablo Castilla, Manuel Serrano, José Martínez, Fernando Abad y Antonio Ramírez Añete, Carmen García Koski o Miguel Amate, entre otros.
En la actualidad, el Carnaval de Córdoba vive un relevo generacional evidente. Nuevos grupos siguen alimentando la fiesta con ilusión y creatividad. Junto a apellidos históricos y autores consagrados, aparecen nuevas formaciones que garantizan el presente y el futuro del Carnaval. Cabe destacar la labor realizada durante años por Antonio Cobos El Comisario y su importante impulso a la cantera desde su peña Los Castrati.
Temas relacionados
No hay comentarios